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Una Herencia Tiránica, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 9 de marzo de 2012, (FCP). El Golpe de Estado perpetrado en Cuba, el 10 de marzo de 1952, eliminó, entre otras cosas, el derecho constitucional de efectuar elecciones presidenciales cada cuatro años. La madurez política lograda tras la Constitución de 1940, fue herida de tal modo aquel día, que quienes echaron a los autores de dicha sonada, aún no han restituido tan vital norma legislativa.

Al instante mismo del golpe, y se dice que desde antes, los acólitos del general golpista Fulgencio Batista y Zaldívar, usaron una serie de elementos justificativos con el propósito de explicar tan punible hecho. Como factor principal, esgrimieron la ineficacia del derrocado gobierno para hacer frente al gansterismo político reinante, así como para mantener el orden.

En cambio, expertos del tema alegan, que Batista realizó el “cuartelazo” porque sus posibilidades reales de triunfo por el Partido Acción Unitaria, en las elecciones que se producirían en julio de 1952, eran muy pocas. Teoría aceptada enteramente, pues Eduardo Rene Chibas, candidato del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), emergía con una mayor intención en el voto popular.

Más de dos años y medio después, Batista organizó, con la intención de legitimar su régimen, el primero de una serie de trufas electorales. Así, el 1 de noviembre de 1954, escenificó una farsa donde no tuvo rivales, pues hasta el principal contrincante de la oposición, el doctor Ramón Grau San Martín, se retiró antes de las “elecciones”.

Como era lógico, “El Hombre”, apelativo con que se le conoció a dicho general, resultó ganador del amañado proceso. No obstante, estos comicios no lo indultaban del poder usurpado, el 10 de marzo, a Carlos Prío Socarrás, por cierto, el último presidente verdaderamente electo en la Nación por el voto popular.

Se sabe de otro disfraz electoral, ocurrió en noviembre de 1958, y su carácter ilegítimo fue tan risible, que Andrés Rivero Agüero, vencedor del mismo, nunca llegó a ocupar el cargo. La última de los trampas hechas por Batista, fue entregarle el mando de la Isla, a Anselmo Alliegro y Milá, quien solo fungió como tal, de la madrugada del día 1ro a la tarde del 2 de enero de 1959.

Desde entonces, una nueva élite, con Fidel Castro al frente, se ha hecho cargo del país, e igual a la dictadura surgida a raíz del 10 de marzo de 1952, nunca ha convocado a auténticas elecciones presidenciales, aunque sí ha ideado varias tretas con relación al cargo de presidente. Por lo que la primera maniobra para evadir cualquier tipo de referéndum no se hizo esperar.

El 3 de enero de 1959, Castro permitió a Manuel Urrutia Lleó tomar de modo interino la jefatura del estado, y apenas seis meses más tarde, originó su dimisión. Para lograrlo, declaró que cesaría en su cargo de Primer Ministro por diferencias con Urrutia, enunciado que provocó un llamado nacional, para que volviera, y que finalmente hizo dimitir a Urrutia el 17 de julio de 1959.

A pesar que la renuncia se logró por el clamor popular, su posterior desarrollo no desembocó en proceso electivo alguno, sino que por decisiones de dedo, Osvaldo Dorticós Torrado tomó la presidencia. Se mantuvo en dicho puesto, hasta el 2 de diciembre de 1976, fecha en que Fidel lo ocupó, por supuesto, que sin una transparente consulta ciudadana y sin permitirles opción a otros.

Si así de turbios se han mostrado los procesos electorales y los derivados ascensos al mando del país narrados hasta ahora, con Fidel Castro, el legado anti-urna continuó sin titubear. El 19 de febrero de 2008, debido a graves problemas de salud, entregó las riendas del poder a su hermano Raúl, esto lógicamente, sin consultárselo a su pueblo.

Como el sagaz lector notará, los cubanos no han conocido ningún proceso electoral limpio, desde aquel fatídico 10 de marzo de 1952, vacío legal totalmente contrario a lo dispuesto en el edicto de 1940, y que los vencedores de Batista juraron restituir si tomaban el poder. Nada, que mañana la Nación arribará a 60 años de una herencia tiránica.

Carlos Prío Socarrás, el último presidente verdaderamente electo en el país por el voto popular.

 

José Martí y los Pobres de la Tierra, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 27 de enero de 2012, (FCP). Vincular a José Martí y lo postulado por él para llevar a cabo la Guerra del 95, con la figura de Fidel Castro y lo cometido por este con “su” Revolución, es mancillar el sueño martiano. Pues, donde el tirano, en conjura con la falacia florista, se menosprecia de altitud y estilo, para finalmente errar, el Más Universal de los Cubanos se muestra ausente.

