Antes y Después del Sandy (II y final), Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 23 de Noviembre del 2012, (FCP). Los problemas latentes de la economía siguen vigentes, se han dado algunos pasos que muchos economistas califican de tibias reformas, pero que indudablemente influyen en liberar, aunque sea parcialmente, las herméticas ataduras que por más de medio siglo han mantenido sujetas a las fuerzas productivas, lo que ha constituido un freno para su desarrollo.

Antes del Sandy, y de acuerdo a los informes presentados por el Ministro de Economía y Planificación en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el desenvolvimiento de la economía presentaba resultados pocos halagüeños. Se incumplían, como todos los años, las cifras recogidas en los planes de los sectores más estratégicos de la nación.

Es una realidad que la crisis económica mundial afecta mucho a Cuba, lo cual se agrava por su estado de deterioro y estancamiento. Nada o poco han cambiado las cosas desde la celebración de los dos eventos partidistas, el Congreso y la Conferencia, seguimos encerrados en un círculo en el cual damos vueltas en el mismo lugar sin encontrar la salida adecuada.

El cuadro antes del huracán no presagiaba cambios importantes en los resultados a alcanzar en la Agricultura, a pesar de las tibias reformas adoptadas en que producto de las entregas de tierras en arrendamiento han surgidos cientos de nuevos agricultores. El daño ha sido tanto en este sector, que ha provocado una extraordinaria dependencia de alimentos importados.

La industria seguía estancada, el comercio no se desarrollaba, continuaba el déficit entre las exportaciones e importaciones y el gasto público no disminuía en las cantidades planificadas. Los que dirigen la política económica quisieron reducirlo mediante afectaciones a la Seguridad Social, lo que ha provocado descontento entre los sectores más vulnerables.

Hasta que vino Sandy, las entregas de tierras en arrendamiento no habían dado los frutos que se esperaba de ello. Varios fueron los factores que determinaron estos pobres resultados. En primer lugar el exceso de control que se ejerció sobre los nuevos agricultores independientes, y la existencia de mecanismos diabólicos que entorpecen la iniciativa individual.

Fueron varias las resoluciones y acuerdos que tomaron el Congreso del PCC, como también su Primera Conferencia, para revertir aquella situación. Se amplió el Trabajo por Cuenta Propia, se eliminaron las regulaciones del Crédito Bancario, lo que amplió las posibilidades al ciudadano para utilizar ese medio de financiamiento.

No obstante estas medidas, la situación económica y los niveles de vida de la población continuaban sin experimentar variaciones sensibles. Resulta obsoleto a estas alturas esgrimir el viejo argumento de que el estado calamitoso que atraviesa el país obedece a la permanencia del embargo norteamericano.

Resulta evidente que el embargo económico no es lo que más preocupa a la dirigencia política, ya que durante este medio siglo no se han obtenido los resultados que los patrocinadores han buscado. No se puede negar que estas medidas desestabilizan tremendamente al sistema, pero que hasta ahora no han puesto en peligro el control político de los Castro.

Después del Sandy la situación debe continuar peor, a pesar de la cuantiosa ayuda que se recibe de varios países de los diferentes continentes, en especial de China, Rusia y Venezuela. Muchas ramas de la economía no acaban de arrancar, persisten y continuarán agravados por ahora los espinosos problemas que confronta la Agricultura posteriores al paso del huracán.

Todos los estudiosos honestos de la situación cubana, nacionales y extranjeros, coinciden en que antes y después del huracán Sandy el cuadro negativo que presenta la economía es resultado del ineficiente modelo centralizado. Este ha generado gradualmente el empobrecimiento material, cultural y espiritual de la sociedad.

Según estas personas, ello no significa que el embargo norteamericano y la desaparición del socialismo en Europa del Este no hayan tenido un efecto dañino sobre los resultados económicos. La esencia de la crisis radica, ante todo, en las relaciones de propiedad impuestas a Cuba, ajenas a la naturaleza humana y a la experiencia.

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