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La Clave del Triunfo, Clara Pérez Gómez.

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Camajuaní, Villa Clara, 29 de julio de 2011, (FCP). Dos sabias frases afirman, una, la fuerza que suele dar la unión a todos los que emprenden una tarea, deseosos de alcanzar un objetivo común, otra, cómo los hace fracasar la contraparte, si logra dividirlos. Por esa razón, “En la unión está la fuerza”, adverso: “Divide y vencerás”.

La circunstancia político-social, que el propio gobierno cubano ya obsoleto y de fracaso en fracaso, con sus ya no asimiladas alternativas de cambio creó en esta isla, despertó en no pocos seguidores tanto públicos como agazapados de la disidencia cubana, una lógica interrogante. ¿Están preparados estos prodemócratas para convertirse en una verdadera oposición política?

Se habla de coherencia, organización, adquirir una fuerza política que protagonice el cambio pacífico, que la mayoritaria población cubana ansía. Y no les falta razón al pensar que de no ser así de nada les valdrían, las golpizas recibidas, los encarcelamientos, las pérdidas de vidas y debilitamiento de salud sufridos durante estos largos años de represión, a la libertad de reflexión.

Es innegable el grado de representatividad que ha ganado la oposición política y pacífica en Cuba, con notable repercusión en el exterior. Pero también se hace visible, la pérdida de espacio, a veces causada por el protagonismo individual y la insostenibilidad de un trabajo serio por desacuerdos personales y es obvio que esta debilidad es aprovechada por los represores.

Muchos de los pobladores dispuestos a integrarse a las filas de la disidencia no violenta, disienten de la fragmentación de los grupos que la conforman. En su opinión la lucha debe ser unida hasta su total triunfo, un solo ideal con un estatuto que todos deben cumplir hasta llegar a la ansiada democracia, que la inmensa mayoría defiende.

Europa es ejemplo de cómo se puede llegar a la transición cuando los partidos se unen, incluso por encima de sus ideologías, para lograr frentes comunes. ¿Por qué no mirarse entonces en ese espejo y no dejarse dividir por la penetración objetiva de quienes por servilismo u oportunismo todavía responden a los intereses totalitarios?

Para el pueblo no es lo mismo ser convocado por un partido a la vez, que por decenas de partidos, no sabrían a quien unirse y tendrían que defraudar a unos y otros, hasta encontrar afinidad. Pérdida de tiempo evitable, cuando a su entender, la mesa para el cambio está servida, sólo falta acomodarse todos juntos y hablar el mismo idioma.

Hablar el lenguaje popular para que les llegue el mensaje no politizado de convocatoria a la unión, sería una buena opción. Se harían auténticos voceros de la desastrosa realidad que aquí se sufre sin que medie el discurso político al que hicieron rechazo a causa de tener que soportarlo constantemente y del cual han logrado librarse después que el hermano menor asumiera el poder.

Si se tiene en cuenta que el gobierno cubano es representativo por su represión minuciosa y que este, es un Estado que no respeta sus propios límites legislativos. La tarea urgente de la oposición a opinión mayoritaria de los que sienten la necesidad de liarse a ella, no es sólo poner racionalidad a sus proyectos, es prioritario además, limar diferencias y protagonismos personales.

No les cabe duda que sólo de esta manera ganarían confianza, representatividad y poder de convocatoria, con una fuerza política capaz de optar por convertirse en la verdadera alternativa, para suplir y mejorar el mandato que los asfixia hace ya más de medio siglo. No se vislumbra otra mejoría, que no sea esta posibilidad.

Formación de Foro Antitotalitario Unido, símbolo de unidad necesaria para el triunfo de la democracia.

La Clave del Triunfo, Clara Pérez Gómez.

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Camajuaní, Villa Clara, 29 de julio de 2011, (FCP). Dos sabias frases afirman, una, la fuerza que suele dar la unión a todos los que emprenden una tarea, deseosos de alcanzar un objetivo común, otra, cómo los hace fracasar la contraparte, si logra dividirlos. Por esa razón, “En la unión está la fuerza”, adverso: “Divide y vencerás”.