El apego cultivado por El Apóstol hacia los suyos, su total equidad en el más cenagoso de los temas y la magnitud de su ejemplo, hacen que, a su apetencia, sea todo deleite asomarse. Desde su nacer, aquel 28 de enero, amanecida habanera que aún no ha terminado, hasta los llanos del oriente, a donde se largó resuelto a auxiliar al sol en su salida, no para empujarlo.

De corta edad conoció lo oscuro de la cárcel, retornó de ella medio ciego, pálido y delgado, pero amplia era su sonrisa. España le juzgó por inquirir“¿Has soñado tú alguna vez con la gloria de los apóstatas? ¿Sabes tú como se castigaba en la antigüedad la apostasía?”, también por su ardiente confesión, que cortó el aire en apretado viaje y cayó fogosa sobre el tribunal hispano.

Desterrado a la Península del Oprobio, fue un incansable movilizador de criterios, que nunca se cansó en su gestión por Cuba Libre, y a cuanto oído español y no español presto se topó, le dibujó la tragedia insular. Usó para ello, las siluetas de sus vivencias y los colores de su idealismo, llegó a ser, según Jorge Mañach, un “pequeño agitador” de “dilema resuelto” y “rumbo fijo”.

Dos patrias dijo tener, “Cuba y la noche”, viuda y triste se le aparecía la primera, no más corría “su majestad el sol”, sus largos velos. Estaba tan hueco y destrozado su pecho por esto, con un vacío tremendo “en donde estaba el corazón”, que cuando ya era hora de empezar a morir, vino a verlo un amigo, y este, le preguntó a él mismo, si aún andaba vivo.

Sus versos fueron siempre de él, de nadie los tomó prestados, y su poesía, empapada de honradez, brotó en cada inspiración de su lenguaje. Gustó del verso“escultórico, ardiente y arrollador”, así como de las armonías espinosas, pero sin copiar de este o aquel, sino sacado de sí mismo, e iban escritos de su propia sangre, “no en tinta de academia”.

Sobre El Maestro se suelen escuchar muchas sentencias, también, que todos los cubanos llevan uno dentro y hasta que es el estratega político más manipulado del planeta. En cambio él, que apenas tuvo tiempo para tal dilema, si de estos aplausos se enterase, le diría al pueblo, que cuando se lo ordenen, con él emprenderá la marcha, y al tirano, que se apreste.

Se puede acopiar semejante temple y ser lo bastante criollo, pero escoger para su tumba, una vez llegada la hora de partir, “un ramo de flores y una bandera”, es gozar de atributos varoniles. No clamar por un sublime y ostentoso epitafio, escultura o monumento colosal, sino acompañar su sola e irresuelta losa, con flores y la enseña nacional, también lo es.

Así deberían verlo, cada vez que lo citen, quienes usan su nombre para predicar lo que no son y jamás se encantan con la muerte, aun cuando hayan cumplido bien la obra de la vida. Por ello, fijar mañana su día de nacimiento, es negarle que no halla nacido todos los días, es refutarle, que desde que lo hizo ya andaba con la pluma y revólver e iba siempre camino de la muerte.

Mañana, Cuba evocará el aniversario 159 del natalicio de José Martí, y la gala oficial, la que responde a los intereses de Fidel Castro, será la única que podrá llevarle flores. La otra, la de “los pobres de la tierra”, con los que él quiso echar su suerte, deberá recordarlo a escondidas, lo que prueba, que entre uno y otro personaje no existe más similitud, que compartir el país de origen.

José Martí, es considerado El Más Universal de los Cubanos.

Siéndole Fiel a la Fundación de Villa de Santa Clara, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 15 de julio de 2011, (FCP). La luz mortecina del amanecer se adentró suavemente en las escarpadas faldas de Cerro Calvo, como si avisara el arribo de la imperecedera fecha. Comenzaba a gestarse una poética mudanza, de la que brotó para la historia local, lo que hoy se conoce como Tradición de Los Pilongos.

Este destello advertía, que un 15 de julio de 1689, un grupo de familias provenientes de la Villa de San Juan de Los Remedios, localizada a unos 50 kilómetros al noreste, se asentó al otro lado de la ciudad. Lo hicieron en las márgenes del otrora río La Sabana, actual Bélico y donde hoy muere la calle Máximo Gómez, sitio donde temporalmente fundaron la Villa de Santa Clara.

Por estos días, buena parte de los santaclareños que aman la tradición de su lugar de nacimiento, se desinhiben y dan rienda suelta a su pasado sapiente. Entre estos se suscitan acaloradas discusiones, sobre el punto exacto donde se fundó la villa, así como hasta el número de familias que primero arribaron.

