La Teología Wesleyana (VII), Antonio Raúl Machado García.

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Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 28 de septiembre de 2012, (FCP). Para la teología wesleyana hay cuatro fuentes de ayuda para comprender el conocimiento cristiano: Las Escrituras, la razón, la Tradición y la experiencia. Muchos metodistas modernos llaman a estas guías «el cuadrilátero wesleyano». Una de las preocupaciones que siempre acompañó a este pionero del metodismo fue, que las personas supieran del evangelio de Cristo.

La primera fuente, Las Escrituras, fue abordada en el anterior trabajo; respecto a la segunda, la razón, veremos como Wesley puede desarrollar este punto tan controversial y polémico. En el siglo XVIII, el Siglo de las Luces, no era muy sencillo ser cristiano en Inglaterra. Muchos intelectuales eran escépticos o deístas y sustituían la fe evangélica por una religión racional.

Algunos de los defensores del cristianismo se dejaron llevar por la corriente racional, mientras que otros rechazaron el uso total de la razón por considerarla incapaz de coexistir con la fe. Wesley se dio a la tarea de encontrar un término medio entre estos extremos, y optó por no darle un valor excesivo a la razón sin desestimarla, además de reclamarla como instrumento de Dios.

Él mismo poseía un temperamento racional, en sus años de estudiante en la Universidad de Oxford se convirtió en un conferencista de lógica, aceptó las ideas del filósofo griego Aristóteles y hasta publicó un manual sobre lógica. Esto le ayudó posteriormente a desarrollar las doctrinas cristianas de una manera muy clara.

En los debates filosóficos de su tiempo, sobre cómo el ser humano llega a conocer las cosas y cómo estar seguro de que está en lo correcto (epistemología), Wesley se acerca a los empiristas ingleses. Se interesó especialmente por John Locke, que enseñaba que los seres humanos nacen sin ideas «innatas», contrario a los racionalistas como René Descartes.

Según Locke, “No hay nada en el entendimiento que no haya sido percibido primero por los sentidos”, este defendía una forma de racionalismo cristiano e incluía la revelación como un conocimiento que llegaba al ser humano desde afuera. Wesley coincidía, pero decía que la lógica de Aristóteles era mejor al describir cómo el pensamiento humano busca un juicio correcto.

Para el pionero del metodismo, el cristianismo es una “religión verdaderamente racional”, porque consideraba que estaba completamente en armonía con la razón eterna o la verdadera naturaleza de las cosas. La naturaleza del Altísimo es racional y el universo, creación de Dios, tiene una estructura racional.

Dios creó la razón humana para reflejar, en parte, Su naturaleza, para que los hombres entiendan Su relación con ellos y entre ellos mismos. “Si analizamos la Ley de Dios desde otro punto de vista, veremos que es la razón suprema e inmutable; la rectitud inalterable;… es una copia de la mente eterna; una transcripción de la naturaleza divina” (O. Wesley, T. II, p. 312-313).

En su sermón 70 da una definición de razón en los seres humanos: “…la razón es como el entendimiento. Es una facultad del alma humana; esa facultad que se ejerce a través de tres formas; ─por una percepción simple, por un juicio, y por el discurso”. Los seres humanos no razonan adecuadamente por ser limitados y su entendimiento es distorsionado por el pecado.

Los problemas del cuerpo pesan sobre el alma y dificultan sus facultades naturales, además, pasiones desordenadas controlan el proceso del pensamiento. Con frecuencia Wesley citaba el siguiente dicho en latín: “humanun est errare et nescire” (Errar y desconocer es humano). Cuando no hay una comprensión genuina las premisas son erróneas como las conclusiones.

La razón funciona en situaciones cotidianas, pero cuando se trata del verdadero conocimiento de Dios y el de uno mismo, la razón natural carece de la capacidad para llegar a ese entendimiento, debido a que los sentidos espirituales han sido desactivados por el pecado. Cuando el hombre trata de explicarse quién es Dios, la razón natural le es insuficiente.

La intención de Wesley era la de encontrar un término medio entre sobrevalorar en demasía a la razón o desestimarla por completo. Las limitaciones humanas, de las que nadie está exento, deberían ayudarnos a comportarnos con humildad y a comprender y aceptar aquellas personas cuyas opiniones difieren de las nuestras. ¡Cuán desprovista está nuestra Isla de tal pensamiento!

René Descartes unos de los más destacados racionalistas.

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