La circunstancia político-social, que el propio gobierno cubano ya obsoleto y de fracaso en fracaso, con sus ya no asimiladas alternativas de cambio creó en esta isla, despertó en no pocos seguidores tanto públicos como agazapados de la disidencia cubana, una lógica interrogante. ¿Están preparados estos prodemócratas para convertirse en una verdadera oposición política?

Se habla de coherencia, organización, adquirir una fuerza política que protagonice el cambio pacífico, que la mayoritaria población cubana ansía. Y no les falta razón al pensar que de no ser así de nada les valdrían, las golpizas recibidas, los encarcelamientos, las pérdidas de vidas y debilitamiento de salud sufridos durante estos largos años de represión, a la libertad de reflexión.

Es innegable el grado de representatividad que ha ganado la oposición política y pacífica en Cuba, con notable repercusión en el exterior. Pero también se hace visible, la pérdida de espacio, a veces causada por el protagonismo individual y la insostenibilidad de un trabajo serio por desacuerdos personales y es obvio que esta debilidad es aprovechada por los represores.

Muchos de los pobladores dispuestos a integrarse a las filas de la disidencia no violenta, disienten de la fragmentación de los grupos que la conforman. En su opinión la lucha debe ser unida hasta su total triunfo, un solo ideal con un estatuto que todos deben cumplir hasta llegar a la ansiada democracia, que la inmensa mayoría defiende.

Europa es ejemplo de cómo se puede llegar a la transición cuando los partidos se unen, incluso por encima de sus ideologías, para lograr frentes comunes. ¿Por qué no mirarse entonces en ese espejo y no dejarse dividir por la penetración objetiva de quienes por servilismo u oportunismo todavía responden a los intereses totalitarios?

Para el pueblo no es lo mismo ser convocado por un partido a la vez, que por decenas de partidos, no sabrían a quien unirse y tendrían que defraudar a unos y otros, hasta encontrar afinidad. Pérdida de tiempo evitable, cuando a su entender, la mesa para el cambio está servida, sólo falta acomodarse todos juntos y hablar el mismo idioma.

Hablar el lenguaje popular para que les llegue el mensaje no politizado de convocatoria a la unión, sería una buena opción. Se harían auténticos voceros de la desastrosa realidad que aquí se sufre sin que medie el discurso político al que hicieron rechazo a causa de tener que soportarlo constantemente y del cual han logrado librarse después que el hermano menor asumiera el poder.

Si se tiene en cuenta que el gobierno cubano es representativo por su represión minuciosa y que este, es un Estado que no respeta sus propios límites legislativos. La tarea urgente de la oposición a opinión mayoritaria de los que sienten la necesidad de liarse a ella, no es sólo poner racionalidad a sus proyectos, es prioritario además, limar diferencias y protagonismos personales.

No les cabe duda que sólo de esta manera ganarían confianza, representatividad y poder de convocatoria, con una fuerza política capaz de optar por convertirse en la verdadera alternativa, para suplir y mejorar el mandato que los asfixia hace ya más de medio siglo. No se vislumbra otra mejoría, que no sea esta posibilidad.

Formación de Foro Antitotalitario Unido, símbolo de unidad necesaria para el triunfo de la democracia.

Ingerir Tragos Amargos, Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 21 de enero del 2011, (FCP). Desde finales del pasado año 2010, diversos analistas, expertos y seguidores de la situación política cubana ven con asombro y dolor otra ruptura más entre un grupo de conocidos disidentes al castrismo. Estos famosos anticastristas no violentos decidieron pelearse ante un mundo que nos observa.

