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Tributo a un Ídolo, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 2 de marzo de 2012, (FCP). Si el músico santaclareño William Fabián Álvarez todavía viviera, hubiese arribado, este 28 de febrero, a su cumpleaños 41. No obstante su ausencia física, el carisma que irradió en vida, fue motivo más que suficiente, para que su tercer onomástico post mortem fuese celebrado por cientos de sus colegas, quienes junto a varios grupos de rock locales, le tributaran un emotivo homenaje.

La idea de festejar el nacimiento de William, quien fuera asesinado la noche del 30 de enero de 2010, tuvo su primicia, apenas unas semanas después de su trágico final. Lo perpetrado aquella aciaga jornada, desató una ingente necesidad de dedicarle un concierto de tributo, y que mejor ocasión para concebirlo, que su cercana fecha de nacimiento.

Igual a anteriores aniversarios, practicados en Santa Clara al irreverente líder de la banda punk rock Eskoria, el patio del Centro Cultural “El Mejunje” sirvió de sede. Esta vez, con la favorable casualidad, que la noche dedicada en dicho local a los amantes de la música rock, coincidió con el día, que William vio la luz en este morboso planeta.

Como ya es habitual, este acto cultural no se divulgó por la radio, la prensa o la televisión local, pero no hizo falta, la comunidad freaky santaclareña tiene una vía de aviso aún mejor, y el lleno total de “El Mejunje” así lo demostró. Mucho antes de las 9 p.m., hora concertada para el inicio del sui generis agasajo, una gran multitud ya se había reunido frente al mítico lugar.

El primer grupo en “subir a escena” fue “Kaos”, quien también participó en la edición anterior, solo que ahora traía una sonoridad mucho más en la vertiente underground del punk destroy, y con una imagen que recordaba, en algo, a viejas bandas escocesas de folk. El público le confesó cierto aprecio, pero no era lo que este último esperaba.

No más terminada la actuación de estos punkis, se pudo ver y escuchar, algo del material grabado por Eskoria, cuando William todavía militaba en ella, y un rato después, la agrupación “Piratas” se adueñó de la noche. El tono típico de estos chicos, no concordó esta vez, con el que tienen acostumbrados a sus seguidores. A pesar de esto, varias de sus canciones fueron tarareadas.

Pero la apoteosis general sobrevino, cuando algunos de los integrantes de Eskoria se presentaron en la Casa de Todos. Los acordes parecían los de siempre, era como si el carismático líder no les faltara del todo, y el público daba rienda suelta a tanto encanto, y de tal modo, que a ratos, la imagen de William, colocada en lo alto del escenario, igualmente lo disfrutaba.

Una atmosfera de alegría reinaba en el lugar y uno tras otro desfilaron los grandes éxitos de la banda insigne del punk en Cuba. No hubo canción interpretada esa mágica noche, que no fuera coreada por los allí reunidos, aun aquellas dejadas de cantar con los años, y rescatadas ahora, fueron entonadas como en tiempos pasados.

Respecto a esto último, es bueno destacar la labor de salvación de viejas canciones, que el binomio Karel Fleites y Carlos “El Pollo” Riverón realizan con textos, que William nunca llegó a ejecutar durante sus días en Eskoria. En esta ocasión, reestrenaron “Miseria Infernal” e hicieron el debut de “Nadie”, tema este, desempolvado de la herencia autoral de Fabián Álvarez.

Un detalle que adornó toda la velada, lo constituyó una enorme pantalla, colocada al final del recinto, donde se mostraban imágenes del homenajeado, seguido del vocablo Anarquía y del siguiente escrito: “Mi Generación, sin partido, sin patria, sin dios”. Algo digno, para un músico que jamás se cansó de clamar por un espacio plural para sus contemporáneos.

Concluido este merecidísimo tributo, el cual, a partir de esta edición se celebrará la fecha de su nacimiento y no la de su deceso, como se hizo la versión anterior, finalizó una festividad que difícilmente pierda arraigo. Quizás algún día, hasta se llegue a instituir un festival en su nombre, pues ni está ausente, ni su cualidad ha dejado de irradiar.

El Pollo, uno de los músicos enfrascados en rescatar viejas canciones de William.

Aciertos y Desaciertos de la Feria Internacional del Libro, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 24 de febrero de 2012, (FCP). Por estos días, Santa Clara acoge a la 21 Feria Internacional del Libro, evento que, según el semanario “Vanguardia”, trae unos 400 títulos y más de medio millón de libros. No obstante, el rotativo provincial no indicó, que pese a la índole universal de la Feria, aquellos autores y obras de otras latitudes, cuyos textos cuestionen el más mínimo acápite del gobierno cubano, no estarán presentes.

Idéntico proceder se aplica también a los cubanos, sin importar ya, si residen en el país o fuera de este. De dudarlo, busque la lista de los asistentes a esta edición y notará la ausencia de Dagoberto Valdés, Yoanis Sánchez, el local Guillermo Fariñas y muchos otros, o acuda a la primera de estas citas, realizada en 1982, y verá la omisión de Guillermo Cabrera Infante y de Reinaldo Arenas.

Respecto al programa de este año, la Ciudad de Marta y las áreas aledañas al parque “Vidal” reciben al suceso cultural, que según algunos estadistas, es el de mayor categoría en el territorio, cuando sería mejor etiquetarlo, como el más publicitado. Pues, a la Feria la supera en colorido el festival de rock “Ciudad Metal” y en multitud los Carnavales.

