Nuestra Señora del Buen Viaje, Carlos Valhuerdi Obregón.

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Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 24 de agosto de 2012, (FCP). Aunque la proclamación del dogma de La Asunción de la Santísima Virgen María a los Cielos en cuerpo y alma es relativamente muy reciente, la fe en dicho misterio siempre ha estado presente en el pueblo de Dios desde la antigüedad, y por todo el orbe. Fue definida por el Papa Pio XII, mediante la Bula Dogmática “Munificentissimus Deus” del 1ro de noviembre de 1950.

Desde siempre se ha celebrado tanto en Oriente como en Occidente cada 15 de agosto una solemne fiesta litúrgica dedicada a la Asunción de la Virgen. Unos la llamaron la festividad de la Dormición como todavía la aclaman los Ortodoxos y otros como los Católicos que la honran cual de la Asunción, pero en ambos casos se expresa de forma concordante esa realidad.

Otra prueba de la antigüedad de dicha creencia han sido las innumerables pinturas, esculturas e iconos que existen respecto a ese tema. Unos la han plasmado rodeada de los apóstoles junto a su lecho de muerte, mientras otros la han representado elevándose a los Cielos llevada por unos ángeles y los hay que la han trazado en la bóveda celeste y con la Corona de la Salvación ceñida.

Existen varios pueblos y ciudades por todo el mundo que ostenten el nombre de la Asunción. En Paraguay la capital del país lleva ese nombre, en Venezuela, por su parte, es la capital del Estado insular de Nueva Esparta y del municipio Arismendi, aquí en nuestra patria la primera villa fundada en 1511 por Diego Velázquez fue Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.

Poesías y varios escritos antiguos provenientes de la Patrística y de Doctores de la Iglesia, nos hablan del tema, el mismo José Martí en su poema “La Bailarina Española” compara a esta con la Virgen de la Asunción bailando un baile andaluz. Arcaicos textos litúrgicos narran lo acontecido a la Virgen después de su muerte, unos con estilo rebuscados y otros con más sobriedad.

También, el Santo Rosario invita a meditar La Asunción de María y varios son los textos bíblicos que hacen referencia a este dogma. Entre los más citados están: el libro de los Salmos, en el 132,8 expresa: “Ven oh señor a Tú descanso y el arca de tu santificación” y en el 45, 14-16 se describe a la Reina que entra triunfante en el palacio celestial y se sienta junto al Divino Redentor.

La esposa del Cantar de los Cantares sube por el desierto como columna de humo de los aromas de mirra para ser coronada. Como colofón de estas alegorías podemos encontrar en el Nuevo Testamento en el libro del Apocalipsis una regencia inconfundible a este hecho, pues allí se describe a la mujer vestida de sol con la luna a sus pies, que representa a la Iglesia y a María.

En la Región Central de Cuba, en lo que es la zona que hoy ocupa la provincia de Villa Clara, específicamente en Remedios y Caibarién, apareció en el agua de la bahía una imagen de la Virgen con el niño Jesús en una mano y un barco en la otra. Dicho hallazgo, aunque ocurrió varios años antes que el de la Virgen de la Caridad en Nipe, no fue difundido.

Los lugareños bautizaron la imagen con el nombre de La Virgen del Buen Viaje y le erigieron un templo con ese apelativo en la Octava Villa fundada, o sea, San Juan Bautista de los Remedios. Para celebrar su fiesta se recurrió a lo que ella representaba: un buen viaje y qué mejor viaje el que hacemos de retorno a la casa de Dios Padre, por ende el 15 de agosto es día del Buen Viaje.

Trajeron consigo esta devoción los remedianos que fundaron Santa Clara, por lo que los fieles del lugar le construyeron una ermita, en el siglo XVIII donde colocaron una imagen que la representa, y tiempo después fue agrandada y elevada al rango de iglesia. Al proclamarse la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba pasó a ser la patrona del templo y la del Buen Viaje su titular.

Con las nuevas modificaciones esta iglesia ha pasado a ser Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad. Aunque la Virgen María es una sola con diferentes advocaciones, como cubanos sentimos gran amor por la que apareció como La Caridad, que es amor, pero como villaclareños no quisiéramos que las innovaciones hagan desaparecer la imagen de la Virgen del Buen Viaje.

Nombre con el que se conoce no solo ese templo, sino la calle del costado de la misma, a pesar de los esfuerzos que ha hecho el régimen por cambiarlo, nadie conoce el otro con el que pretendieron rebautizarla, a tal punto que el mercado agropecuario, que se encuentra al final de esa vía, oficialmente ostenta en un lumínico “Mercado del Buen Viaje”.

Imagen de la iglesia Nuestra Señora del Buen Viaje.

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