A modo de homenaje estas letras reflejaran respecto a un evento que precedió y que hoy forma parte indisoluble del acervo cultural de la localidad. Ahondará este, en la corrida de toros más famosa ocurrida en los predios santaclareños y de la cual ha quedado un testimonio escrito, anecdótico y con algo de jocosidad criolla.

El caso en sí, fue un hecho taurino y se sabe que ocurrió un 17 de diciembre de 1893, donde el torero encartado en tan popular práctica resultó ser el alardoso José Reyes Ruiz. El afamado escritor Antonio Berenguer y Sed en sus Tradiciones Villaclareñas, publicadas en 1929, ofrece detalles de lo ocurrido en terrenos de La Boulanger, que fue a la postre el sitio de la lidia.

Cuenta Berenguer, que la corrida la presidió Rafael Tristá, alcalde de la ciudad en aquel entonces, y que ese día, la plaza estaba repleta, cuando Reyes “… vestido de luces, oro y grano…” se hizo presente. Describe además, que al observar al torillo negro con sus holgadas y puntiagudas ornamentas, el torero hubo de acobardarse.

Ante el airado descontento de los allí presentes, la máxima autoridad ordenó a Reyes Ruiz, que tomara capa y espada y atacara al toro. Raudamente, el aprendiz taurino arguyó: “… aquellos no son tarros… son alfileritos”. La orden municipal resonó nuevamente y el público la aplaudió, por lo que el “animo” de Reyes hizo que se enfrentara a la bestia.

No más estuvo delante de ella, esta se le abalanzó con tal ímpetu, que al golpearlo con su testus lo lanzó de bruces. El aspirante a torero yacía bajo las patas del animal, que al igual a los presentes lo creyó muerto. De pronto, el novillo derramó encima de su “rival” una necesidad líquida abundante, la cual el “torero” aguantó con resignación.

Una segunda cantidad fisiológica, esta vez sólida y mucho mayor que la anterior, provocó una nueva estoicidad en Reyes, quien a estas alturas del ruedo, provocaba risas y aplausos en los espectadores reunidos. Reclamó este la presencia de Los Burladores del toro, mientras el público, guiado por Tristá, le exigió que este matase al vacuno.

“Pero Señó alcalde, en esta facha como se pue matá un toro”, masculló pestilente Reyes Ruiz, quien ante una nueva ordenación del alcalde, de hacerlo o ir a prisión, optó por esta última, pues: “… el hecho tiene malas intenciones”, dijo resignado. Concluyó así la corrida de toros más notoria de las efectuadas por acá, donde un alardoso pagó cara su jactancia.

Hoy y como hace 322 años, antes de morir el día un último rayo de sol, rojizo y fatigado, se despedirá lentamente sobre la mayor altura de la villa. La principal urbe de la región central de Cuba, ciudad que este día, sumó un aniversario más a su almanaque y a la cual, como mejor se les es fiel, es no siéndole infiel a sus tradiciones.

Retrato de José Reyes Ruíz, aparecido en el semanario El Mosaico, el 17 de diciembre de 1893.

Gráficas sobre la Fundación de la Ciudad II

El Foro Cubanacán Press trae a sus lectores este reportaje gráfico, sobre la fundación de la ciudad de Santa Clara ocurrida el 15 de julio de 1689.

En la gráfica un pequeño monumento que ha devenido como símbolo de la ciudad. “El Niño de la Bota” .

En la foto el “Cuartel de Bomberos” municipal durante la dominación española. Podría el lector referirnos: ¿que hay en la actualiad en ese lugar?.

Antigua imagen de la ciudad en la que aparce “El 20 de Mayo”. Podría el lector decirnos: ¿Cúal era la función de este inmueble?.

Gráficas Sobre la Fundación de la Ciudad I

El Foro Cubanacán Press trae a sus lectores este reportaje gráfico, sobre la fundación de la ciudad de Santa Clara ocurrida el 15 de julio de 1689.

Foto conocida como “El tamarindo”, publicada en la revista “15 de Julio de 1918″, en la que se muestra el árbol histórico consagrado por la tradición

Ermita de la Candelaria, la cual ocupaba el sitio donde hoy se halla el teatro La Caridad.

Parroquial Mayor, la cual estaba enclavada en el actual Parque Vidal, frente al pre universitario o Instituto de Segunda Enseñanza.

Un Suceso Inusual, RafaelPérez González.