Ahora bien, si de algo no cabe duda, es de la enorme repercusión e interés social, que proyecta el evento, y es a tal punto, que atrae al menos un miembro de cada familia o facilita la interacción generacional en esta. Si en algún momento, los integrantes de un núcleo familiar no congenian en otras aristas como el cine o el deporte, en la literatura la armonía suele ser mayor.

Como ya es costumbre, cada mes de febrero, hileras de toldos atestados de libros, carteles anunciadores y largas filas de personas deseosas de comprar reproducciones o copias literarias, se aprecian por el centro de la ciudad. Pero una pregunta asalta a este redactor ¿Serán leídos todos los libros vendidos o es solo una tendencia contemporánea adquirirlos?

Pregunto esto, porque sé de algunos vecinos, que una vez cerca del mostrador dicen: Deme “tres libros de tres pesos” o “que estén buenos para niños“, sin reparar en su contenido. Ojalá esta actitud no inunde a la masa de compradores que he visto, pues a pesar del terreno perdido por la lectura ante otros hobbies, el hábito de leer y saber qué deseamos leer, debe escoltarnos siempre.

Otra duda inquieta a este cronista, si cada año, al concluir la Feria, quedan grandes cantidades de textos por venderse, de temáticas afines, ¿Por qué se repite a la misma escala su publicación? Será porque dichos ejemplares no argumentan sobre el sistema, pero tampoco lo exaltan. De ser así, no sería mejor reeditar obras conocidas y atraer mayor número de lectores.

Se evitarían así los frecuentes montones de volúmenes en las librerías, algo que deliberadamente puede traducirse como un desvelo caritativo por parte de las editoriales o una indiferencia total de los lectores. Pero el régimen cubano, que si algo tiene muy bien orquestado es su propaganda, y lo cultural no escapa a ello, solo pretende embaucar a cuanto intelectual de ultramar nos visite.

Una cuestión que asimismo llama poderosamente la atención, sobre todo a los padres con menos ingresos, es el hiriente asunto de los precios. Quien escribe, se personó en varias de las carpas dispuestas para tal fin y observó, que algunos títulos costaban 25 pesos, claro, también los había de tres, pero ¿Cuántas horas necesita un obrero cubano para ganar esta última cantidad?

No obstante esta serie de antagonismos, la Feria goza de buena salud y como espacio cultural no exige obligatoriamente un estudio a fondo. Es así y ya está, pero el rumbo justo sería, a mi entender, si lograse una valoración que tenga en cuenta la simetría y rompa la tensión con las obligaciones técnicas de una fórmula aún por aclarar, en bien de la cultura nacional y local.

El próximo 27 de febrero cerrará la Feria Internacional del Libro, muestra que aúna a literatos cubanos y foráneos, y que esta vez, fue dedicada a Zoila Lapique Becali y a Ambrosio Fornet Frutos, letrados nacionales de extendido servicio. No obstante, varios escritores criollos no fueron invitados, pese a su también amplia trayectoria, pues sus textos divergen del gobierno cubano.

Las obras y los autores que cuestionen al régimen cubano, no fueron invitadas a la Feria

Literatura que Abrirá las Puertas III y Final, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 9 de diciembre de 2011, (FCP). Las poesías que “serenan” “Puertas a la Imaginación”, asoman en el sitio exacto. Justo allí, cuando la palabra deja de ser irreverente, se muestra ella, y destroza, con su suave astucia, las falacias de un gobierno creador de catálogos de esperanzas. No obstante, la extensa cantidad de poetas y poemarios a detallar, me obliga dedicarle un aparte en otro momento.

Dentro del capítulo reservado a los cuentos, es El Motín, escrito por Michel Perea Enríquez, el que resultó ganador. La falta de agua en un edificio, durante “diez maravillosos días” y la prisa por asear a una anciana, a la que “el ritmo de las mierditas se le hace más frecuente, hasta que comienzan a rodar por la pata de la cama”, provocan el motín, que da forma a esta historia.

La noche en que Jesús se confundió de Habana, de Wilmer Hidalgo Oliva, recrea el affaire de un joven obrero y una chica convencida de que “los hijos de papá usamos anteojeras”. Aquí el autor toma al jabón, como el medidor social que hace años separa a los cubanos, él, un“jodedor bañado con Batey”, ella, apetitosa “después de compartir tu cuerpo bañado con Camay”.

En Nonato habla con los muertos, Juan González Febles nos adentra en los asuntos de Nonato, quien tiene “fama de brujo”, por ser descendiente de haitianos. Pero si inquirían sobre el origen de su “eficacia”, alegaba “que lo suyo le venía de los muertos”, que solo atendía “tres personas cada día”, que“el cuarto saldría mal”, son “reglas impuestas por los muertos”, decía.

Dueño de una elegante prosa, Febles se mofa de uno que le ofrece a Nonato “el tibor del Papa”, con tal de trocar las decretos de los muertos, y salvar “al jefe”, quien “no se puede morir”, pues “hay mucho odio” por “los muertos, los presos, los fusilados”, pero olvida que a Nonato, lo suyo le viene “de los muertos”. Y para estos: El jefe“etá cumplio y ma na”.

Tres ladrones dejan de ser amigos, cuando uno de ellos formaliza una unión marital, este es el punto central del cuento Los guapos no toman sopa, de Yasser Iturria. El eficaz dominio de la técnica narrativa, junto a la petulante frase que sirve de titulo, permite, que la raíz de esta trama penetre en el bajo mundo del hampa criolla. Materia poco tratada en la literatura oficial.

