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Patria y Patriotismo I, Carlos Valhuerdi Obregón.

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 4 de noviembre de 2010, (FCP). La palabra Patria viene del latín patrius (tierra de los padres), evoca al pedazo de tierra donde hemos nacido. Es el lugar en el que abrimos los ojos al mundo y al que estamos ligados de por vida, ya sea por idiosincrasia, costumbres, tradiciones e idioma. El amor y el servicio a la patria forman parte del deber de gratitud en el orden de la caridad.

Cuando varias generaciones se mantienen estables en una misma región se crean lazos emocionales y sentimentales hacia ese lugar, manifestados en el amor a las raíces e identificación de la propia personalidad de sus habitantes con la comunidad. Como dijera Martí: “La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie”.

Entre los escritores eclesiásticos anónimos de principios del cristianismo, encontramos al apologético, que escribió la Carta a Diogneto en la cual refiere: “Los cristianos residen en su propia patria, pero como extranjeros domiciliados. Cumplen todos sus deberes de ciudadanos y soportan sus cargas como extranjeros…”

Más adelante continuaba: “Obedecen a las leyes establecidas, y su manera de vivir está por encima de las leyes…Tan noble es el puesto que Dios les ha asignado, que no les está permitido desertar…Los cristianos están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan su vida en la tierra, pero son ciudadanos del cielo”.

Algunos gobernantes han manipulado el sentimiento religioso ligándolo a su forma de gobierno esto ha resultado fatídico a lo largo de la historia. El hacer de una religión, la religión del Estado ha traído consecuencias funestas tanto para estos como para la Iglesia, como en los Concordatos pues al zafarse los pueblos de esas dictaduras muchas veces han roto también con sus creencias.

Martí lo expresó magistralmente cuando dijo: “…de su religión, los hebreos como los polacos, hacen patria…Para ellos la indiferencia religiosa, no es delito de incredulidad, sino de traición. Dejar solo el templo en los días de fiesta, es desertar de las banderas de la patria”. Entre los irlandeses del norte esto se ha hecho evidente.

Resulta tremendamente nocivo mezclar el significado profundo que tiene el vocablo patria con mensajes de tipo ideológico, político o religioso. Pues fácilmente se deriva en esos casos hacia chovinismos y sectarismos injustos, que se desvían por lo general en patrioterías ridículas e inconsistentes, alejadas en esencia del verdadero PATRIOTISMO.

Porque Patriotismo es el amor, que brota hacia la nación de origen de forma inteligente, sacrificada, constante e íntima. Manifestándose todo esto con palabras y sobre todo con las obras por parte de cada uno de los ciudadanos, sin socavar en nada la libertad ni los derechos de los demás pueblos del orbe, pues según el Apóstol de nuestra independencia: “Patria es humanidad”.

Necesario se hace recurrir a Martí cuando expresó: “No quiere decir amar a la patria, amar ciega y fanáticamente a uno de los bandos que se la dividen y ensangrientan, sino ponerse sobre todos y crear un bando nuevo, que no derrame sangre…”. El amor a la patria, cuando es verdadero, es uno de los sentimientos más puro y desinteresado, que existen.

Abdala es un poema escrito por nuestro Apóstol en su adolescencia, donde mejor se aprecia lo aquí expresado, cuando pone en labios del guerrero nubio los conocidos versos: “El amor, madre a la patria/ No es el amor ridículo a la tierra,/ Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;/ Es el odio invencible a quien la oprime,/ Es el rencor eterno a quien la ataca.”

cevalhuerdi@gmail.com