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Parroquia, Santa Clara, Villa Cara, 8 de julio de 2011 (FDC). Hoy, debido al desarrollo tecnológico, no es extraño en la villa que cualquier “actividad” -como suele tildarse a las fiestas- sea emisora de ruidos de proporciones extraordinarias, que muchos describen en decibeles, aunque no sepan de qué se trata. Así varios de estos aquelarres terminan con la presencia de la “patrulla” (policía) y lamentablemente en hechos de sangre.

No era así en el apacible siglo XIX, cuando todos estos aparatos musicales no existían y cuando cualquier alteración o guirigay llamaba la atención de los vecinos que vivían plácidamente. Ocurrió el hecho en la calle Carmen (hoy Máximo Gómez) allá por los años 1876 o 77. Fue un suceso que pudo terminar con graves consecuencias, pero que tuvo un final feliz.

Acaeció el mismo en una morada construida por Pedro Nolasco Abreu para su residencia. En ella nació Rosalía, la menor de las hermanas de Marta Abreu; allí pasó ésta su primera juventud, y en ella, se casó Rosa, la mayor. En ninguna otra casa en Santa Clara vivieron juntas las tres hijas de Nolasco Abreu, tres damas a quienes tanto debe Santa Clara.

Se ignora el destino que tuvo la casa hasta que se estableció en ella el Círculo Villaclareño, en los años de la guerra del 68, posiblemente casi a sus comienzos, y allí estuvo hasta que terminada la contienda se trasladó a la Plaza Ma­yor, a la casa que fue demolida en 1905 para la cons­trucción del actual Palacio Provincial.

La cuestión es que se celebraba un baile en la citada casa. A poco de comenzar, circuló entre sus asistentes el rumor de que había el propósito, por parte de oficiales del ejército español, de asaltar el local y hacer terminar el sarao de manera violenta.

Así narra don Floro Martínez los acontecimientos: “Un grupo de socios, al que secundaron casi todos los asistentes, se aprestó a la riposta, cuando notaron que el alumbrado del gas, allá por la media noche, empezaba a disminuir. Así obligaron a las damas a refugiarse en las ha­bitaciones interiores, y armados de revólveres y de palos, se aprestaron a la defensa”.

Aquella falta de luz, se debió a que algunos oficiales conjurados, fueron a la fábrica de gas y obligaron al personal a cerrar la llave maestra, para que quedara a os­curas la población y el Círculo, que era su objetivo. Alguien con rápida decisión, se dio cuenta de que esto podía ser una catástrofe y corrió a la fábrica y obligó a los empleados a restablecer el paso del fluido.

Entonces, tras algún parpadeo, volvió la luz a los salones del Círculo y, con ella, la calma a las damas concurrentes, y la serenidad a los villaclareños que se habían conjurado para defenderlo, a tiros si era preciso.

Sin embargo, todo aquel desasosiego causado por el sólo hecho de quedarse a obscuras, hoy en día salvando la “distancia” histórica, no es cosa para asombrarse, pues sumirse en penumbras es habitual en nuestros días en el caimán verde caribeño, pues hasta se ha acuñado una frase con que denominar esto: “apagón”.

Por supuesto, el tiempo no ha pasado en vano, pues actualmente estos incluso han llegado a planificarse, para que el cubano de a pie sepa cuando le toca quedar en penumbras y tener que privarse esa noche del “culebrón” brasileño o cubano y caer desde muy temprano en los brazos de Morfeo. ¿Que diría don Floro si pudiera haber vivido esta época?

Florentino Martínez conocido como “Don Floro” el cual escribió sobre historia local de Santa Clara y folklore. Varios de sus libros fueron publicados por la Biblioteca Folklórica de la universidad Central de las Villas dirigida en aquel entonces por Samuel Feijóo.

Apuntes Sobre la Aviación en Santa Clara, Feliberto Pérez Del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 8 de julio de 2011, (FCP). La primera persona que se elevó por los aires en Santa Clara, fue el aeronauta francés Monsieur Verdalles. El día 24 de junio de 1851, en un globo construido en esta ciudad, fue la fecha escogida por el galo, para este acontecimiento ocurrido en la entonces Plaza Mayor, hoy parque Leoncio Vidal.

Transcurridos los años, el ingenio de los hombres no cesó de parar en la idea de volar como las aves. Para ello idearon y perfeccionaron, con el pasar del tiempo, un aparato que se mantuviera en el aire, el cual denominaron aeroplano.

En Cuba el primer vuelo de una avión se efectuó, el 7 de mayo de 1910, por el también francés André Vellot. Partió este, desde el Hipódromo de Almendares, enclavado en las calles habaneras 19 y 44, y llevó consigo como compañera de viaje una medalla de la virgen de La Caridad.