Una violenta discusión, en el matrimonio “de los Fonseca”, provoca que, un televisor marca Caribe se desbarate totalmente. Este recurso, y el insípido desenlace del galanteo entre una salamandra y un lagarto, en el interior del añoso aparato televisivo, constituyen los elementos principales con que Odelín Alfonso Torna, arma la historia de Página 66.

El repaso, tras su muerte, de la serena vida de Claudio, a quien “todo le importaba, pero a nada le daba demasiada importancia”, es el ingenio usado por Luis Cino Álvarez, para este cuento. Claudio, “un hibrido de hippie y caballero del siglo XIX”, no es más que el ser confabulado con la historia, que hizo “en este mundo mierdero”, todo lo que más apetecía.

Finalizado el apartado guardado para los cuentos, se aprecia que todos llegan a este punto con una gramática portadora de copiosas ideas, donde los escritores espantan la ausencia de arquetipos carentes de recursos, pues conocen el riesgo y lo superan. Ofreciéndonos, además, un repertorio libre sobre la selección de los argumentos.

Cierra este libro de literatura cubana, la novela Sombras Arcaicas, obra del ya citado, y por demás, ingeniero Nuclear y Master en Neurociencias, Yasser Iturria. A través de un recorrido por los rincones de las analogías con la realidad biológica, y moviéndose sabiamente, en el espacio tiempo-lector, el autor revela, que el destino no puede ser impuesto por una única voz.

Tras leer las 412 páginas que conforman esta valiosísima colección, me atrevo a asegurar que, “Puertas a la imaginación” es un archivo histórico, donde las víctimas, los propios escritores en muchos de los casos, ocupan el lugar principal. Y como la historia no se enoja por perder, esta antología es el espacio plural para que esa “otra” literatura, rasgue las puertas del poder.

“Puertas a la imaginación” es más que acercarnos a estas voces apagadas por el totalitarismo, es convencernos de la hipótesis que siempre no triunfa el portador del verbo esclavo. El libro lo demuestra, y constituye uno de los ejemplares de conglomerado literario mejor logrado, dentro del extenso catálogo manufacturado en la diáspora.

Por último, deseo agradecer la paciencia, el esfuerzo y el influjo de todos aquellos que hicieron posible esta antología. Máxime a los escritores, pues cada uno moldeó un aspecto de la lucha del pueblo desarmado contra los que, desde el poder, esgrimen toda clase de armas para someterlo a sus dictados y no osan oír más voces, que las aulladas por los monótonos coros de la adulación.

Portada y contraportada del libro de antologías de escritores cubanos, Puertas a la Imaginación.

Literatura que Abrirá las Puertas II, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 2 de diciembre de 2011, (FCP). Dentro de las Epístolas, es la Carta a Eliades Acosta de Raúl Bolívar Martínez, la que ocupó el primer lugar. En la misma, pide a su destinatario, “ahora que su carrera política va en ascenso”, que ponga en práctica su teoría de “comunista democrático” tantas veces formulada cuando estudiaba en la extinta URRS, durante la penúltima década del siglo XX.

Intimistas son Carta a Ivonne Pérez y Carta a mi padre, cursadas desde el Presidio Político por Ernesto Borges Pérez y María del Carmen Pino. En la primera, Ernesto narra a su madre, como tras nueve años en prisión, pasó de “ferviente defensor ateo” del régimen a “discípulo y misionero de Cristo Jesús, amante de la libertad”.

Por su parte, María teme que su padre haya perdido la memoria, pues le oyó decir en la prensa oficial, que tenía 21 hijos. Por ello, al inicio le señala: “…recuerda que somos 22, siento no ser tu orgullo, pero mi talento no es para los cuervos…, y finalmente apunta:“espero no dejar de ser tu hija por contradecir tus ideas, que no son más que el resultado de tus miedos…”.

La Carta al Sr. Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, enviada por Julio Antonio Rojas Portal, alerta sobre la pérdida de valores patrios, que emanarían de la unión de la Isla a una liga de países de América del Sur. Alarma suscitada por las siguientes palabras del ministro: “Cuba está dispuesta a renunciar a su bandera y a su soberanía” para tal fin.

Cierra el espacio Epístola Carta a Mariela Castro Espín, remitida por Leannes Imbert Acosta, director de un proyecto autónomo formado por personas LGBT. Acosta, a través de su misiva, le hace llegar a la directora del CENESEX, una serie de objetivos con la ilusión de que florezca un “pluralismo robusto”, que avale“no solo ser diferentes, sino para actuar de manera distinta”.

Ojeadas estas misivas, se advierte un gradual desvelo en la mayoría de los escritores, quienes sin aspirar enemistarse demasiado con los seres a quienes se las dirigen, sí desbaratan el boleto mistificador que aún pretende vender la revolución castrista. Además, todas acarrean un mensaje digno de imitación, que sin dudas propone cómo se debió, y se debe actuar.

Los testimonios también inician con la obra premiada, que en esta ocasión recayó en Fingiendo ser valiente, del colega y coterráneo Guillermo Fariñas. Aquí el autor desnuda, con una narrativa violenta, ásperos pasajes de una guerra donde sobrevivir a la memoria se funde con el miedo que provoca estar vivo.

