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Prepararse para los Tiempos por Venir, Ramón Jiménez Arencibia.

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 13 de enero del 2011, (FCP). Luchar por el cambio democrático y una transición pacífica es el objetivo principal de la disidencia cubana. Restaurar un Estado de Derecho, que inicie las transformaciones económicas y políticas que el país necesita. Diversos son los caminos que han sido recorridos por la oposición, para convertir en realidad estas aspiraciones.

La experiencia no sirve para nada, a los que marchan a contrapelo de la historia. El desmoronamiento del gobierno comunista autoritario y de la hegemonía de la Unión Soviética en los países de la Europa del Este, que pertenecieron al Pacto de Varsovia, virtualmente sin derramamientos de sangre constituyó un logro impresionante.

Dentro de aquellas sociedades esclavizantes se gestó el germen de las futuras transformaciones. Fue un largo sendero cargado de muertes, encarcelamientos, destierros, donde los combatientes de la libertad durante años se vieron aislados, encerrados en una hermética cortina de hierro asfixiado por la cruenta represión.

Heroicos ejemplos de amor a sus pueblos, ofrecieron los disidentes de esos países. Los pueblos contemplaron asombrados, el desmembramiento de la Unión Soviéticas sin la cruenta confrontación que se preveía. Quienes fueron testigos de las intervenciones militares practicadas por Moscú contra los nacionalistas quedaron paralizados.

Unos tras otros, cayeron en Europa los gobiernos de estos países. Con ellos caía la mal llamada Dictadura del Proletariado. El intento de golpe de Estado de los comunistas de línea dura con el respaldo de los jefes más antiguos del partido, del ejército y de la KGB, fue derrotado por las manifestaciones y otras formas de desafío a la dirigencia.

Aquí en Cuba, la nomenclatura criticó duramente la Perestroika, impulsada por Gorbachev. Temían que este proyecto, el cual había puesto en movimiento la vida social de la Unión Soviética repercutiera en este país. Esto significaba una nueva mentalidad, reforma del sistema político, democratización de la autogestión económica y de mercado.

Con la Perestroika, el sentido común venció al dogmatismo. Se liquidó la pirámide totalitaria, que había arruinado a la nación. Hubo una fuerte comprensión de la capacidad del organismo de generar sangre y de la libertad de su circulación por las arterias y las venas. La burocracia estatal fue vencida.

Los comunistas del patio se preocupaban por la Perestroika, que indicaba una reestructuración económica, también por la Glasnov, la cual significaba una limitada, pero peligrosa apertura política. Por eso, los dirigentes partidistas de toda la nación no escondieron su alegría ante el intento de golpe de Estado en 1991, por suerte fracasado.

Seguro que los rusos esperaron durante años este momento. Cambió radicalmente las condiciones de inmovilidad que vivió esa nación durante más de 70 años. Se unieron, olvidaron sus diferencias y se prepararon para la nueva etapa, que se iniciaba. Así debe ser en Cuba, beber de la experiencia que ofrece el paso pacífico hacia la democracia.

Prepararse para los tiempos que están por venir, dejar atrás las diferencias, que tanto daño ha ocasionado a la causa. Presentar un frente común y una plataforma política y económica que contemple las medidas necesarias para alcanzar la democratización y los cambios económicos, que esta isla reclama, para salir del atraso y el subdesarrollo.