El Condado, Santa Clara, VillaClara, 6 de mayo del 2011, (FCP). Entre los días 16 y hasta el 19 del pasado mes de abril, sesionó en la capital de la república, el demorado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC). Era evidente, la abierta violación de sus estatutos, donde se plantea que dicho evento, el más importante de la organización partidista, debería celebrarse cada cinco años.
Previo a la celebración de este cónclave, se desarrollaron una serie de actividades, relacionadas con el mismo. Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, hizo el llamamiento al Congreso, en ocasión de conmemorarse el X Aniversario del Convenio de Colaboración Cuba-Venezuela.
Puso a discusión en todos los centros laborales y de estudios, el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, que sería aprobada en el evento. Manifestó, que todas las opiniones se tomarían en cuenta, para la elaboración del documento definitivo, que sería sometido a los delegados.
Como siempre, el pueblo acostumbrado a que se le ignore, en todas las cuestiones vitales para el país, sonrió ante la triste comedia. Los debates, que precedieron al Congreso, fueron dirigidos por un personal preparado, cuyo objetivo principal era el de impedir, que las opiniones vertidas estuvieran dirigidas contra el sistema.
Los líderes del Partido, a las vez dirigentes del Estado, expresaron que el Congreso debatiría esencialmente los problemas de la economía. Que su tarea fundamental estaría encaminada, a la “actualización del modelo económico cubano”. También se aprobaría en el mismo el Proyecto de Lineamientos, con las adiciones y supresiones pertinentes.
Quienes tuvieron la oportunidad, de ver a través de los medios televisivos oficiales, el resumen de los debates en las diferentes comisiones, sufrieron una enorme decepción. Por momentos parecía, que los delegados se olvidaban de los problemas cruciales, que atraviesa el país, y se dedicaban a señalar defectos gramaticales al documento.
A grandes problemas, grandes soluciones. Estos conceptos estuvieron ausentes en esta reunión de los comunistas cubanos. No todas las opiniones fueron llevadas al documento final, ya que muchas estaban enfiladas contra la dirección política, a la cual señalaban sin ambages, como únicos responsables de la crisis.
Graves problemas afectan al país, como consecuencia de la errónea política seguida por la dirección del Partido y del Estado. No se vislumbra la adopción de nuevas medidas alternativas, conducentes a producir los cambios, que la nación necesita y el pueblo reclama. Cuba sigue detenida en el tiempo.
Se conoce, que no todo fue unanimidad en la discusión del Proyecto de Lineamientos. Cientos de opiniones divergentes surgieron en la población, en relación a cada uno de los aspectos, que recoge el documento. Sin embargo, en el resumen, que cada comisión hizo en el Congreso, se obviaron muchos de los criterios manifestados en la calle.
Hay quienes consideran, que las tímidas reformas propuestas por la dirección política, resultan insuficientes. El cuadro actual de la economía es consecuencia de la acumulación de graves errores, cometidos en estos 52 años. El idealismo y las concepciones subjetivas han estado presentes, lo que ha conducido al país al abismo.
Ni en los Lineamientos para este quinquenio, aprobados por el Congreso, ni en cada uno de los acuerdos de las comisiones, se encuentra la solución a la crisis. Es necesario partir de las condiciones reales, que enfrenta la economía, para comprender, que no sólo se trata de actualizar un modelo disfuncional, sino de sustituirlo.
Basta ya, de buscar en terceros, la culpa de todos los males, que padece el país. Son los mismos argumentos, que se han esgrimidos durante más de medio siglo, para justificar un modelo irracional e imposible de enmendar. Demostró su ineficiencia en los países Socialistas de la Europa del Este, en la antigua Unión Soviética y ahora en Cuba.
Comparecencia de Raúl Castro en el IV Congreso del PCC.