Fariñas, desde una visión analítica, cala hondo en la actitud del individuo y en la reacción de este ante el silencio al permanente olor de las palabras juntadas con la historia. Nos deja, además, su receta de apelar al pueril recurso de la deyección, como vía que le trajese el valor necesario para enfrentar un combate en la guerra de Angola, conflicto donde participó con apenas 18 años.

Nereida Pérez Sedeño en La historia de mi vida, cuenta las odiseas sufridas por su familia, tras el arribo de la Revolución. Esgrimen el suicidio como protesta, padecen del acoso policial, seres queridos se ahogan en el mar al intentar huir del país, uno tras otro emerge el drama de esta familia natural de Camagüey, que renuncia a vivir en la obediencia y el aplauso adulón.

Danger, Don´t Read, es un alegato de Nilda Leiva González, sobre un doctor del municipio Cárdenas, que ansía cruzar las puertas del aeropuerto Internacional “José Martí”. También narra como el régimen le tendió “una trampa injusta” donde perdió su empleo, pues aquel libro de Zoé Valdés que “prestó” en el hospital, era “literatura indecente, inmoral y contrarrevolucionaria”.

La frase de Fidel “no conozco ningún maltratado, torturado o desaparecido bajo el mandato de la revolución” es rebatida por Orestes Suárez Torres en 25 kilómetros de terror. Esta distancia es la que une a Santa Clara con Ranchuelo, y el 10 de octubre de 2005, la ruta fue bañada con sangre de Orestes y su esposa Nancy, durante una golpiza oficial, que le aplicaron dentro un auto.

No importa el sitio de la Isla, da igual Camagüey, Cárdenas, Ranchuelo, o la lejana Angola, para que el rumbo testimonial surja como prueba condenatoria. Creo, que cualquier otro que se ocupe de los testimonios de “Puertas a la Imaginación”, notará la lealtad de los personajes literarios no construidos que forman este ejemplar, así como la carga denunciatoria manada de estos.

Portada y contraportada del libro de antologías de escritores cubanos, Puertas a la Imaginación.

Literatura que Abrirá las Puertas I, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 25 de noviembre de 2011, (FCP). Pese a la hostil conducta del escritor Raúl Capote se publicó “Puertas a la Imaginación”. Antología de escritores y artistas cubanos, fruto de un concurso auspiciado por el Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba, que vio la luz, gracias a la portentosa entereza colectiva de un excelso grupo de personas.

“Puertas a la Imaginación” es un libro que, quizás sin proponérselo, nos sumerge en un febril amasijo de íntimas vivencias. Hurga allí, donde el alegato oral emerge como única salida a la constante agresión oficial sobre el ser, y en ocasiones, es capaz de andar por los senderos más complejos de nuestra dolorosa historia insular.

El libro, una vez en tus manos, te atrapa por su peso físico, que se equipara con el de sus voces interiores, clamorosas de un obligado destape. No más pasar el ineludible índice, una sugerente obra pictórica de Armando Valladares se muestra a modo de preámbulo, que fluye después hacia un esclarecedor Prólogo de Carlos Alberto Montaner, titulado Las Voces Que Faltaban.

Gisela Delgado Sablón, a quien la editora “Ediciones El Cambio” le agradece especialmente por su labor en el recaudo de las obras, nos invita, en la Presentación de dicho volumen, a entrar “en una Cuba sin censura a través de estas obras literarias”. Breves, pero certeras, son las palabras escritas en ese apartado por la Directora Ejecutiva del citado proyecto.

Aunque el grueso central del texto, lo constituyen artículos contemporáneos de los más diversos géneros literarios, escritos todos dentro de la Isla, llámense Ensayo, Epístola, Testimonio, Poesía, Cuento y Novela, varias selecciones de arte cubano se intercalan entre cada uno de estos estilos. Algo gratificante, pues suple a veces, el dolor de las violentas vicisitudes narradas.

Este viaje literario abre con los ensayistas, donde Lucas Garve, premio en este acápite, nos acerca a la prensa cubana de 1880 al 1903, con el análisis Reflejos de la modernidad en Cuba. Por su parte, Manuel Cuesta Morúa en Institucionalidad política y cambio democrático en Cuba: El factor internacional, expone lo útil de la institucionalidad, tras lograr el cambio democrático.

Julio Aleaga Pesant, a través de Cuba: Globalización y transición, llama a la pronta necesidad de vencer el status quo autor del perenne conflicto Estado-Individuo, que impide nazca un “gobierno mundial“. De crearse ese mando supranacional, “creador de códigos y derechos que elevarían la sociedad mundial”, indica, se coincidiría con la teoría llamada Globalización.

Francisco Blanco Sanabria, en El Cineclub Max Linder, evoca cuando promovía el séptimo arte en el poblado Cruces, hecho que terminó en conflicto con la Federación Nacional de Cineclubes. Relata, entre otras cosas, como por enfrentar dicha entidad le frenaron su pasión y pasó a ser, para los teóricos castristas: “una avanzada del diversionismo ideológico y de la mafia de Miami”.

Corona la sección Ensayo, el texto de doble tema Síndrome del avestruz en la cultura cubana, y mal de miedo, de Alberto Méndez. La primera ideacuenta como “con brutalidad de salivazo”, la oficialidad, a través de algunos funcionarios de cultura, abolió, a lo Cyrano de Bergerac, el archivo digital Symptoma, proyecto cultural de su Puerto Padre de residencia.