Quienes se encuentran inmersos en esta disputa, quiéranlo ellos o no, son piezas esenciales para derrotar al totalitarismo. Por eso, primeramente han de valorar que ellos ante todo son figuras públicas y cualquiera de los pasos que den en sus vidas, sean estos de carácter íntimo o representativo ayudaran o arruinaran la causa por la libertad de la Patria.

Creo que no es necesario nombrar en este trabajo periodístico las identidades de mis hermanos y hermanas de luchas e ideas involucrados en esta querella. Por desgracia la tecnología de Internet ha facilitado la divulgación de la trifulca, que comenzó con una dolorosa agresión verbal que pasó a física, no importa ahora de quién y después saltó hasta hoy… en una guerra epistolar.

La falta de unidad dentro de la disidencia interna nacional, también se refleja en mayor o menor medida en las organizaciones prodemocráticas del exilio. Es precisamente la causa que nos impide el triunfo ante el régimen totalitario, porque las entidades democráticas en las sociedades libres jamás nos tendrán en cuenta, si nos mantenemos como hasta ahora… desunidos.

Sin embargo, no debemos ser ingenuos ante el hecho cierto, que estamos ante un singular momento histórico por el que atraviesa la nación cubana. Debemos contestarnos varias preguntas: ¿Es casual que estas disputas públicas surjan ahora? o ¿Estará la mano de la Policía Política fidelista detrás de estas rupturas?

El fenecido año 2010, resultó un periodo particularmente desfavorable para el gobierno de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz. La imagen de humanitarismo de la mal llamada Revolución Cubana se deterioró aceleradamente ante las opiniones internacional y nacional por el reclamo mediático de actores nacionales.

Todo comenzó con el asesinato premeditado en una prisión de la provincia Camagüey del reo de conciencia Orlando Zapata Tamayo. Esto trajo una ola de indignación al interior de la oposición no violenta, la cual según los cálculos de los represores y gobernantes debía amedrentarse ante aquel homicidio evitable.

Este redactor como respuesta a esa muerte, inició a una Huelga de Hambre y Sed por la liberación de los 26 presos políticos y de conciencia más enfermos, actitud que fue seguida por otros seis opositores. Un acto que logró acaparar la atención de la mayoría de la opinión pública internacional y una buena parte de la casi siempre desinformada nacional.

Las Damas de Blanco como grupo de mujeres que ha exigido la libertad de sus familiares encarcelados. En el 7mo Aniversario de la gran ola represiva conocida como “La Primavera Negra del 2003″ se lanzaron a manifestaciones en las calles y durante cinco días el periodismo del gobierno tuvo que denostar sobre ellas, pero sus compatriotas las conocieron mejor.

Casi todos los antifidelistas de dentro y fuera de la isla, así como la mayor parte de los demócratas del planeta se cohesionaron alrededor de estas demandas humanitarias. Incluso los defensores de la dictadura castrista dentro de la izquierda política mundial le solicitaron a los Castro liberar a sus condenados por enfrentarlos políticamente.

En un angustioso pulseo que duró algo más de cinco meses, finalmente, los máximos dirigentes de la Revolución Cubana determinaron acceder a las peticiones de sus oponentes. Para ello acudieron a la Alta Jerarquía Católica Cubana, institución que actuó como facilitadota, pues quienes ejercen el poder se negaron a conversar con su oposición.

Que trajo el compromiso publicado en los medios de presa progubernamentales de la liberación de los 52 reos aún restantes del 2003. Con la salida rápida y expedita hacia España fundamentalmente de los liberados que quisieran aceptar el status de Refugiado Político. Algo que fortaleció, pero también debilitó al comunismo cubano.

A su vez, desde la perspectiva económica el gobierno castrista se vio obligado a promulgar o anunciar próximas medidas antipopulares. Lo que mantiene una tensión social muy alta, que se manifiesta en constantes críticas a las mismas e incluso se han producido algunas explosiones sociales y hasta hace poco desconocidas huelgas laborales.

