Forjadora de la Nacionalidad y Símbolo de Cubanía, Carlos Valhuerdi Obregón.

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Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 7 de septiembre de 2012, (FCP). La Iglesia Católica celebra cada 8 de septiembre la Fiesta Litúrgica de La Natividad de la Santísima Virgen María. Ese día la mayoría de los pueblos del mundo veneran a la Madre de Dios y Madre Nuestra en sus diferentes advocaciones. Es por ello que los cubanos reverenciamos de forma singular en esa fecha a nuestra Reina y Patrona, La Virgen de la Caridad del Cobre.

Este año dicho evento tiene una connotación especial, pues la Iglesia que peregrina en Cuba conmemora los 400 años del hallazgo y presencia de la bendita imagen de la Virgen María, que bajo el título de La Caridad se ha imbricado en lo más profundo del corazón de este pueblo. Ella en épocas de férreo acoso religioso sostuvo la fe de la nación, a veces desde de un oculto baúl.

Esta venerada imagen había sido encontrada a flote en la bahía de Nipe, al norte del oriente cubano por tres hombres de humilde condición, los hermanos indios Juan y Rodrigo de Hoyos y el negro esclavo de solo 10 años, Juan Moreno en el año 1612. La recogieron y la llevaron al hato de Barajagua, de allí al poco tiempo fue conducida en procesión hasta su poblado, El Cobre.

Ya en el pueblo la Virgen comenzó a derramar gracias y favores sobre los habitantes del lugar, El Cobre es un sitio minero donde está su Santuario, allí fue el primer lugar de Cuba donde se les concedió la libertad a los esclavos. A partir de allá se hizo extensiva a toda la nación la devoción a la Virgen María de la Caridad, la Madre de Dios, por la fama que adquirieron sus milagros.

Toda la historia de su encuentro se conoce gracias a la declaración que se le tomó a Juan Moreno en 1687, cuando contaba con 85 años. Este documento se conserva en el Archivo de Indias en España y fue encontrado hace poco, gracias a la búsqueda del historiador y geógrafo cubano exiliado, Leví Marrero.

Dicha confesión no sólo es valiosa y bella por su testimonio histórico, sino que también por recoger y dar fuerza legal por primera vez a las palabras de un negro, en aquel tiempo carente de derechos, pues la esclavitud estaba pujante. Para muchos, esto ocurrió gracias a una intervención especial de la Virgen, que vino para cubrirnos e igualarnos a todos bajo su manto.

Los cubanos por gratitud no olvidan los sucesos históricos que están relacionados con su Reina y Patrona. Con el dosel del altar familiar de la Virgen, Carlos Manuel de Céspedes, confeccionó la bandera del alzamiento en La Demajagua, y el 24 de noviembre del 1868 al tomar el poblado de El Cobre, visitó el santuario y postrado a sus pies puso la lucha por la libertad de Cuba.

Cuando los cubanos decidieron ser libres, la Virgen que ya estaba en su corazón, los acompañó a la manigua, pues la llevaban sobre su pecho en una medalla, y la medida de su milagrosa imagen alrededor de su sombrero con una cinta tricolor. Se le llamó Mambisa, pues a los soldados cubanos despectivamente se les endilgó el apelativo de mambises, que resultó ser honorífico.

Se conoce como “La Virgen Mambisa” a la réplica ante la cual ellos rezaban cuando partían para los campos de batalla, y que se encuentra en la iglesia de Santo Tomás en Santiago de Cuba. Esta imagen peregrinó recientemente por todo el país, y fue la que presidió el Encuentro Nacional Eclesial Cubano, de gran interés para la Iglesia en Cuba, realizado en La Habana en 1986.

El primer acto de Cuba libre, tuvo lugar cuando las tropas del general mambí Calixto García Íñiguez se postraron a los pies de la bendita imagen el 8 de septiembre del 1898 en una solemne misa de Te Deum. En ella se dijo que: “…los cubanos tienen en la Virgen de la Caridad una Madre, que los enseñará a consolidar una República cristiana”.

Preciso recordar, que este acto se conoce cual “La Declaración Mambisa de Independencia del pueblo cubano”, efectuado en El Cobre. A petición de los mambises, Benedicto XV la proclamó Patrona de Cuba, el 10 de mayo de 1916. El 24 de enero de 1998 visita a Cuba Juan Pablo II y la coronó como Reina y Madre de todos los cubanos, y colocó un Rosario en su mano derecha.

La Virgen de la Caridad, es un símbolo, que representa a la nación, es la madre de todos los nacidos en Cuba, estén tanto dentro como fuera del país, pues ella no es indiferente para ningún cubano. La “Bendita entre todas las mujeres”, en su vestido lleva bordado el Escudo de la Patria, y se le canta un himno con la música de nuestro Himno Nacional, aunque la dictadura lo prohíbe.

Este año se declaró para la Iglesia en Cuba como “Año Jubilar Mariano”, convocado para venerar y honrar a nuestra Madre y Patrona por acompañarnos durante estos 400 años. Por tal motivo nos visitó Benedicto XVI, el cual colocó La Rosa de Oro a los pies de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre por haber sostenido nuestra fe en esta época de férreo ateísmo.

La Caridad reside sobre todo en el corazón de este pueblo y cada hijo de esta tierra tiene en su alma un altar para su virgencita que es Madre y Protectora. Muchos quisieron borrar inútilmente este símbolo de cubanía e indicador de nuestra nacionalidad, ella representa por todo el mundo a Cuba y sus hijos, donde quiera que haya cubanos, hay imágenes de ella.

La Virgen de la Caridad, es un símbolo que representa a la nación, es la madre de todos los nacidos en Cuba, estén tanto dentro como fuera del país.

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