En la otra, Méndez desnuda las distintas facetas con que el miedo contagia al cubano. Detalla “la fase conclusiva del síndrome” y advierte que “es hora de pensar en la voz y no en el eco”, pues “el caudillo basa su defensa en el ataque“, y finalmente nos recuerda que“el miedo solo tiene un antídoto: el de saberse dueño de la verdad”.

Repasado ya el primer grupo de títulos que inician este ejemplar, dos puntos, a mi entender, resaltan como rasgos comunes en las hojas de “Puertas a la Imaginación”. Uno: El perenne anhelo de cada ensayista, una vez superado lo difícil del oficio, de brindar soluciones que nos ayuden a salir de la actual crisis. Dos: El nítido modo de señalar al culpable de tal problema.

Portada del libro Puertas a la Imaginación.

El Ojo del Canario o Desvirtuar a Martí, Carlos Valhuerdi Obregón.

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Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 18 de noviembre del 2011, (FCP). Reconozco que soy un neófito en cuestiones del séptimo arte, pero me adjudico el derecho de criticar el filme cubano “El ojo del canario”, basado este en la vida del Apóstol de Nuestra Independencia, José Martí. Pues la cinta de marras, que próximamente se exhibirá en el extranjero, trata de ridiculizar, hasta el extremo, al más universal de todos los cubanos.

El pequeño Martí presentado en dicha película es un niño sin carácter, “el hazme reír del aula”, al que todos los condiscípulos agreden física y verbalmente sin que el agraviado intente defenderse. Y lo que es peor aún, huye de sus compañeros provocadores, solo recibe ayuda de su amigo Fermín y hasta se niega a asistir a clases producto de la cobardía, que le han querido endilgar.

Temor que llega al culmen, al falsear el cineasta la historia de los sangrientos sucesos ocurridos en la noche del 22 de enero de 1869, en el Teatro Villanueva. Allí se recaudaban fondos para la causa libertaria, por lo que al terminar la función se escucharon gritos de: ¡Viva Céspedes! y ¡Viva Cuba Libre!, este hecho inspiró a Martí a escribir el poema XXVII de sus Versos Sencillos.

En el cual, su autor narra que pocos salieron ilesos, pero a pesar de la carnicería y de la balacera, su madre sale a buscarle, “que a la boca de la muerte los valientes habaneros se quitaron los sombreros”, es decir, que hasta su madre, Doña Leonor, tuvo el valor de salir en medio del peligro. ¿Cómo es posible que desdiga ese valor al pedirle al hijo que vaya contra sus principios?

¿Cómo es posible falsear tanto la historia al poner a un Martí tan pusilánime, que es capaz de gritar ¡Viva España!, por complacer supuestamente a su progenitora?, pues según sus versos ella solo le dice: “¡Vamos pronto, vamos hijo:⁄ La niña está sola vamos!”. Incoherente ese Martí mostrado en el filme, contrasta con el rebelde adolescente, que conocemos los cubanos.

Resulta absurdo, porque Martí escribió a edad temprana “El Diablo Cojuelo”, y su patriótico poema “Abdala”, un joven que con solo 16 años, incrimina por escrito a Carlos Castro y de Castro, por traidor (coincidencias…los traidores de hoy llevan igual apellido). Ilógico además, pues defendió con vehemencia la autoría de esa carta, que pudo haberle costado la vida.

Presenta el guionista a un Martí algo ingenuo y medio tonto, que desconoce la posibilidad del pene de estar enhiesto, cuando fisiológicamente todos los niños varones antes de los dos años ya conocen del placer que les ofrece ese adminículo. Su amigo Fermín Valdés Domínguez, le tiene que enseñar a masturbarse en una escena un tanto ambigua para su heterosexualidad.

Desconoce el autor el impacto de la esclavitud en el niño Martí y excluye el encuentro de este con el esclavo colgado de una Ceiba, hecho que lo marcó para toda su vida, pues allí juró combatir las injusticias al precio de su propia vida. Tampoco profundiza en su situación como preso político ni en su labor para congregar a todos los cubanos para conquistar la libertad.

Sin embargo, durante el escaso tiempo de duración de la película exhibe al protagonista, que representa al Apóstol masturbándose tres veces, situación innecesaria si lo que pretendía era resaltar la figura del hombre más digno y puro de los nacidos en esta tierra. ¿Será que por el contrario, tenía el encargo de minimizar la estatura del más excelso de todos los cubanos?

Llama profundamente la atención, que se le haya escapado a la férrea censura, que predomina en esta Isla Prisión semejante dislate en contra del Apóstol y de la historia de la Patria. Es por eso, que muchos piensan que estas pifias y ofensas a la persona y la vida de Martí cumplen un objetivo muy marcado: el de desvalorizarlo para resaltar a otro que no se le ha podido igualar.

Fidel Castro aunque ha pretendido identificar su “revolución” con los principios martianos, no lo ha podido lograr porque en él hay mucha mentira y odio acumulado, y nunca ha sido diáfano. Su envidia es manifiesta, su sentimiento de pesar y recelo por los logros y capacidades ajenas, a pesar de todo lo que ha hecho por sobresalir, jamás podrá equipararse con Don José Martí.

Fotograma de la película José Martí:el ojo del canario.