Son exactamente los gobernantes cubanos quienes se sienten débiles y conocen que no es el momento de encarcelar a sus adversarios públicos. Pues el descontento popular los glorificaría socialmente y se multiplicarían proyectivamente dentro de la ciudadanía, ya de por si desesperanzada, frustrada y enfadada con ellos.

Hacer política en Cuba es un arte muy sacrificado, donde irremediablemente surgen los conflictos interpersonales. Lo auténticamente creativo es nunca poner a estos problemas individuales por encima de los intereses de la Patria, porque no tenemos derecho a retrasar un día más el derrumbe del “comunismo salvaje”, que todavía se dice… se edifica aquí.

Por eso, se les ha orientado a los represores de oficio crear constantes malos entendidos entre sus opositores, para que estos no logren alcanzar personalidad jurídica ante ellos y sobretodo frente al mundo que exige cambios. Este es un instante trascendental y único para la libertad de la Patria, por lo que para ser verdaderos patriotas se necesita muchas veces… ingerir tragos amargos.

El Camino a Seguir, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 7 de octubre del 2010, (FCP). Son numerosos los documentos elaborados y las propuestas formuladas, para salir de la crisis política, económica y social que abate al país, enunciada por los economistas independientes. También la disidencia interna y desde la diáspora, han emitido criterios similares encaminados en el mismo sentido en busca de una solución.

Exponer estos criterios a la luz pública por hombres de pensamientos demócratas, les ha costado ser objetos de las más duras y crueles represiones. Largos años de cárcel y exilio acumulan estos cubanos en defensa de sus puros ideales. Las tareas a acometer en esta etapa están presentes en sus escritos.

Oscar Espinosa Chepe, economista independiente, sancionado a 20 años de prisión, en la Primavera Negra del 2003, tiempo después fue puesto en libertad extrapenal. De sus trabajos esclarecedores y ensayos sobre la economía cubana y sus posibles soluciones en medio de la agudización de la crisis, copiamos algunos párrafos.

Justo es reconocer a otros prestigiosos economistas como Carmelo Mesa Lago y Antonio Jorge, que analizan con profundidad cada uno de los cambios propuestos. Todos coinciden en lo fundamental con Chepe, en la necesidad de incentivar la confección de un programa que sirva de guía para la transición gradual y pacífica.

Cuba sufrió un rudo golpe con la pérdida de las subvenciones que recibía del Este de Europa en la forma de precios ventajosos. Al perderse todas esas ventajas ocurrió una gran caída del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual repercutió negativamente en un país de economía abierta, lo que afectó el nivel de vida de la población.

En unos de sus escritos el economista Chepe, plantea lo siguiente: “A mediados de los años 1990, las autoridades se vieron obligadas a introducir cambios a la economía para enfrentar la crisis. Entre estos cabe mencionar la aparición de una ley sobre las inversiones extranjeras y el trabajo por cuenta propia”.

Más adelante refiere: “Se priorizó el desarrollo del Turismo, la recepción de remesas desde el exterior y la libre circulación de divisas. Sin duda alguna, sectores muy influyentes del gobierno siempre vieron esos pasos, como elementos tácticos para sobrevivir en el marco de la fuerte crisis”.

Para este economista y el resto de los que guardan una visión justa de la realidad, el objetivo central será el de liberar las fuerzas productivas. En las condiciones de la economía cubana se deben considerar los factores políticos y sociales actuantes, deberán evitarse cambios traumáticos y repentinos.

Deben preferirse políticas dirigidas a transformaciones graduales, que eviten la inestabilidad social en un país donde durante años se han acumulado muchos odios y resentimientos. Cualquier movimiento que se haga hacia una economía de mercado, debe proteger avances logrados en las esferas de la salud, educación y seguridad social.

Se debe priorizar la agricultura, mediante la entrega de las tierras cultivables a cooperativas independientes y a campesinos privados. Autonomía en los mercados agrícolas, otorgar créditos que favorezcan la producción, liberar los precios minoristas, impulsar la privatización de las pequeñas y medianas empresas, ese es el camino a seguir.

