La Verdadera Integración no Llega (I), Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 18 de enero del 2013, (FCP). El año 2012 terminó con algunas modificaciones en el estatus geopolítico de algunos países en los diferentes continentes. Guerras, revueltas, invasiones, golpes de Estado, sustituciones de gobiernos en forma legal y pacífica, como también por la fuerza. Crisis Económicas y Financieras, Catástrofes Naturales, como consecuencia del Cambio Climático, todo esto matizó los primeros doce años del siglo XXI.

En este período de tiempo hubo avances significativos en los proyectos de integración regional, sin soslayar que muchos de estos empeños están permeados por dirigentes políticos que se afanan en seguir una línea irracional contra los países desarrollados. Lejos de buscar el acercamiento, para beber en la fuente del progreso, prefieren aislarse y continuar en el atraso.

Muchos han sido los planes de integración, también muchos han fracasado. Enumeremos algunos de la forma en que surgieron y cómo se desintegraron. En el continente americano y en el Caribe, se inició la época contemporánea con el tratado de Montevideo, que dio nacimiento a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, sustituida después por la Asociación Latinoamericana de Integración, por su inoperancia.

También este convenio, con sus objetivos comerciales, tuvo muy poca realización, lo que hizo nacer años más tarde el Pacto Andino, cuya mejor actuación fue el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Venezuela. Este caminó por un sendero de marchitamiento, en razón de los obstáculos políticos que sobrevinieron, dentro de uno de los dos países firmantes.

Otros intentos de conformar procesos de integración económica en el continente han corrido con suertes y realizaciones diversas. En Centroamérica se acordó entre varios países un Tratado de Libre Comercio y en el Caribe se originó la alianza comercial conocida como el Caricom, convenios ambos de alcance muy limitado.

Entre Colombia, Venezuela y México se firmó un Convenio denominado el G-3, en que se acordó sentar las bases para desgravaciones arancelarias parciales en años venideros. El Mercosur fue el resultado de un convenio comercial suscrito entre cuatro países de la parte sur del continente, y con Chile como observador. Cuenta con dos países con gran índice de desarrollo, Brasil y Argentina.

La Alianza Comercial de estos países del Sur de América, parece que se ha consolidado. En ellas no existen posiciones políticas antagónicas a los postulados imperantes en el mundo democrático occidental. No obstante, la reciente entrada a este bloque de Venezuela y la posición negativa asumida por el mismo a raíz de los sucesos de Paraguay, abren una interrogante.

Venezuela llega a este organismo de integración en momentos en que la parte más extremista de la izquierda latinoamericana y mundial impulsa una campaña contra la medida de sustitución constitucional del presidente paraguayo, Ignacio Lugo. Es lamentable que algunas naciones que vociferan en la ONU contra el Bloqueo a Cuba apoyaran medidas económicas contra Paraguay.

Los Chavistas van a ese organismo de integración regional, no a impulsar el desarrollo económico de las naciones que integran este bloque, sino a convertirlo en un instrumento contra los Tratados de Libre Comercio impulsados por los Estados Unidos. A combatir desde ese organismo el fenómeno de la Globalización, un acontecer histórico como lo fue en su momento la revolución industrial.

Se dice insistentemente, por Chávez y sus seguidores, que Bolívar, San Martín, Sucre y O’Higgins lucharon con heroísmo para independizar a nuestros países del control político español. Una cosa es saber luchar y otra saber gobernar. Ellos no anclaron a las jóvenes repúblicas a los valores de la libertad individual, el Estado de Derecho y la Democracia.

Según un biógrafo de estos patriotas latinoamericanos, los mismos mantuvieron y en algunos casos superaron la tradición centralista española, y agregaba: “Es sintomático que el héroe de Bolívar haya sido el estatista y autoritario Napoleón Bonaparte, a quien hubo que sacarlo a sangre y fuego del poder. Por eso América Latina carece hoy de las instituciones y principios de una verdadera democracia”.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), es un proyecto de integración política, más que económica, encabezado por el presidente venezolano, quien busca enfrentar a estos países a los Estados Unidos. Para ello demagógicamente los engatusa con el suministro de Petrodólares, y el respaldo mediático que les brinda ante situaciones excepcionales.

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