Ciudad Metal 2011, III y Final, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 11 de noviembre de 2011, (FCP). Además, de las ocho bandas que sonarían, cinco nunca se habían presentado por estas tierras, lo que sin dudas era una excelente ocasión para evaluar las nuevas creaciones que se gestan por el país. Pero no todo fue color de rosas, de las cuatro agrupaciones inscritas para el concierto de la tarde, no se presentaron “Agonizer”, “Ancestor” ni “Estigma DC”, sólo lo hizo “The Shepal”.

Estos habaneros presentaron buena cantidad de canciones propias, buena parte de ellas en la línea más influenciada de las sonoridades actuales, llámense metal core, nu metal, trash core, pasajes hard core trash o similares. Pero cuando decidieron versionar a “Metallica”, haciéndole tan sugerente popurrí, todos supimos de qué agua habían bebido.

Ya en la noche, el set no sufrió variaciones y desde el vecino municipio Placetas llegó “Scythe” con su tradicional brutal death metal, que no cedió en energía un sólo instante. Fue tan enérgico su sonido, que mi buen amigo Julio, ex-bajista de “Vórtice” y “C-men”, me dijo con su habitual sabiduría: “Son una maquinita de hacer música”, algo que al momento ratifiqué.

Cuando “Harsh”, grupo de heavy metal y sus “derivados”, formado por músicos residentes en los municipios de Sagua la Grande, Quemado de Guines y Santa Clara subió al escenario, las “virtudes” del equipo de audio se hicieron presentes. Este contratiempo duró más de 20 minutos, y a pesar de ello, la buena proyección musical que brindaron, fue convincente.

Al aparecer “Mantra” en escena, pasadas las 12 y media de la madrugada, la afluencia colmó la sala cinematográfica. En breve, se les notó el profesionalismo de que son portadores, resultado de más dos décadas sobre los más diversos escenarios, el cual los ha llevado a compartir conciertos con grupos de la talla de “Slayer” y otros monstruos del metal.

Su actuación en esta 14 muestra del “Ciudad Metal”, como dije al inicio de este artículo, sirvió para darle categoría de internacional al mismo. Sin embargo, uno de sus integrantes me contó, que no se sintieron para nada la banda super star encargada de cerrar este festival, que lo que más anhelaban, era fomentar en mensaje de unidad a través del metal.

Hace 13 años estuvieron por acá, portaban en aquellos días toda la fuerza característica del speed y del trash metal, pujanza que no han abandonado para nada. Tuve el privilegio de verlos aquella vez, y han sido tan fieles a dichas sonoridades en esta segunda visita, que la tropafreaky congregada para esta ocasión, no paró un minuto de agradecerle por semejante premio.

Buena parte de los presentes no imaginaban, que aquella maestra presentación pudiera ser, sino opacada, al menos igualada. Por eso, al finalizar la propuesta de los costarricenses, una sensación de que el festival había llegado al final asaltó a la multitud.

Pero aún faltaba la banda revelación del metal cubano, venidos desde la capital y varios de sus integrantes de las filas de “Hipnosis”, a la segunda hora del domingo 30 de octubre, subió a la tarima “Suffering Tool”. Fueron los encargados del difícil reto de cerrar esta fiesta del metal, y lo hicieron por la puerta ancha, por donde entran o salen los grandes.

Con apenas cuatro meses de fundados, supieron equilibrar un ambiente donde liberaron en apenas 30 minutos, todo el arsenal musical que tenían preparado para una festividad, que exhibe la triple condición de ser la más antigua, la de mayor calidad estructural y participación popular del país. Decisión esta bien arriesgada, pero a la larga una sublime demostración de afición por el metal.

Culminó así, el décimo cuarto festival de rock “Ciudad Metal”, celebración que por vez primera tuvo carácter internacional. Quizás, en próximas ediciones, sea mayor el número de bandas extranjeras participantes en él, por ahora, vaya todo el agradecimiento a los piquetes nacionales, que fueron los verdaderos animadores de esta fiesta del metal.

La banda Suffering Tool, fue la encargada de cerrar el 14 festival Ciudad Metal.

Ciudad Metal 2011 (II), Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 4 de noviembre de 2011, (FCP). Finalizada la línea anárquica y los merecidos ataques verbales hacía la policía, subió al escenario “Rezistenzia”, piquete municipal incluido en las aristas menos rápidas del metal core. La noche moría, cuando los holguineros Jeffrey Dahmer, “lincharon” a los presentes con un fuerte directo, destacándose, entre otros, los brutales temas “In kill we trust” y “Shredding you after cum”.

Todo lo ocurrido antes, fue la previa de una jornada vivida al límite del delirio, que culminó con la presentación de los capitalinos “Zeus”. Esta banda hacía cerca de seis años que no nos visitaba, pero igual, no hubo canción que no fuera tarareada, incluso aquellas de sus orígenes, allá por el lejano 1988. Esa noche “Zeus” nos hizo sentirnos partes del Olimpo.

Pasadas dos fechas, los metaleros hemos estado de goce, aunque coartado en ocasiones, por ello, y antes de concluir esta reseña pregunto: ¿Si el “Ciudad Metal” es una fiesta oficial, como son los Carnavales o la Semana de la Cultura, por qué para los grupos de rock el tiempo en escena en tan exacto? ¿Por qué a quienes gustamos este género musical no se nos trata igual?

El 3er día de conciertos fue, el más cargado de eventos afines al contexto roquero. Desde las 10 a.m., el mítico Centro Cultural “El Mejunje”, esa casa de todos, abrió sus puertas y en su interior se realizó la convención del tatuaje “Tatuarte”, actividad, que por el total de freakys asistentes, tanto artistas como modelos, mostró cuanto se ha avanzado en el arte de tatuar el cuerpo.

