Un Plan para el Ambiente Cubano (V), Carlos Alberto Martínez Muñoz.

Carlos Alberto.jpg

El Condado, Santa Clara, 1ro de febrero del 2013, (FCP). Dentro de las esferas ambientales específicas, el Plan Bush aborda también los problemas de la calidad del agua y de las aguas potables y albañales. Los datos expuestos apoyan la idea de que es la supervivencia económica, y no el impacto ambiental de los proyectos de desarrollo, lo que verdaderamente preocupa al régimen.

En cuanto a la calidad del agua, se pone de manifiesto que tanto las aguas superficiales como las subterráneas presentan niveles severos de contaminación. Ello lo atribuye al prolongado tratamiento de los suelos con fertilizantes, pesticidas y herbicidas, así como al vertimiento de aguas no tratadas, urbanas e industriales.

El documento apunta que Cuba descarga en la Cuenca Caribeña grandes cantidades de desechos. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en el Caribe, Cuba aporta a la citada cuenca el 85% de la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO), un indicador de contaminación ambiental.

Señala que dos tercios de la DBO industrial cubana provienen del vertimiento de los desechos relacionados con la actividad azucarera y ronera. La mayor cantidad de desechos se vierte por la costa norte de país. Resalta además la contaminación extrema de la Bahía de La Habana.

Aunque la prensa cubana solo difunde buenas noticias, la situación no es tan halagüeña como el público cree. Baste citar los ejemplos de dos cuencas hidrográficas de interés nacional. En solo dos años, de 2009 a 2011, la carga contaminante en Zaza aumentó de 3 941 a 4 319 ton DBO, y en Ciénaga de Zapata de 364 a 747 ton DBO, más del doble.

Altas tasas de extracción de aguas subterráneas origina lo que el Plan Bush califica como “fijación socialista con la irrigación”. Ello causa la caída de los niveles de las mismas, así como la penetración de agua salobre y la salinización de los suelos cerca de las costas.

Los datos lo confirman, pues en 2007 la extracción bruta de agua dulce subterránea era de 2 286 hm3, mientras que en 2011 ya había ascendido a 2 376 hm3. Parece poco, pero la extracción neta de agua dulce, subterránea y superficial, se incrementó de 5 443 hm3 en 2007 a 6 781 hm3 en 2011, casi un 25% en solo cuatro años.

Estados Unidos puede ayudar a Cuba a desarrollar y conducir evaluaciones sobre los impactos de las fuentes de contaminación. También puede contribuir con su experiencia al uso de la investigación química, biomolecular, microbiológica e histológica para describir, evaluar y predecir los factores relativos a las fuentes de la contaminación.

Varias acciones se podrían implementar con respecto a las aguas potables y albañales, especialmente en cuanto a la transferencia de conocimientos y construcción de capacidades. Entre ellas se encuentran: desarrollo de programas de pretratamiento, monitoreo, examen y valoración de la calidad del agua, así como la elaboración de leyes y regulaciones.

Optimizar la tecnología de las plantas de tratamiento de agua y de los laboratorios implicados en el seguimiento de la calidad del agua también es crucial. Las agencias locales e internacionales de EE.UU. pueden contribuir a mejorar los servicios se abasto y tratamiento del agua, para el beneficio de la salud pública, la calidad de vida y el ambiente de todos los cubanos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s