Pudo haber sido otro, pero el primero de los aviones del cual se tiene referencia de que haya volado sobre Santa Clara, fue un monoplano Moraine Saulnier de 100 hp. Pilotado por Jaime González Crocier, un aviador que, procedente de Cienfuegos, realizaba estos vuelos, casi a diario en 1914.

Contó Santa Clara con una pista de aterrizaje conocida con el nombre de El Plato, estuvo situada, en parte, en lo que es hoy la Industria Nacional Productora de Utensilios Domésticos (INPUD). Se iniciaba la pista en una finca nombrada La Cana, actualmente policlínico Marta Abreu y corría paralelamente a la carretera central, hasta la cercanía del cementerio local.

El 30 de Octubre de 1920, se inauguró oficialmente la primera ruta aérea nacional Habana- Cienfuegos-Santa Clara. La Compañía Aérea Cubana, con un avión de fabricación francesa Goliat de 300 hp, era la que realizaba estos viajes, y los hacía repetidamente, con una regularidad de miércoles y sábados.

Corría el 15 de enero de 1921, cuando se llevó a cabo el primer coreo aéreo experimental, el cual efectuó escala en Santa Clara. Procedente de Santiago de Cuba, y de la misma firma e idéntico avión, el piloto francés Lucien Coupet tuvo que hacer noche en esta ciudad para proseguir viaje a La Habana.

Para fines de los años 20 de la pasada centuria, La compañía Nacional de Aviación Curtiss S.A comenzó el transporte de pasajeros Habana-Santiago. Estos viajes tuvieron escala obligada en Santa Clara y se realizaron con aviones Ford 1929, de 12 plazas. Hasta que en 1935 fueron sustituidos por modelos DC 3, de 27 capacidades.

Existió un santaclareño conocido por “Potaje”, muy admirado por el pueblo, que realizó viajes diarios Habana-Santa Clara. El mismo, trasladaba las matrices del periódico El País, impreso aquí durante la década del 30 y posteriormente distribuido a toda la región central y al oriente cubano.

Pasados algunos años, la escala de la citada compañía en esta ciudad fue cancelada, y El Plato entonces se convirtió en un sitio donde tomar lecciones para aprender a conducir autos. La ruta se reanudó, en 1945, esta vez, al crearse la empresa Expreso Aéreo Interamericano y se fijó un precio de diez pesos por pasajero, lo que incluía además, carga de pequeño peso.

Fue a partir de estos años, que hubo un mayor movimiento en el “aeropuerto” local, incluso existieron vuelos Santa Clara-Miami. El Plato prolongó su estancia hasta los primeros años de la Revolución Cubana, cuando se decidió demolerlo para trasladarlo al actual aeropuerto en Carretera de Malezas.

Hoy y hace bastantes decenios la ciudad de Marta no tiene servicio de transporte aéreo para los ciudadanos que así lo deseen. Un aeropuerto, que empezó a construirse en la década del 60, para fines civiles se operó por algún tiempo para este fin, pero mas tarde paso a ser usado por los militares solamente.

Sobre Primer Vuelo conmemorativo del vuelo Habana-Santiago de Cuba realizado en 1928 y dirigido a un ejecutivo de la entonces compañia “Bacardí”.

Algunos Umbrales del Mes de Mayo, Feliberto Pérez Del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 3 de junio de 2011, (FCP). Mayo recién se nos terminó y si hurgamos bien en sus 31 días, hallaremos infinidades de eventos, que tuvieron por sede a Santa Clara. Veríamos además, que el citado lapso de tiempo, es igual de copioso, incluso, si sólo nos centráramos en hechos conexos con la enseñanza y la cultura del municipio.

Este artículo aspira a esto último, o sea, abordar hechos originados en dicho período y ciudad. No obstante, acontecimientos de otro tipo también aparecerán, y a pesar del ancho espacio de tiempo por tratar, pondré un claro interés, en acercarme a sucesos ocurridos antes de 1959, con lo cual sólo anhelo, ampliar aún más, el conocimiento de los lectores.

Me anima también, el bajo índice de reseñas no políticas publicadas, a diario, en los medios de comunicación cubanos. Estos, en caso de que abordasen cuestiones anteriores a dicha fecha, lo hacen, en gran medida, para denigrar la época en que se desarrollaron, pues los voceros del régimen pretenden hacernos creer, que 1959, fue la génesis de la nación.

No dilataré más este repaso en el tiempo y ahondaré cronológicamente, en algunas figuras del patio liadas a las letras. La primera de ellas es Carlos Pegudo Álvarez, poeta que vio la luz, el 2 de mayo 1848 y que usó la sátira en sus obras, donde resaltan “Reminiscencias Escolares” y “Evacuación”. Sus poemas se publicaron en la prensa local de la época, con muy buena acogida.