Concluida la coloreada función, hubo un rato de esparcimiento donde se pudo escuchar música rock, y a las 5 p.m., en el “antro” cultural más libre de la ciudad, volvieron los acordes metaleros, facturados ahora por una banda de Ciego de Ávila, que también debutó por acá y otra de esta ciudad. De la tierra de la piña vino “Requien of Hell”, mientras por Santa Clara lo hizo “Piratas”.

Los avileños se estrenaban por estos dominios y después de disfrutar el repertorio propuesto por estos ejecutores del death metal, creo que debían haberlos reservado para la noche. Sobre todo, porque los organizadores relegan para estas “subsedes”, a grupos que ellos consideran de menor valía y por ende, la afluencia de fans hacía dichas áreas es mucho menor.

Además, a músicos y seguidores de dicho estilo, no les debe haber hecho gracia “telonear” a una banda de rock urbano o folk punk, como fue el caso de “Piratas”. No intento decir con esto, que estos últimos no se lo merezcan o que no sea favorable para la escena nacional juntar grupos de distintos estilos, sino, que a la hora de seleccionarlos se tenga un poco más de buen gusto.

Para la noche, la sede central planeó cuatro grupos, “Blood Heresy”, de Matanzas, “Dead Point”, de La Habana, y “Blinder” y “Cry out For” de esta urbe. Los dos primeros actuaron por vez primera en un “Ciudad Metal”, los matanceros con un death metal, con el cual el público se identificó plenamente, al igual que el metal core mostrado por los capitalinos.

En cuanto a “Blinder” y “Cry out For”, según la opinión de varios sondeados, pues lo deteriorado del tiempo y tras dos noches de dormir poco y mal, no me permitieron llegar a su actuación, las ventajas de tocar en su propio pueblo, hizo que la multitud los coreara. Cosa que creo, pues conozco de sobra ambas agrupaciones y se que dominan bien el oficio.

La jornada del cierre se perfilaba como la más esperada. En parte, por la gran cantidad de grupos que intervendrían y la variedad de estilos que estos nos presentarían, que por lo tanto sería como la esperanza de vivir un maratón metálico, pero sobre todo, porque era el día, que tocaba el piquete de “afuera”.

Los capitalinos Zeus, hicieron sentir a la audiencia roquera parte del Olimpo.

Ciudad Metal 2011 (I), Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 28 de octubre de 2011, (FCP). La XIV edición del festival de rock “Ciudad Metal”, esta vez de carácter internacional por incluir en su cartel a la agrupación “Mantra”, de Costa Rica, inició el pasado miércoles 26 y cerrará mañana sábado. Dicha fiesta cuenta con la presencia de cerca de una veintena de grupos nacionales, quienes junto a los ticos son los principales protagonistas de esta exhibición del metal.

A modo de evadir la lluvia avisada para la fecha inaugural, la habitual plaza “Sandino” no fue la sede central. Esta medida obligó a que el evento y el público nos moviéramos hacia el ¿cine? “Cubanacán”, sitio que resultó eficaz, pues el aguacero se hizo presente, pero que tal vez algún gubernativo deseaba culparnos del destrozo que padecían sus butacas, y no halló mejor motivo.

Quizá lo anterior sea pura teoría, pero aún recuerdo los ataques oficialistas contra la masa freaky que, en 1990, causó un lógico destrozo en el cine “Liberación”, durante las tres intensas jornadas de aquella versión primera del “Ciudad Metal”. En aquellos días, como en estos, realizar un concierto de cualquier música popular, en tales locales, conllevará a semejante estrago.

No obstante, es sobre los hechos acaecidos en este festival, de lo que tratará este trabajo. Los relojes marcaban las 9 y 40 de la noche, cuando los primeros acordes del metal se hicieron presentes, vinieron desde Cienfuegos, brotaron de las manos de “Mordor” y llegaron cargados de su habitual gothic black metal e inspirados en la fantasía literaria nórdica de J.R.R Tolkien.

Los sureños dejaron una grata impresión en los seguidores de esta vertiente extrema del metal, a pesar del reducido tiempo que se les permitió en escena. Igual a la mayoría de las bandas, los escasos 45 minutos percápita asignados, resultaron algo draconiano y por lo tanto condenable, pues va en detrimento de la necesaria simbiosis artista-público.

Les siguió la banda de Santa Clara “Feed Back”, ahora con una sonido más cercano al metalcore, que impidió a los reunidos calmarse del todo. Los habaneros “Kill the fish” debutaron por estos feudos y fueron los encargados de seguir la gala, pero la pésima calidad del audio habilitado para la ocasión, les obligó a recurrir al tema Walk de “Pantera” para animar a los presentes.

El cierre de la noche inaugural corrió a cargo de “Metástasis”, piquete formado en el municipio Contramaestre, en la oriental provincia Santiago de Cuba, que también debutó por acá. Lo hizo con una rigurosa mezcla que fluctuó entre trash core y metal core, además de elementos de otros estilos bien difícil ya de descifrar en la actualidad, eso sí, todo esto con mucha fuerza.

Sellada la primera fecha e igual a la pasada edición, haré un balance de cosas positivas, negativas y anacrónicas. En lo efectivo figuró la exactitud en el comienzo del programa, como criticable, el ceñido margen de tiempo en escena para los grupos, así como el deplorable sistema de audio empleado, mientras que la excesiva presencia policial, cargará una vez más con lo equivocado.