Destierros Psicológicos, Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 23 de septiembre del 2010, (FCP). Una fuerte polémica desgarra a la archidividida oposición pacífica y pública nacional, al ya geriátrico castrismo. Este debate se da en torno a las “liberaciones” de 53 presos políticos y de conciencia de la llamada Primavera Negra de Cuba.

Para los más moderados dentro de la disidencia, estos envíos hacía España y Estados Unidos de América significan la libertad de un grupo de reos, que podían morir por los vejámenes en el interior de las penitenciarias. Lo que constituye una clara victoria contra la barbarie pseudocomunista, que destruye a la isla hace 52 años.

Los primeros basan sus opiniones en, que estas salidas al extranjero han contado, de un modo tácito, con la voluntariedad de los ahora exiliados. Según esas conjeturas, nadie obligó a aquellos que se fueron, para que asumieran la conducta de salir de su tierra natal y por lo tanto no es constitutivo del elemento jurídico “Destierro”.

El hecho cierto, que el propio cardenal católico Jaime Ortega y Alamino es quien invita a marchar fuera de su patria a los condenados, lo que refuerza esta perspectiva del asunto. Aquí, los represores de oficio de la Seguridad del Estado de manera magistral se lavaron las manos y dejan la labor de convencimiento a los prelados.

Sin embargo, los más radicales opositores al totalitarismo poseen otro punto de vista al respecto. Pues observan, como son sacados de la sociedad cubana un grupo de prestigiosos activistas y lanzados a Europa y hasta ahora dos de ellos a América, en un momento de agudas tensiones económicas, políticas y sociales dentro de Cuba.

Entre los de mayor paranoia entre los radicales, tenemos a un grupo que denuncia un malsano y supuesto complot, para disminuir las fuerzas anticastristas al interior del archipiélago. La conspiración de marras la componen tres elementos fundamentales: El Gobierno Cubano, El Gobierno Español y La Alta Jerarquía Católica Cubana.

Por ello, asumen constantemente el término “Destierro” para describir lo que sucede con sus hermanos de luchas e ideas hoy, en el duro y siempre nostálgico exilio. Entre los radicales no caben medias tintas y hasta han llegado a atacar públicamente ante su Santidad El Papa Benedicto XVI, al purpurado cubano.

Si acudimos al Derecho Penal nos percatamos que el acto de Destierro no se ejecuta, porque se contó con la anuencia y voluntariedad de los denominados “desterrados”, además de no usarse la fuerza. A ninguno se le amenazó con la manida frase: “Si usted se queda en Cuba continuará preso hasta que extinga su condena”.

No obstante, existen un grupo de condiciones político-sociales que impulsan a los liberados a escapar de su terruño. Ellas son en primerísimo lugar, que las mismas leyes draconianas por las fueron condenados en juicios sumarísimos, sin garantías jurídicas alguna y a penas exageradas, continúan vigentes.

También al desgaste del núcleo familiar del preso, que tuvo por lo general que soportar rechazo social, actos de repudio, golpizas, amenazas de muerte, largas travesías de transporte y el exilio de algunos de sus miembros. La presión familiar sobre el prisionero es inmensa, para que no regresen los desagradables avatares, ya sufridos.

Todo esto crea las condiciones psicológicas idóneas para que los liberados decidan entonces partir de su patria, hacia un exilio incierto… pero democrático. Pues ellos mejor que nadie conocen de la venalidad de los gobernantes y saben que en cualquier momento pueden ordenar una nueva ola represiva, igual o mayor.

La división entre estas dos facciones anticastristas sólo beneficia a los castristas. Se necesita atemperar las actitudes y pensar en que ambos grupos tienen un único adversario, que es la dictadura unipersonal de los hermanos Fidel y Raúl Castro, para que todos queden contentos, mejor llamarlos: “Destierros Psicológicos”.