El Día y la Hora Nadie lo Sabe (III), Antonio Raúl Machado García.

Antonio.jpg

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 18 de enero de 2013, (FCP). Ya hemos dicho que a medida que nos acercamos a los últimos días, se multiplicará de forma vertiginosa la afluencia de maestros y predicadores falsos, muy parecidos a los corruptos ministros de los tiempos de Jesús (cf. Mt.24.11, 24). El Maestro afirma que no todo el que dice ser creyente lo es realmente, como también hoy muchos cristianos no son lo que dicen ser.

La Biblia nos deja conocer determinado número de señales que nos alertan del final de los tiempos, pero Dios se reserva el conocimiento del tiempo exacto en que comenzarán a tener lugar los eventos finales. Enfáticamente Jesucristo alerta que “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mt.24.11).

Jesús habló de aquellos que se paran detrás de un púlpito y por fuera parecen “justos a los hombres“, y deslumbran a multitudes con sus “vestidos de ovejas“, aunque después sus mismas obras muestran que “por dentro son lobos rapaces” (Mt.23.28, 7.15). Tal vez hasta usen en sus predicaciones, poderosos textos bíblicos con elevadas normas de justicia.

Quizás en su apariencia se deje ver cierta preocupación por la obra y el reino de Dios, al demostrar “interés” por la salvación de los perdidos y profesar “amor” a todas las personas. Estos “campeones del evangelio”, pasarán como grandes siervos de Dios y como líderes espirituales ungidos por el Espíritu Santo.

Son los incautos las víctimas de estos monstruos populistas, pues las Escrituras claramente enseñan que estos parlanchines hasta podrán realizar grandes milagros, tener mucho éxito y un gran número de prosélitos (cf. Mt.7.21-23, 2Co.11.13-15). Todos los verdaderos discípulos de Cristo estamos llamados a enfrentarlos con coraje, con el fin de desenmascararlos.

Sin mucho rodeo Jesús los pone al descubierto porque tienen buena apariencia, “pero por dentro” dice, “estáis llenos de robo e injusticia… de huesos de muertos y de toda inmundicia… de hipocresía e iniquidad” (Mt.23.25-28). En otras palabras, en sus shows lucen como ángeles, pero a puertas cerradas están las malas pasiones, la inmoralidad, la avaricia, el egoísmo, etc.

En honor a la verdad, muchos de estos impostores comenzaron sus ministerios en verdad, fe y pureza, pero luego por causa del orgullo y deseos pecaminosos se corrompieron y se alejaron del genuino propósito del evangelio. Otros nunca han sido creyentes verdaderos, sino que usaron el talento y el carisma para alcanzar un lugar de influencia en la iglesia.

El tiempo del fin estará caracterizado por una ola de creyentes que aceptarán “nuevas revelaciones”, aun cuando estén en conflicto con la Palabra de Dios revelada. Millones serán arrastrados al ocultismo, la astrología, la brujería, el espiritismo y el satanismo. Esto es por estar “escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1Tim.4.1).

La lista de las señales que nos anuncian el fin de las épocas, continúa con una multiplicación de la maldad como nunca antes ha tenido lugar en el transcurso de la historia de la humanidad (cf. Mt.24.12). Un incremento increíble de inmoralidad, desvergüenza, rebeldía contra Dios y desaprobación de las restricciones morales caracterizarán los últimos días.

Todo lo relacionado con el desorden sexual se acrecentará: La perversión sexual, la fornicación, el adulterio, la pornografía y las diversiones lujuriosas. Además también proliferará el uso de las drogas, la música impía y la violencia. Muchos creerán que Dios no está, “y vendrán burladores andando según sus propias concupiscencias” (2Pe.33), para poner en duda Sus promesas.

Se compara este período con “los días de Noé” (Mt.24.37), cuando “la maldad de los hombres era mucha en la tierra” (Gn.6.5). Asimismo será “como en los días de Lot” (Lc.17.28), cuando la maldad y la perversión humana llegaron a su colmo, “Y Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego” (Gn.19.24), como juicio por el pecado.

Tal estado de perversión producirá una gran cosecha de corazones endurecidos, debido a que por “haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mt.24.13). Mejor descripción de nuestros tiempos no es posible lograrla, hoy más que nunca se puede palpar la vigencia del Texto bíblico por tanta escasez del genuino amor, pero aún así el día y la hora nadie lo sabe.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s