Como la segunda fecha metalera incluía una sesión diurna, el patio de “El Mejunje” acogió a los punkys de Sancti Spíritus “Limalla”, banda fuera de cartel, pero invitada por sus colegas locales “Adictox” y “Kaos”. Durante la muestra de cada una de estos grupos y la plena aceptación hacia ellos por parte del público, se constató la fuerte raíz punk engendrada en esta cuidad.

Ese propio día, pero en la noche, la ausencia de “Mortuory”, agrupación de brutal porno grind metal creada en Holguín, hizo que las actividades metaleras fueron abiertas por la leyenda punk nacional “Eskoria”. Desde el primer acorde punky, la escena se tornó en una multitud inquieta e irreverente, que recordó los tiempos en que su líder William Fabián, comandaba la “pandilla”.

Los cienfuegueros Mordor,deleitaron al público con su Gothic Black Metal.

Apuntes Sobre un Fenómeno Cultural del Siglo XX, (III y Final) Feliberto Pérez Del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 21 de octubre de 2011, (FCP). Esta casta superior, regente “del gusto estético”, se empecinó, igual a épocas anteriores, en fijar lo bueno o malo, aún así, se vio imposibilitada de paralizar la fuerzahippie. El establishment no pudo, a pesar de sus drásticos esfuerzos, detener los ideales de libertad, amor libre, pacifismo y antimilitarismo defendidos por la corriente freaky, de mediados y finales de los ochenta.

Un elemento vital en la vorágine metalera, de la cual La Ciudad de Marta sería su epicentro, fue la visita de grupos originarios de Europa del Este. El intercambio cultural con los “países amigos” del campo socialista, permitió la presencia en esta urbe de Karat, Carrusel y Elephant, tres de las tantas bandas existentes en aquellos sitios.

Santa Clara dio por esos días, su gran salto al “estrellato” nacional con el surgimiento de grupos netamente roqueros. Los Dalton exhibieron los sonidos del rock durante el periodo 1983-89, mientras 2nd Floor Department lo hizo, de 1987-89, con versiones a piquetes de los 60, 70 y 80, ambas agrupaciones conocieron el fin por el caótico estado de sus instrumentos.

Tras este vacío surgió Alto Mando, grupo de vida fugaz, desde mayo del 1989 al 3 de junio de 1990, pero la mejor y más sólida banda de heavy metal formada en esta ciudad. De ella salieron Manolito y Almarales, este último, el “Yngwie Malmsteen” cubano, según el músico Javier Leiva. En ese orden ambos formaron Azazel y Vértigo, agrupaciones de referencia en dicho estilo.

Los vientos de cambios ocurridos en Europa, cerca de 1990 y la oleada de bandas alemanas occidentales, norteamericanas e inglesas hacia aquella zona, llenaron de sueños a la peña criolla. La atroz hambre de conciertos padecida por los nacionales, parecía una ilusión redimida, pero no hubo tanta suerte, aún así, ese propio año, se produjo aquí el primer festival nacional de rock.

Desde el 1 hasta el 3 de junio de 1990, Santa Clara fue sede del “Ciudad Metal”, un suceso cultural clave en la incipiente apertura enfocada a “comercializar” el rock nacional. Tras estas tres intensas jornadas, comenzó el lento preludio de una serie de contratos, practicados por empresas musicales, interesadas en explotar el “naciente” mercado.

Entre las primeras bandas ¿roqueras? en beneficiarse, figuraron las capitalinas Paisaje con Río, Bolsa Negra, Perfume de Mujer, Música de Repuesto, Naranja Mecánica y otras de corte similar. Ninguna llevaba implícito el verdadero sonido esperado por los amantes del metal, fue sólo otra maniobra discriminatoria estatal.

Quienes verdaderamente anhelaban consumir rock comprometido con propuestas nunca vistas en el “ajiaco cultural” de la música del patio, no acudieron a la anterior oferta. Como tampoco orientaron su búsqueda a la televisión o la radio, para consumir metal “puro” se hizo necesario acudir al Patio de Maria en La Habana o a El Mejunje de Santa Clara.

Y cuando en la primera mitad de los 90, dejaron de circular los medios oficialistas Alma Mater y Caimán Barbudo, difusores ambos de algo del trabajo roquero nacional, surgió Death through your Veins. Sería esta la primicia de los tantos fanzines encargados de llenar el vacío informativo dejado por las citadas publicaciones.

Mientras estos absurdos sucedían en Cuba, la arena mundial conocía de un amplio fin de siglo, teñido de un carácter musical en busca de sonoridades actuales. Los frenos oficiales seguían, pero no lograron detener la oleada de grupos cultores de rock alternative, death metal, thrash power, punk-rock, ni de las corrientes más extremas del metal facturadas acá por aquellos días.

Con todo este cúmulo de tropiezos se llegó al siglo XXI, el cual fue capaz de mostrarse igual de creador, sobre todo en materia de ejecuciones rítmicas rocanroleras. Hoy, medio siglo después de surgido el genero musical por antonomasia más escuchado del planeta, sus seguidores en la Isla, batallan día a día para mantenerlo vivo y evitar así, la perdida de su contorno identificador.

Alto Mando, la mejor y más sólida banda de heavy metal formada en Santa Clara.