Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 2 de marzo de 2012, (FCP). Si el músico santaclareño William Fabián Álvarez todavía viviera, hubiese arribado, este 28 de febrero, a su cumpleaños 41. No obstante su ausencia física, el carisma que irradió en vida, fue motivo más que suficiente, para que su tercer onomástico post mortem fuese celebrado por cientos de sus colegas, quienes junto a varios grupos de rock locales, le tributaran un emotivo homenaje.
La idea de festejar el nacimiento de William, quien fuera asesinado la noche del 30 de enero de 2010, tuvo su primicia, apenas unas semanas después de su trágico final. Lo perpetrado aquella aciaga jornada, desató una ingente necesidad de dedicarle un concierto de tributo, y que mejor ocasión para concebirlo, que su cercana fecha de nacimiento.
Igual a anteriores aniversarios, practicados en Santa Clara al irreverente líder de la banda punk rock Eskoria, el patio del Centro Cultural “El Mejunje” sirvió de sede. Esta vez, con la favorable casualidad, que la noche dedicada en dicho local a los amantes de la música rock, coincidió con el día, que William vio la luz en este morboso planeta.
Como ya es habitual, este acto cultural no se divulgó por la radio, la prensa o la televisión local, pero no hizo falta, la comunidad freaky santaclareña tiene una vía de aviso aún mejor, y el lleno total de “El Mejunje” así lo demostró. Mucho antes de las 9 p.m., hora concertada para el inicio del sui generis agasajo, una gran multitud ya se había reunido frente al mítico lugar.
El primer grupo en “subir a escena” fue “Kaos”, quien también participó en la edición anterior, solo que ahora traía una sonoridad mucho más en la vertiente underground del punk destroy, y con una imagen que recordaba, en algo, a viejas bandas escocesas de folk. El público le confesó cierto aprecio, pero no era lo que este último esperaba.
No más terminada la actuación de estos punkis, se pudo ver y escuchar, algo del material grabado por Eskoria, cuando William todavía militaba en ella, y un rato después, la agrupación “Piratas” se adueñó de la noche. El tono típico de estos chicos, no concordó esta vez, con el que tienen acostumbrados a sus seguidores. A pesar de esto, varias de sus canciones fueron tarareadas.
Pero la apoteosis general sobrevino, cuando algunos de los integrantes de Eskoria se presentaron en la Casa de Todos. Los acordes parecían los de siempre, era como si el carismático líder no les faltara del todo, y el público daba rienda suelta a tanto encanto, y de tal modo, que a ratos, la imagen de William, colocada en lo alto del escenario, igualmente lo disfrutaba.
Una atmosfera de alegría reinaba en el lugar y uno tras otro desfilaron los grandes éxitos de la banda insigne del punk en Cuba. No hubo canción interpretada esa mágica noche, que no fuera coreada por los allí reunidos, aun aquellas dejadas de cantar con los años, y rescatadas ahora, fueron entonadas como en tiempos pasados.
Respecto a esto último, es bueno destacar la labor de salvación de viejas canciones, que el binomio Karel Fleites y Carlos “El Pollo” Riverón realizan con textos, que William nunca llegó a ejecutar durante sus días en Eskoria. En esta ocasión, reestrenaron “Miseria Infernal” e hicieron el debut de “Nadie”, tema este, desempolvado de la herencia autoral de Fabián Álvarez.
Un detalle que adornó toda la velada, lo constituyó una enorme pantalla, colocada al final del recinto, donde se mostraban imágenes del homenajeado, seguido del vocablo Anarquía y del siguiente escrito: “Mi Generación, sin partido, sin patria, sin dios”. Algo digno, para un músico que jamás se cansó de clamar por un espacio plural para sus contemporáneos.
Concluido este merecidísimo tributo, el cual, a partir de esta edición se celebrará la fecha de su nacimiento y no la de su deceso, como se hizo la versión anterior, finalizó una festividad que difícilmente pierda arraigo. Quizás algún día, hasta se llegue a instituir un festival en su nombre, pues ni está ausente, ni su cualidad ha dejado de irradiar.