Otro excelso rimador santaclareño fue José Manuel Doporto, nacido el 6 de mayo de 1853, de su lira poética sobresale “Te vi pasar”, “Eterno adiós”, “Nunca te olvido”, “Pienso en ti”, y otras. Dirigió “La Concha”, el periódico de menor tamaño publicado en Villa Clara y colaboró con “El Mosaico” y “La Revista Villaclareña”, donde divulgó varios de sus versos.

Manuel Dionisio González, el primer y más grande historiador de Santa Clara, publicó su “Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su jurisdicción”, en mayo de 1858. Este propio mes, pero de 1873, apareció “La Sombra”, una publicación de corte satírico-cultural, fundada por Juan Francisco Valerio, con la colaboración de Jacobo Domínguez Santi.

Después de haber creado el quincenal satírico “El Guateque” y más tarde “La Esquila” y “El Casino”, a Camilo Valdés Veitía, la muerte le arrebató su vida, un 17 de mayo de 1878. Colaboró antes, en “La Alborada”, “El Central”, “La Tarde”, entre otros y escribió piezas musicales como “Gozo al Carmen” o “Salve María”, fue un baluarte significativo al custodio de la cultura local.

Para culminar su libro, contó Manuel Dionisio González, con la ayuda del incansable Camilo Valdés Veitía. Y un dato curioso resalta, ambos comparten la desdicha de haber muerto el último mes de la primavera, Veitía, como ya señalé, un 17 de mayo 1878 y Manuel Dionisio, un 14 de mayo de 1883.

Tras haber reseñado a estos literatos santaclareños, que nacieron, murieron o publicaron algunas de sus obras, en el mes de mayo, trataré ahora un segundo grupo de hechos. Vendrán ordenados cíclicamente y relacionados con la creación de publicaciones, centros educacionales y religiosos, así como de otra índole, pero ligados todos, con el civismo que nos precedió.

El 22 de Mayo de 1790, se concluyó la ermita del Buen Viaje, el templo ya operaba desde 1765, aunque sin torre, ni sacristía. Por ley de la Real Orden de la Reina de España, se le otorgó a Santa Clara, el 12 de mayo de 1867, la condición de Ciudad. En 1878, Pedro Nolasco Abreu fundó una escuela gratuita de igual nombre, que fue sostenida por sus hijas Marta, Rosa y Rosalía.

Corría el 15 de mayo de 1887, cuando fueron solemnemente abiertos 4 lavaderos públicos, que a un coste de 10 000 pesos, había mandado a construir Marta Abreu. Ella los donó al municipio con las condiciones de “no poderlos gravar y de que sean siempre lavaderos públicos gratuitos para la clase pobre de Villa Clara”. Hallándose estos, en las márgenes de los ríos Cubanicay y Bélico.

Hasta el año 1894, se celebraron anualmente en Santa Clara, las veladas de la Cruz, comenzaban el día 1ro, dos días antes de la festividad de la Santa Cruz y llegaban hasta el 9 de mayo. El Villareño, fue un periódico, tipo revista, que comenzó a salir el 13 de mayo de 1900 en forma semanal, bajo la dirección de Moisés Valdés Codina.

En 1923, el Dr. en pedagogía Víctor Bonachea Becalli, creó el Colegio Academia Bonachea, donde se impartieron cursos de educación elemental primaria y superior, así como de ingreso a institutos, escuelas normales y de comercio. Desde el 20 de mayo de 1923, y por pacto municipal, se decidió llamar Padre Chao, en homenaje al caritativo sacerdote, al callejón de Las Flores.

Una última reseña, que a pesar de salirse de la temática abordada, me urge señalar. A las 10:30 p.m. del 7 de mayo de 2011, moría víctima de una serie de golpes previos, propinados por agentes del orden, el activista de Derechos Humanos Juan Wilfredo Soto García, “El Estudiante”, y sepultado al día siguiente, domingo 8 de mayo, Día de las Madres para mayor tormento.

Culmino así mi visita, a las páginas del ayer, de actos que gozaron su apogeo, en el tercer mes del antiguo calendario romano y que sucedieron en esta urbe. Muchos episodios no fueron referidos, unos por desconocerlos otros por falta de espacio, por ello, invito a cooperar con este cronista, en el envío de datos, anteriores a 1959, que sean afines a la enseñanza y la cultura santaclareña.

El 20 de Mayo, Feliberto Pérez Del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 27 de mayo de 2011, (FCP). El 20 de mayo de 1902, es una fecha, que aunque el gobierno actual pretenda negar como el inicio de nuestra soberanía, marcará para siempre el día, que Cuba logró su independencia. Aquella portentosa jornada, le concedió al país una cualidad, que con los años sería usada por más de un gobernante, para cometer en su nombre, los más atroces desafueros.

