Un Plan para el Ambiente Cubano (I), Carlos Alberto Martínez Muñoz.

Carlos Alberto.jpg

El Condado, Santa Clara, 4 de enero del 2013, (FCP). El presidente norteamericano George W. Bush creó, en el año 2003, una comisión para acelerar el proceso de transición hacia un régimen democrático y libre en Cuba. Esta comisión estuvo en sus primeros momentos a cargo del entonces secretario de Estado Colin Powell, y fue denominada “Comisión de Ayuda a una Cuba Libre”.

Para contribuir a la transición, la comisión elaboró un grupo de medidas y planes, que salieron a la luz pública al año siguiente, el 6 de agosto de 2004. El documento, conocido como “Informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” o “Plan Bush”, fue presentado por el citado presidente.

En general, se puede resumir que los objetivos principales de las medidas enunciadas van dirigidos a promover los grupos de oposición política y la propaganda antigubernamental. Además contribuyen a recrudecer el bloqueo económico que mantiene Estados Unidos sobre la Mayor de las Antillas.

Los dos primeros objetivos son loables, considerados en el contexto de violación de derechos humanos civiles y políticos que existe en el país. En ese sentido, cualquier apoyo a desterrar el totalitarismo estatal subyugante y a restaurar la dignidad humana de los cubanos, es bien visto y recibido.

Sin embargo, como ya se ha dicho en otras páginas, el intento de derrocar un gobierno tiránico por medio de la asfixia económica de un pueblo entero se había mostrado inútil para ese entonces. Solo condujo a la pérdida de valores éticos en la población y a la emigración masiva de ciudadanos que se vieron obligados a partir para no continuar en la miseria.

A través del Plan Bush y de otras disposiciones posteriores, el gobierno de los Estados Unidos continuó el desarrollo y la implementación de esta política. Las medidas añadidas en julio de 2006, son un ejemplo fehaciente de lo anterior.

Las nuevas directivas incluyen, en añadidura a las tradicionales sanciones económicas contra los violadores del bloqueo, la inesperada figura del enjuiciamiento legal. Dificultó más el envío de artículos humanitarios y prohibió las donaciones de organizaciones religiosas norteñas al pueblo de la Isla.

Muchas de las medidas del Plan Bush fueron criticadas acerbamente y de forma tripartita por el gobierno y por el pueblo cubanos, así como por la comunidad cubanoamericana. Denuestos de las tres partes recibieron medidas como la limitación de las remesas, la “redefinición” de familia, y la imposibilidad de regresar a Cuba antes de tres años de la última visita.

Queda claro que la protesta gubernamental estuvo motivada por la disminución en el flujo de sus a la vez odiados y deseados dólares. Pero de los otros lados estuvieron los reclamos tristes e indignados de familiares que quedaron más aislados e impotentes, cual separados por un moderno e invisible “Muro de Berlín”.

Como el resto de las erradas políticas norteamericanas, enfocadas a afectar el bolsillo al pueblo cubano en el esfuerzo por desbancar al gobierno hegemónico que lo oprime, el Plan Bush no afectó solamente a la población. También tuvo efectos negativos en la preservación del ambiente, la primera esfera que se relega cuando el zapato y el cinturón aprietan.

La Comisión de Ayuda a una Cuba Libre estuvo, en sus primeros momentos, a cargo del entonces secretario de Estado Colin Powell.
La Comisión de Ayuda a una Cuba Libre estuvo, en sus primeros momentos, a cargo del entonces secretario de Estado Colin Powell.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s