Un Nuevo Bodrio de Traición (XVII), Guillermo Fariñas Hernández.

La Chirusa, Santa Clara, 27 de julio del 2012, (FCP). Debemos recordarles a los lectores, que hasta ese momento, como delegado de Concilio Cubano aquí, había sido elegido Librado Linares García mientras el vicedelegado era Omar Moisés Ruiz Hernández. Ambos fueron electos cuando a nivel nacional Odilia Collazo y Luís Ramón Hernández en el horizonte regional atacaban los primeros pininos de aquel proyecto unitario.

Para acaparar a la Comisión # 11 los analistas represivos escogieron al más vulnerables de los dos dirigentes designados por la mayor parte de los dirigencia disidente en la complicada región central del país. Hicieron una valoración entre las personalidades de Librado y Omar, percatándose que la del segundo poseía una menor fuerza en sus Procesos Volitivos.

Por eso, tuvo el honor de ser el primero en ser atacado sin ética de ningún tipo por Luís Ramón Hernández y su sequito de chivatos, el entonces vicedelegado de la Comisión # 11, Omar Moisés Ruiz Hernández, hoy residente en Estados Unidos. Según asegura el exiliado Iván Lemas Romero: “De pronto Luís Ramón y sus incondicionales la cogieron sin más con Omar Ruiz”.

Los inescrupulosos analistas de la Policía Política valoraron, que Omar Ruiz era hijo de un Pastor Evangélico de la denominación “Pinos Nuevos” y educado en los estrictos principios del amor y la paz al prójimo. Razón por la que como persona era incapaz de ejercer o responder a la violencia de cualquiera de sus semejantes, fueran estos o no sus adversarios políticos.

Con Omar Moisés, se empezó a repetir el mismo guión ya usado hacía un año y algunos meses, contra Williams Valera Vega, el presidente electo del Movimiento Acción Democrática (MAD).Al serle usurpado ese puesto por los seguidores de Hernández Rodríguez, tras amenazarlo con patearlo y hasta llegar a causarle daños físicos.

El trabajo principalmente sucio lo ejecutó Abel de Jesús Acosta Meleiros, quien comenzó a enviar por todos los medios posibles amenazas de propinarle daños físicos a Ruiz Hernández. Omar como vicedelegado de la Comisión # 11 asumió una actitud civilizada, comprensiva e indiferente hacia las posibles agresiones, entonces el G-2, orientó acciones más drásticas.

De lo que derivó un ataque abierto contra Omar Moisés de parte de Abel de Jesús Acosta Meleiros, en la vivienda del primero, para, según el agresor: “Aclarar algunas cuestiones que este había dicho de él”. Existió también otra embestida en plena calle, que se pudo abortar, por la intervención de otros disidentes que se interpusieron entre el atacante y el atacado.

Con la realización de estas embestidas abiertas se creó una situación de crispación entre los integrantes de la Comisión # 11 de Concilio Cubano, debido a que se violaba el sacrosanto deber de no ejercer violencia hacia los hermanos de luchas e ideas. Lo que trajo una percepción de incertidumbre, vergüenza, culpabilidad y sorpresa en estos.

A la misma vez Omar Moisés Ruiz Hernández ofreció una lección de patriotismo, entereza y desprendimiento respecto a cualquier ambición personal, pues les informó a sus hermanos de su disposición a renunciar al cargo ya elegido. Postura que resultó asimilada con prontitud por un grupo de infiltrados, quienes años después resultaron destapados como agentes delatores.

Mientras esto ocurría por el centro del país, en la capital del archipiélago la traidora a la memoria de su padre, Odilia Collazo Valdés, presionó a los demás dirigentes nacionales. Ella y otros soplones plantearon en el máximo órgano de Concilio Cubano: “Se necesitan hacer nuevas elecciones en Las Villas, o vamos a pensar que existe mala fe contra nosotros”.

Odilia Collazo también argumentó: “Omar Ruiz es el vicedelegado de Concilio Cubano en Las Villas, pero él es militante del Partido Solidaridad Democrática, que ya está representado por Héctor Palacios Ruiz, lo más práctico es que no exista una doble representación de Solidaridad Democrática”. Un argumento que fue aceptado por la mayoría de los altos dirigentes.

Todo el liderazgo opositor a nivel nacional incluido en Concilio Cubano, se percató, que a partir de ahí tenían dos caminos; o se cedía en Las Villas, o se estaba abocado a una nueva ruptura interna con los seguidores de Odilia Collazo dentro de Concilio Cubano. En las mentes de esta dirigencia primaron más las consideraciones políticas, que de otro tipo.

Al incorporarse el sector disidente encabezado por Odilia Collazo, le insufló a Concilio Cubano una extensión de la inmensa mayoría de las agrupaciones anticastristas no violentas al interior de Cuba. El no perder esta representatividad lograda y vista externa e internamente como una victoria, fue lo que llevó a la dirigencia de Concilio Cubano a aceptar el condicionamiento.

Muchos poseían sospechas por las incoherencias presentadas en los últimos años en la persona de la presidenta del Partido Pro Derechos Humanos Odilia Collazo Valdés. No obstante y a pesar de esto se trató de defender la unidad del proyecto unitario a cualquier costo, sin percatarse los involucrados que la Seguridad del Estado solo probaba fuerzas para el futuro.

Asegura un Oficial Operativo jubilado de la Policía Política en Villa Clara, que aquí ellos pudieron escoger, a través de las discusiones que se libraron al respecto, ¿Cuáles líderes eran anti Odilia y cuáles no? Algo que determinó en la mayoría de los casos las encarcelaciones, cuando le dieron el golpe final a Concilio Cubano, en el mes de febrero del año 1996.

 

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