Alcanzado aquel excelso sueño, un empeño urgente por resarcir lo patrio, se hizo presente por todo el territorio nacional. Fue tanto el frenesí, que un torrente de plazas y calles comenzaron a cambiar sus antiguos nombres, por los de hombres y mujeres, que sin esperar tal compensación a cambio, entregaron sus vidas por la libertad.

La capital villareña no escapó al influjo vindicador y como pueblo apasionado, que era y que aún es, quiso honrar a uno de sus hijos preferidos. Así, un acuerdo tomado por el Ayuntamiento de Santa Clara, el 13 de septiembre de 1917, dispuso, que se formara una comisión gestora, para erigir una estatua al patriota Miguel Gerónimo Gutiérrez.

Una disposición acordó, que se tomara al parque, donde está la iglesia “María Madre del Divino Pastor”, más conocido como de La Pastora, como sitio para instalar la obra que lo recordaría. Allí, al noroeste de dicha plaza, el 10 de octubre de 1917, se colocó la piedra inaugural y junto a ella, un cofre de plomo, con varias publicaciones y monedas que circulaban por aquellos días.

Dicha caja encerró también, copias del acta levantada al efecto, en la que estamparon su rúbrica varios familiares del héroe. Igualmente firmaron, Florentino “Floro” Martínez, un folclorista local y Frank Agramonte, expedicionario de la goleta Honor, así como otras personalidades del terruño, que también se dieron cita.

El monumento en sí, el primero en importancia erigido en Santa Clara, durante la primera etapa de la República, se alza hasta una altura de 9,85 metros, mientras que su parte frontal alcanza los 6,25 metros de ancho y 5,75 los lados. Además la efigie, que representa a Miguel Gerónimo Gutiérrez, mide exactamente 2,35 metros.

Otros detalles de la estructura son, una sección de gradas constituida por cinco escalones, que circunnavegan todo el contorno, así como un zócalo de fácil proyecto, pero de gran austeridad, que descansa sobre estos. Un segundo elemento, totalmente cuadrado, soporta un fuste, sobre el cual nace un puntal, que remata, con perfil puntiagudo, el complejo monumentario.

Grabados en lo más alto de la columna, asoman, el escudo nacional, a su derecha y el de Santa Clara, a la izquierda, mientras al frente destaca una corona adherida con las palmas de la gloria. Sobre el pedestal en que reposa la estatua, se lee el siguiente epígrafe: “Al mártir del deber, al patriota inmaculado Miguel Gerónimo Gutiérrez. Sus coterráneos”.

En su mano izquierda, el también poeta sostiene un pergamino, donde reza grabada la frase dicha por él, en San Gil, el 6 febrero de 1869, al proclamar la independencia de Cuba. Dice esta: “Compatriotas: un poco más de paciencia y sufrimiento y el sol de la libertad brillará espléndido sobre nuestras indomables frentes”.

Para esculpir el monumento, se contrató al italiano Ugo Luisi, quien usó mármol blanco de Carrara, trasladado desde Italia. Luisi murió en la Primera Guerra Mundial, razón por la cual, el sitio de dos bajorrelieves, uno que simularía la muerte del patriota por soldados enemigos y otro a un ángel, que situaba sobre la cabeza del moribundo las palmas de la gloria, aún yacen vacíos.

Fue develado, por el general Gerardo Machado Morales, un 20 de mayo de 1919. Ese día, el país festejaba otro aniversario de su independencia. Al pasar el tiempo, este general Machado, otro de apellido Batista y últimamente un comandante y su hermano, también general apellidados Castro, han ejecutado los abusos más bestiales en derredor de esta fecha.

El 20 de mayo.Monumento a Miguel Gerónimo Gutiérrez inaugurado el 20 de mayo de 1919.

El Sincretismo en Cuba II, Carlos Valhuerdi Obregón.

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 13 de enero del 2011. Por su parte a la rama lingüística de los Bantús corresponden las lenguas utilizadas en los ritos Congo o Palero y en el Efik de la sociedad secreta Abakuá, traída por los carabalíes del sur de Nigeria, integrada por hombres y de la cual se conoce bien poco. Los paleros tienen dos ramas: la que ama y sigue al Bien (Zambia, Dios) y la que sigue el Mal (Diablo).

La Regla de Congo: Palo Monte o Mayombe es una especie de religión sin doctrina bien elaborada. Se ha formado durante varios siglos en los círculos de los negros traídos de África como esclavos, en especial los bantúes. Es una regla más primitiva que la santería (Regla de Ocha). Recibe el nombre de Palomonte porque el palero va al monte en busca de palos y piedras.

