Una Capa para la Vida (II y final), Carlos Alberto Martínez Muñoz.

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El Condado, Santa Clara, 28 de septiembre del 2012, (FCP). La expansión del agujero de la Antártida, que se agrandaba progresivamente, y el peligro de los rayos ultravioletas para la salud, tuvieron gran repercusión tanto en la opinión pública como en el ámbito político. Dado el carácter global del problema, numerosos países decidieron que era necesario crear instrumentos internacionales para enfrentarlo.

Así, en marzo de 1985 surgió el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y dos años más tarde, el 16 de septiembre de 1987, 46 países rubricaron en Canadá el Protocolo de Montreal. Este protocolo entró en vigor en enero de 1989, y ha sido ratificado por unos 195 Estados, por lo que es el acuerdo ambiental más multilateral.

El Protocolo establece restricciones al uso, producción y consumo de clorofluorocarbonos (CFC), halones y otras sustancias agotadoras del ozono (SAO), y su meta es la eliminación gradual de estas sustancias. Por su significación, el 16 de septiembre fue declarado por la ONU como “Día Mundial para la Protección de la Capa de Ozono”.

Desde 1989 hasta la actualidad, el consumo de SAO ha disminuido de forma notable, con la destrucción del 95% de dichos químicos. Cuba aporta su granito de arena a este esfuerzo mundial, puesto que es signataria de ambos instrumentos internacionales.

Nuestro país ha eliminado la compra y consumo de varias SAO, como CFC, bromuro de metilo, tetracloruro de carbono y halones. Esta meritoria labor está dirigida por la Oficina Técnica del Ozono, creada en 1995.

Se han ejecutado proyectos como la recuperación y reciclaje del gas freón 12, la reconversión de equipos de refrigeración y aires acondicionados y la sustitución de máquinas enfriadoras llamadas Chillers. Estas acciones recibieron apoyo de varios programas de la ONU y de agencias especializadas europeas.

Otro proyecto ejecutado es el de “Eliminación total del consumo de CFC en la Fabricación de Inhaladores de Dosis Medida para Aerosoles de Uso Farmacéutico”. Como resultado se sustituyó el propelente del Salbutamol y la Fluticasona, a base de CFC, por hidrofluorocarbonos (HFC), además de reconvertir la planta de producción de inhaladores.

Los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), que agotan la capa de ozono y provocan efecto invernadero, son objeto de otro proyecto de la OTOZ. La eliminación de estos compuestos no podrá materializarse de inmediato, puesto que son ampliamente utilizados en las esferas doméstica e industrial.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente premia desde el 2004 a las entidades nacionales con acciones relevantes en la eliminación de las SAO. Este año 2012 recibieron el reconocimiento 37 unidades, entre las que se encuentra, para orgullo de los villaclareños, el Hotel Santa Clara Libre.

Si el esfuerzo mundial se mantiene, la capa de ozono podría recuperarse totalmente para el 2070. A algunos podrá parecerles una fecha muy lejana, pero Rowland y Molina, quienes recibieron el Premio Nobel de Química 21 años después de la publicación de su artículo pionero en Nature, son un buen ejemplo de que más vale tarde que nunca.

Bibliografía:

G. N. Ayes (2003): Medio Ambiente: Impacto y Desarrollo. Editorial Científico-Técnica, La Habana, pp. 98-100.

Orfilio Peláez. 25 años del Protocolo de Montreal. Salvando la capa de ozono. Granma, 15 de septiembre de 2012, p. 8.

Cuba eliminó el uso de los clorofluorocarbonos en la fabricación de aerosoles industriales, como insecticidas y ambientadores.

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