
El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 13 de abril del 2012, (FCP). Rafael Correa, presidente de la República de Ecuador, es un aspirante desesperado a sustituir a Chávez y a Fidel Castro. Pretende el mandatario ecuatoriano jugar el triste papel, que ambos dirigentes políticos desarrollaron en las últimas décadas, de promover una política antinorteamericana, dirigida a romper los lazos, que unen a Latinoamérica con los Estados Unidos de América.
Esa postura y no otra, está presente en la Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, de los países de la América Latina y el Caribe, sin la presencia de los Estados Unidos y Canadá. Ante los problemas de salud, que afectan a Hugo Chávez y a Fidel Castro, el presidente Correa ha querido robarse el Show, adopta posiciones y actitudes, rebatidas ya por el tiempo.
La contaminación ideológica de Correa, como afirman los escritores, Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, en el libro “El Regreso del Idiota”, está salpicada de castrismo y de chavismo galopante. Esto explica, que por esos jarabes ideológicos, este se equivoca en el diagnóstico y en la terapia de nuestros males.
El presidente ecuatoriano, ha querido liderar la ofensiva orquestada por la izquierda del continente, contra una nueva edición de la Cumbre de las Américas. Piensa, erróneamente, que con los furibundos ataques que lanza contra el evento, va a lograr cambiar la posición de algunos países, que por consenso rechazaron la presencia de la Cuba antidemocrática.
Manifiesta este trío de escritores, que el primer síntoma de la fiebre ideológica, que padece Correa, es su enfermizo antiamericanismo. De ahí su admiración por hombres de pensamiento y de acción, abiertamente totalitarios, además, su fobia al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Aplaude el no pago de la Deuda Externa, combatió la instalación de bases militares de los Estados Unidos en Colombia, cuyo objetivo principal era el de frenar el auge del narcotráfico. Se opuso, a que se juzgara a los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia como terroristas, gran sustento de los traficantes de droga.
Recientemente, el presidente Correa declaró: “que mientras sea jefe de Estado del Ecuador, no asistiría a la Cumbre de las Américas”. Esta decisión la dio a conocer, en carta dirigida al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Evidentemente este pronunciamiento no es nuevo, la izquierda latinoamericana quiere dar batalla por el régimen dictatorial cubano.
Nefastos son los antecedentes de Correa para querer encabezar un movimiento de países en la región, contra la proyectada Cumbre. Ningún mandatario honesto, puede olvidar que este gobernante, no esconde sus simpatías por quienes volaron un club social, en Bogotá, y envían paquetes bomba a los periodistas, cuyas opiniones le son adversas.
Además, se identifica con los que pulverizan poblaciones con cilindros explosivos, secuestran hombres, mujeres y niños, dejaron sin piernas a más de 3000 personas con las minas antipersonales. Muestra su desacuerdo con el presidente colombiano por la forma que este combate la insurgencia, por eso para los terroristas no existen fronteras con Ecuador.
Desde luego, después de la fulminante y efectiva operación del ejército colombiano, que desmanteló una base guerrillera en territorio ecuatoriano, se evidencio el apoyo abierto que brindaban los países de La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), a las guerrillas comunistas. Con el único fin de desestabilizar a un gobierno elegido democráticamente.
Ante la intransigencia del jerarca ecuatoriano, cabe preguntarle ¿cuáles son las características de un país democrático, que no están presentes en Cuba? ¿Acaso se celebran elecciones presidenciales, limpias y transparentes para elegir al presidente? ¿Existe una economía que asegure un ingreso digno? ¿Además un sistema judicial independiente, no supeditado al Estado?
¿Hay libertad de expresión, respeto a las minorías, pluralismo político, un sistema de partidos que compitan entre sí, y un gobierno de las mayorías? A cada una de estas preguntas, es lógico, que la respuesta sea negativa. Con esta triste posición Correa niega las realidades, al tratar de imponer la presencia de un régimen totalitario, en el concierto de naciones libre.

Ante la afectada salud de Hugo Chávez y Fidel Castro, el presidente Correa ha querido robarse el Show.