Estos palos y piedras que trae a su casa, a través de los cuales y después de ciertos ritos, es que puede maniobrar con las fuerzas ocultas de la naturaleza. Con ellos forma una “Nganga” o “prenda” (caldero grande con las piedras y 21 palos dispuestos dentro o en derredor), que representan a todos los espíritus con los que el palero trabajará.

Dentro de esta prenda han de colocarse además los restos de un muerto, puesto que según su creencia, al tener los restos se tiene atrapado el espíritu de esa persona, del que se prefieren la calavera o las tibias. Las otras reglas y religiones africanas se llaman a sí mismas más limpias, porque sólo trabajan con espíritus y santos, nunca con muertos.

Pueden elaborarse prendas “cristianas” y “judías”. Para ellos se buscaran en el cementerio, para el primer caso, restos de una persona que en vida se haya destacado por hacer el bien y haya sido muy querida. Se realiza luego una misa espiritual para “conocer” si el difunto quiere estar dentro de la Prenda, se tiran además los cocos para conocer que podrá realizar.

Se ofrece una misa de difuntos en desagravio y honor del muerto de la prenda (véase la mezcla de varias otras tendencias y religiones). Realizado todo esto, se agregan a la prenda puñados de tierra de todos los lugares donde se desea que el espíritu de la prenda pueda trabajar (hospital, casas y centros de trabajo).

Además se colocan dentro restos de animales que harán el oficio de mensajeros del espíritu y del palero, estos serán animales “buenos”: aves como palomas y de un perrito manso. Por último se coloca dentro de la prenda un crucifijo, se traza una cruz con tiza de calor blanco y se bautiza con agua bendita, puesto que esto garantiza hacer el bien, que es el objetivo de la prenda “cristiana”.

Para la confección de la prenda “Judía” se busca, por el contrario, el cadáver de alguien tenido por muy malo (asesino, ladrón, suicida…). La cruz que se traza en la prenda es con carbón (color negro) y los huesos de animales serán de animales malos: reptiles, lechuzas y murciélagos. Esta prenda está destinada a hacer el mal.

Casi todos los paleros poseen ambas prendas, aunque tratan de usar lo menos posible la prenda judía, puesto que es creencia, que el mal realizado por el palero durante su vida se podrá revertir sobre él o su familia al final de la misma. Para trabajar con la prenda judía se prefieren los viernes, sobre todo el Viernes Santo “porque Dios está muerto y el diablo anda suelto”.

Los practicantes de esta regla guardan por este motivo la Semana Santa. A ambas prendas se les da de “comer” sangre y vísceras de animales. Los paleros le dan a Dios el nombre de “Zambia”. Resulta un mundo difícil de cristianizar por la tendencia indiscutible a tratar con el espíritu de mal. Se puede constatar que existe un panteón de dioses afines a ambas creencias

Personas que no tienen a mal decir que han acudido a un santero o un espiritista, se cuidan no obstante de confesar que han visitado un palero. Se aprecia cierta abundancia de estos en la zona de La Habana, Matanzas y en algunos lugares del centro del país como Quemado de Güines y Sagua la Grande. Se pueden preparar prendas dedicadas a diferentes deidades:

Como Zarabanda, que en la santería se le relaciona con San Juan Bautista o con San Pedro, Tata Pansúa (Elegua) y Mama Chola (Yemayá). Aunque no abundan, existen algunas mujeres paleras, se conoce de algunas en Guanabacoa. Estas mujeres están imposibilitadas de consultar, mientras menstrúan, porque se consideran “impuras” en ese momento.

A diferencia de la santería donde el santo “se hace”, aquí, “se raya en Palo Monte”. Literalmente, con una cuchilla se efectúan cortes en diferentes partes del cuerpo y la sangre proveniente de las mismas se echa sobre la prenda del palero. La prenda no puede estar en el lugar donde duerme el palero.

Si está obligado a ello por sus condiciones económicas, habrá de trazar una raya con tiza sobre el suelo y circular el lugar donde estará la misma, además, esta tiene que estar asentada sobre tierra.

Utilizan para la adivinación la pólvora (conocida como Fula), de aquí el nombre vulgar de los dólares, en épocas no lejanas tener dólares en Cuba era como tener pólvora.

Se dice, que es un medio de adivinación más efectivo, que los de otras creencias. La gran mayoría de los trabajos se hacen en cosas para beber: la Chamba. Con fines de “limpieza”, se prepara una bebida con aguardiente, yerbas, picante, pólvora y huesos de muerto. En Cuba está muy también muy extendido el Espiritismo en todas sus variantes…

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