Un Nuevo Bodrio de Traición (XXXVI), Guillermo Fariñas Hernández.

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La Chirusa, Santa Clara, 7 de diciembre del 2012, (FCP). Un oficial jubilado de la Policía Política aseguró: “… mirando en la distancia del tiempo transcurrido, es mi más íntima convicción que se nos fue la mano al contraponerle a los Ayunantes de Santa Clara el peso del grupo de Félix y Luís Ramón, porque su credibilidad había quedado muy comprometida desde los eventos de Concilio Cubano…”.

Prosigue: “… si hubiéramos hecho lo que hicimos después, o sea, introducir a nuestros agentes más experimentados para que supuestamente les dieran apoyo a los Ayunantes de Santa Clara, desde muy temprano hubiésemos neutralizado aquella huelga de hambre y nunca hubiera tomado fuerza, pues se nos convirtió en una bola de nieve, que siempre crecía y crecía…”.

Continúa: “… creo que fuimos demasiado prepotentes y apostamos a que los huelguistas se iban a rendir espontáneamente, en esta perspectiva nuestra jugó un papel fundamental el Mando Superior en La Habana y nuestro jefe aquí, el coronel Freddy Castillo Véliz, quien era poseedor de esa misma característica en su personalidad…”.

Finalmente termina: “… considero que no se tuvo en cuenta para nada las reales motivaciones de los Ayunantes de Santa Clara y en nuestra soberbia hacia ellos no nos percatamos, que ellos buscaban notoriedad política, porque hasta aquel momento solamente Daula Carpio Mata se podría considerar entre ellos como una dirigente dentro de los grupúsculos…”.

La Seguridad del Estado delineó todo un perfil de trabajo con sus infiltrados en las filas opositoras, esta consistió en instalar todo un Puesto de Mando Difamatorio en la vivienda de Luís Ramón Hernández Rodríguez. A esto contribuyó desde La Habana la también delatora Odilia Collazo Valdés, la después destapada Agente “Tania” de la Policía Política.

Aquella casa frente al ayuno fue cerrada a cal y canto a todos los opositores, en contadas ocasiones abrían la ventana frontal del segundo piso para fotografiar a los opositores asistentes. Allí solo podían acceder el Agente “Félix” y otro de sus chivatos, Oscar Madruga López, el después devenido Agente “Julito”.

Como Luís Ramón era propietario de un teléfono fijo en su hogar y los medios de prensa asentados en el extranjero ya estaban acostumbrados a llamar allí, en primera instancia estos fueron desinformados por él y su inefable esposa Alina Becerra. Pero como le gustaba repetir a Felicia Mata, apodada “Fela”, madre de Daula Carpio: “Nadie puede tapar el sol con un dedo”.

Desde las casas de Luís Ramón Hernández y del Agente “Félix”, quien también poseía teléfono, se les aseguró a las emisoras al sur del estado de la Florida, que en Santa Clara no había ningún ayuno y que todo era una patraña de un grupo de disidentes advenedizos. Esta desinformación no pudo sostenerse por sí misma y fluyó la verdad a través del teléfono de Marilis Blázquez.

Lázaro García Cernuda, Secretario General (en funciones) del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, Afiliado a la Fundación “Andrei Sájarov” (PPDHC-AFAS), donde militaban los huelguistas, desde La Habana contrarrestó estas manipulaciones. Incluso García Cernuda dio a conocer la protesta en varias sedes diplomáticas de la capital y estas informaron a sus gobiernos.

Aquí también resultó decisivo el rol jugado por el archienemigo habanero de Odilia Collazo Valdés, el Vocero de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) Elizardo Sánchez-Santa Cruz Pacheco. Este personalmente y mediante la emisión de documentos de la CCDHRN les afianzó la credibilidad a los Ayunantes de Santa Clara.

Ante la irremediable salida de la información respecto a los Ayunantes de Santa Clara el Puesto de Mando Difamatorio en la vivienda de Luís Ramón Hernández tuvo que reconocer que algo pasaba en Santa Clara. Entonces vinieron las calumnias, sobre si allí se comía o realmente se hacía una huelga de hambre, algo que dejó muy mal parados a los agentes del G-2.

Estas mentiras respecto a los huelguistas se comenzaron a venir abajo cuando de una manera rápida Los Ayunantes de Santa Clara se empezaron a deteriorar ostensiblemente. Y lo que era mucho peor, la ciudadanía del territorio comenzó a acudir allí para comprobar si lo que se trasmitía por las emisoras del sur de la Florida era cierto o no.

Se convertía en una verdadera Misión Imposible tergiversar la credibilidad de los Ayunantes de Santa Clara, porque como las puertas de la casa de San Miguel # 317 permanecían abiertas todo el que se detuviera a observar a los huelguistas, les daría crédito. Debido a que la delgadez extrema en todos ellos comenzó a darles la razón, pues como dice el proverbio: “Vista hace fe”.

El tiempo corría en contra de los represores en su actuar versus los opositores plantados en huelga de hambre en una vivienda particular de un barrio de Santa Clara. Se acercaban a gran velocidad momentos decisivos para todos los involucrados en esta demanda ciudadana, ante un gobierno totalitario y que se negaba a reconocer a su oposición pacífica.

Iván Lemas Romero y yo calculamos desde el primer momento, que la ciudad de Santa Clara, en unos pocos días, se iba a convertir en “la capital política de Cuba” y este era un momento histórico que no se debía dejar pasar. La Seguridad del Estado también lo sabía y no pudo darle más de largo al juego de ver sí los huelguistas se rendían o no.

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