Un Nuevo Bodrio de Traición (XXVI), Guillermo Fariñas Hernández.

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La Chirusa, Santa Clara, 28 de septiembre del 2012, (FCP). El inusitado derribo de un par de avionetas de “Hermanos al Rescate”, según los radares estadounidenses en cielos internacionales, entraba en franca contraposición con estos instrumentos del gobierno cubano. Las autoridades castristas aseguraron que el mortal ataque se ejecutó en su espacio aéreo nacional.

En los aviones masacrados, porque no se puede calificar de otra manera, volaban anticastristas con el status de Ciudadanos de Estados Unidos de América. Esa fue la razón por la que el gobierno estadounidense se tuvo que ver obligado a tomar cartas en el asunto y no faltaron voces en el Congreso de ese país, que solicitaron hasta una intervención militar.

Esto volvió a desviar el conflicto entre el Estado Socialista Totalitario y parte de su Ciudadanía Opositora Pública, que era la proyección original de Concilio Cubano, para adentrarse en una franca discrepancia entre gobiernos antagónicos. Una postura buscada por Fidel Castro Ruz, para regresar a ser “la víctima pequeña” a punto de ser atacada por “el victimario grande”.

Las máximas figuras castristas se atrincheraron mediáticamente y crearon un clima dentro de la sociedad nacional de espera ante un inminente ataque de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América. Algo muy conveniente para evitar ser criticados por una opinión pública nacional e internacional todavía anonadada frente a la barbaridad cometida.

Porque lo establecido por la Organización Internacional de la Aviación Civil (OIAC) en cuanto a incursiones no autorizadas en el espacio aéreo de otro país, implanta reglas muy concretas al respecto. Normativas que fueron totalmente violadas por los pilotos de combate castristas, pues tenían la orden expresa de ejecutar el derribo como medida de fuerza o escarmiento.

Ante una violación aérea: 1ro: Se le debe advertir por radio a los aviones, que violan el espacio aéreo soberano de un país y que pueden ser derribados. 2do: De persistir la violación, se les debe pasar a gran velocidad por encima de los aviones violadores. 3ro: Si continúa la violación, se les hacen disparos de advertencia y 4to: Si prosigue la violación, entonces se derriba el avión.

Un análisis de las conversaciones entre los pilotos de la Fuerza Aérea Revolucionaria y de estos con su Puesto de Mando en Cuba demuestra que se trasgredieron monumentalmente las mismas. Los entrenados y experimentados pilotos de combate, quienes participaron en operaciones reales en Angola, Etiopía y Nicaragua, venían con la misión expresa de abatirlos sin protocolos.

No obstante a los méritos militares poseídos por estos aviadores de guerra, la misión ejecutada ese fatídico día 24 febrero de 1996, como exmilitar que fui en mi juventud, la califico cual una gran cobardía. Ellos, cuales pilotos de MIG-23 que eran, sabían mejor que nadie y todos los cubanos conocíamos, que esas avionetas eran civiles y no estaban artilladas para el combate.

Es necesario reconocer que los aviones de “Hermanos al Rescate” en varias ocasiones anteriores desacataron el espacio aéreo cubano, pero solo para lanzar impresos antigubernamentales, algo ante las leyes ilegal, pero cívico y no violento. Por eso, el hecho de que los pulverizasen en el aire sin darles oportunidad de huir, es tan excesivo como cazar a un conejo a cañonazos.

Basándose en la emboscada de premeditación y cobardía, desde el 21 de febrero del referido año, una gran ola represiva se desató contra los activistas de Concilio Cubano a lo largo y ancho de todo el país. Los que aspiraban a viajar a La Habana, supuestamente a reunirse con un representante del gobierno castrista, fueron arrestados.

Refiere un antiguo oficial de la Policía Política: “Recibimos indicaciones precisas sobre un gran listado de contrarrevolucionarios a detener, confeccionado a nivel nacional, que los primeros detenidos debían ser aquellos miembros de los grupúsculos menos conocidos internacional y mediáticamente, para así evitar llamar la atención antes del 24 de febrero”.

Respecto a la Comisión # 11 de Concilio Cubano se efectuó una reunión crucial en la casa de Luís Ramón Hernández Rodríguez, donde este pidió que los documentos de la misma quedaran bajo su custodia. Esas listas de miembros públicos y no-públicos de Concilio Cubano en las tres provincias centrales eran de sumo interés de la Seguridad del Estado.

Juan Francisco Fernández Gómez, El Agente “Félix” del G-2, Abel de Jesús Acosta Meleiros y Luís Ramón, los “luisramonistas”, abogaron por que los documentos los llevara hacia la capital Hernández Rodríguez. Mientras los “libradistas” plantearon que el delegado electo había sido Librado Linares García y mayoritariamente votaron a favor de este.

Los integrantes de Concilio Cubano en unas horas iban a viajar a sentarse con el gobierno, pero los disputados papeles en sí, se quedaron bajo la custodia de Alina Becerra, la esposa de Luís Ramón Hernández. Porque como los otros, Librado Linares salió de la vivienda a gestionar la manera en que se trasportaría hacia La Habana.

Este matrimonio de colaboradores del G-2 se apoderó de los documentos y Luís Ramón Hernández se los llevó supuestamente con él a La Habana. Cuando Linares García regresó a por los mismos, la excelente actriz que es Alina Becerra le planteó: “Nos dijeron que te habían detenido y Luís como vicedelegado se los llevó”.

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