Un Nuevo Bodrio de Traición (XXXIX), Guillermo Fariñas Hernández.

Coco.jpg

La Chirusa, Santa Clara, 4 de enero del 2013, (FCP). A partir de este instante los hasta ese momento temerarios Ayunantes de Santa Clara humanamente se equivocaron, debemos aclarar que este error nunca fue de principios, pero confiaron en aquel del que siempre habían sospechado. Estos compatriotas exiliados hoy, no tuvieron en cuenta para nada aquel sabio proverbio que reza: “Nunca confíes en quien ya te traicionó una vez”.

De pronto entró en escena un infiltrado estelar del G-2, el en este trabajo archimencionado Agente “Félix”, quien regresaba de uno de sus “viajes” a Estados Unidos de América. Este delator se presentó ante los demandantes como “emisario” de varias prestigiosas agrupaciones y figuras del exilio cubano y dijo ser portador de instrucciones precisas para ellos.

Recuerdo que expresó ser comisionado de Jorge Más Canosa o de sus herederos, pues este ya había fallecido o estaba a punto de morir, y con ello de todo el peso político que implicaba la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). También les trajo peticiones de ese símbolo aún vivo, que por suerte todavía es el comandante del Ejército Rebelde Huber Matos.

Todo este acercamiento vino precedido de un espurio reconocimiento por su parte de la “gran injusticia” cometida por él y sus incondicionales al criticar públicamente a Los Ayunantes de Santa Clara en los primeros momentos. Algo que también hicieron Luís Ramón Hernández Rodríguez, Oscar Madruga López y muchos otros de los acólitos del apodado Junior.

Como si antes no hubiera ocurrido nada, este ya fallecido chivato se comenzó a personar a diario en la Sala # 10 del Hospital Viejo de Santa Clara y empezó una labor de exaltación del ego individual de algunos de los que allí se morían en una dignísima huelga de hambre. Sus órdenes eran tratar que su imagen como crítico de Los Ayunantes de Santa Clara fuese olvidada.

Mientras tanto, el Agente “Félix” pudo hacer una pormenorizada evaluación “in situ” de las motivaciones individuales que movían a estos aguerridos opositores y opositoras, para informar a sus oficiales operativos al respecto. Y así que los órganos represivos pudiesen trazar un plan de neutralización de la huelga de hambre.

Tras asumir el papel cuasi protagónico de ser aceptado por Los Ayunantes de Santa Clara y sus angustiados familiares como “El Hombre de Confianza de Miami”, Fernández Gómez se consolidó en el rol de mediador entre la diáspora cubana y los protestantes. Para eso usó la incomunicación existente de los Ayunantes y el exterior, pues él poseía teléfono en su casa.

Refiere un exoficial jubilado de la DGCI: “… la introducción del Agente Félix en el círculo alrededor de los Ayunantes de Santa Clara fue una idea del hoy coronel Rubencito, que tuvo que enfrentarse al dogmatismo del jefe de órgano, el coronel Freddy Castillo Véliz, pero finalmente el Mando Nacional lo autorizó y nos dio espacio para maniobrar…”.

Prosigue: “… nuestro agente debía tratar de ganarse la confianza de los ayunantes y de sus familiares, al hablar en nombre del exilio y de la mafia cubano-americana de Miami, porque en los Consejos Operativos se razonó que, debido a las motivaciones de salir del país de este grupo contrarrevolucionario, al mencionar al exilio anticastrista se dejarían llevar…”.

Continúa: “… primeramente tratamos de inculcarles el mensaje subliminal, que ellos eran unos héroes anticastristas contemporáneos y los necesitábamos vivos allá en Miami, por lo que era necesario, casi obligatorio, que dejasen el ayuno y tras salir de la cárcel los iban a esperar con alfombras rojas en Miami, salvo el caso de Danilo (Méndez) nadie más cayó en nuestra trampa…”.

Termina: “… a partir de este fiasco nos dimos cuenta, que habíamos subestimado la inteligencia de los Ayunantes de Santa Clara, por lo que se le propuso al Mando Superior en La Habana un Plan Operativo, que contaba de tres pasos para lograr neutralizar el ayuno y dejar mal parados a sus participantes, incluso a los disidentes que les apoyaban”.

Por ello manipuló las angustias y anhelos de sus víctimas, sin escrúpulos o cargos de conciencia de ningún tipo, al mentirles descaradamente cuando les aseguraba que renombradas personalidades anticastristas y prodemocráticas del mundo se interesaban por ellos. Juan Francisco siempre les dejaba bien claro a los reclamantes que lo llamaban a él.

Después este traidor pasó a una segunda etapa de trabajo en su labor de zapa contra Los Ayunantes de Santa Clara. La misma consistía en intentar contraponer y crear contradicciones entre el liderazgo del ayuno y los familiares de los dirigentes. La Seguridad del Estado hizo especial énfasis en enemistar a Daula Carpio Mata con Iván Lemas Romero.

Una cuestión que se logró parcialmente entre las madres de Daula e Iván, pero los progenitores fueron llamados a capítulo por sus respectivos vástagos y se atajó lo que podría significar un gran desastre para la continuación del ayuno. En esta esencial reconciliación jugaron un papel importante y apaciguador los llamados “Asesores del Ayuno”.

Fungimos como asesores de aquella hombrada civilista en predios provinciales Guillermo Fariñas Hernández, Lázaro García Cernuda, Alejandro García Sardiñas, Librado Linares García, Armando Ocaña Salcines y Omar Pernet Hernández. Dentro del grupo de asesores unos estuvimos más comprometidos que otros, pero todos los mencionados aportaron en algo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s