Acerca de una Problemática Humana: la Tentación, Antonio Raúl Machado García.

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Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 23 de noviembre de 2012, (FCP). Para una certera comprensión de la realidad y con la mira en una vida equilibrada y provechosa, es menester del ser humano conocer las causas y las raíces de la tentación. Es de suma importancia, pues muchos se desgastan, como quien tira golpes al aire, por no entender cual es el lugar de Dios y cual el de Satanás en el tema de la tentación.

Tamaña ignorancia la de no pocas personas que culpan siempre a algo, a alguien, a Satanás y hasta al mismo Dios por sus descalabros, sin jamás reconocer cuanta responsabilidad descansa en cada una de nuestras acciones. Si escudriñamos las Escrituras en un espíritu humilde y enseñable, podemos descubrir el origen de la tentación.

La Biblia nos presenta al Todopoderoso como un Ser amoroso y lleno de compasión para el ser humano que Él mismo ha creado a Su imagen y semejanza, por lo que el Señor no tienta a nadie. “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie” (St.1.13).

Toda buena dádiva, todo don perfecto y todo buen deseo están disponibles en el corazón del Padre de las luces, quien es inmutable, para cualquiera que con un “corazón contrito y humillado” acuda a Su presencia. Ahora, por medio del proceso de la tentación, el creyente tiene la oportunidad de desarrollar el carácter cristiano.

“…fiel es Dios, que no os dejará ser tentado más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1Co.10.13). El Altísimo no es tentador sino libertador, está claro que Él no hace las dos cosas: Tentar y dar la salida, si así fuera sería cinismo, y eso no es un atributo del Alto y Sublime.

Dios se manifiesta al hombre con amor inigualable, le permite contemplar Su gloria, le muestra el camino de la verdadera vida y el de la perdición, y luego no le obliga, le sugiere, escoger el de la gracia. “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida…” (Dt.30.19).

Desvirtuar la Creación de Jehová es el deseo de Satanás, de acuerdo a las Escrituras se rebeló contra el Altísimo y anhela venganza por medio de la destrucción de lo que Dios hizo a Su imagen y semejanza, el hombre (cf.Is.14, Ez.28). El Tentador es uno de los títulos que la Biblia aplica a Satanás.

Escribir es el trabajo de un escritor, de esa misma manera la función del Tentador es tentar, debido a que se encuentra impregnado en su naturaleza. Desde el Edén podemos percibir sus malévolos planes al tentar a Adán y Eva, y en el Nuevo Testamento se atrevió a tentar hasta al propio Jesucristo en el desierto (Mt.4.1).

Advertencia declarada es esta, pues si tentó a Adán, Jesús y muchos otros también te tentará a ti, debemos saber claramente que todo aquello que viene para dudar de Dios, de Su Palabra, de Sus promesas y de Sus propósitos, viene de Satanás por medio de la tentación. Recuerda, el Maligno desea tu destrucción para “burlarse” del Todopoderoso.

De la misma manera que Dios usa hombres, en los cuales produce bendición, para manifestar Su voluntad en la tierra, también Satanás, como gran imitador, los usa para sus maquiavélicos propósitos y solo los conduce a la perdición. El propósito de este con la tentación es manipular al ser humano para que haga su voluntad y no la del Creador.

Deprimente es la posición de asociado del Maligno que deja ver el Gobierno cubano en su proyección hacia la sociedad, no existe un átomo de deseo en la actual voluntad política cubana, para escoger el camino de la vida y la bendición. Todas sus inclinaciones son de “continuo solamente al mal” (cf.Gn.6.5), a pesar de ser, según la Constitución, un Estado laico.

Cualquier individuo que no se somete a Dios y permite que en su vida existan áreas no expuestas a la cruz de Cristo, será un blanco perfecto para el Maligno y caerá en cualquier incitación que este le presente. La tentación no es pecado, pero si no se le rechaza como es debido conducirá al mismo. No te dejes engatusar, con Cristo podemos vencer.

No pocos culpan siempre a Satanás y hasta al mismo Dios por sus descalabros, sin jamás reconocer cuanta responsabilidad descansa en cada una de sus acciones.
No pocos culpan siempre a Satanás y hasta al mismo Dios por sus descalabros, sin jamás reconocer cuanta responsabilidad descansa en cada una de sus acciones.

 

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