Anatomía de un Concierto de Pedro Luis Ferrer (II y Final), Feliberto Pérez del Sol.

Feli.jpg

Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 5 de abril de 2013, (FCP). En Estados Unidos, mientras visitaba a un hermano suyo que había salido de Cuba en 1980 durante el Éxodo del Mariel, escribió Yo no tanto como él. Se la dedicó a su padre, pero el respeto al pensamiento ajeno que propone, así como ciertos cuestionamientos, pronto hizo que sus seguidores la vieran como propia, por ello Pedro Luis Ferrer la incluye en casi todas sus presentaciones.

Durante el concierto ofrecido acá la incluyó, y aunque buena parte de los reunidos se la sabían, no la cantaron, sino que lo dejaron a él hacerlo. Querían oír al propio autor cantar “mi padre fue fidelista, yo no tanto como él, mi padre fue comunista, yo no tanto como él…”, y asumir como suyos el grato gozo que provoca desechar dicha ideología y también a su principal cicerón en la isla.

Su sentido lírico-humorista y su apego a que ciertas sonoridades alejadas del mercado musical no desaparezcan, se advierten en Yo no quiero manteca, un son bastante festivo que clama por apartar el mortal sebo de nuestra dieta. Para lograr lo anterior sugiere: “yo no quiero manteca, a mí que den la masa pa’ aliviarme la jaqueca…“.

Luego regaló el soneto El noticiero: “El noticiero acaba de anunciar/ las cifras de los planes contingentes/ con porcientos exactos y prudentes/ para que mi pueblo pueda comparar/ sobrecumplido en forma singular/ en un 20 % el plan de ayer/ que en términos exactos viene a ser/ un porcentaje sin par/ resulta fácil pues, imaginar/ la cifra en cerdo asado, pollo frito, y tantas criaturas de la mar/ ahora que me voy alimentar/ con este 100 % de apetito, y solo un 10 % de manjar/ ayer desayuné un 5 %/ la cifra del almuerzo fue más baja/ un porcentaje de merienda en caja/ de un 7,7 % de alimento/ la comida no tuvo fundamento/ un 1,4 de hortaliza/ que viene a ser un fondo de la brisa/ de un 9,9 del alimento/ si los precios mantienen su estatura/ un 11,5 de fritura/ y 6% de líquido en potaje/ con esta indigestión de porcentaje/ un 200% de locura/ para un total anémico y salvaje“.

A este jocoso texto le siguió Q uiero fundamento, un tema que uno lo “escribe cuando en la vida cotidiana algo o varias cosas le molestan“. Aquí rozó la misma cuerda “crítica-alimentaria”, sobre todo en las siguientes notas: “Pagué ayer por un melón/ el salario de dos meses/ por eso es que algunas veces/ estalla mi corazón/…si me enfermo hay hospital/ y hay escuelas pa’ mis hijos/ pero están los gastos fijos/ de la experiencia vital…“.

De como quería que fuera Cuba, “un poquito como cada uno de nosotros deseamos que sea“, según él, nos dio una pequeña muestra en 100 % cubano. Compuesta a finales de los años 80, habla sobre ciertos temas catalogados por la oficialidad de irónicos, pero que él tiene como un ideal deseoso que “algún día desaparezca por completo” de la canción.

Si bien algunas de estas “ironías” han perdido parte de su rol inicial, otras exhiben aún la amarga realidad que provocó escribir 100 % cubano. Algunas partes de la canción, como “Cuba 100% si primero los de adentro“, “con dinero nacional convidaré al extranjero“, “comprar en todas las tiendas abiertas en mi país/ con este dinero mío cubano como el mambí” o “mañana reservaré pasaje en el aeropuerto“, parecen destinadas a no desaparecer.

Como es usual en sus presentaciones, aunó gracia e historia y nos aclaró esto: “nunca se habla sobre una ley implementada por Fulgencio Batista en 1934 que obligaba a los cubanos a pedir permiso para salir del país,…lamentablemente nosotros en vez de derogarla (en 1959)la complicamos un poco más obligando a pedir permiso para entrar, así que pienso que con las nuevas medidas migratorias que se han tomado se le ha dado un duro golpe a la dictadura batistiana“. De más está decir la risa que provocó semejante burla a la oficialidad.

En Bien sé lo que estás pensando nos dijo que aunque mandemos en nuestra boca, a veces callamos “una verdad tan sabrosa” porque de ella “cualquiera puede morir“, además que puede buscarse “un lío y el calabozo es más frío que un Carta Blanca a la roca“. No obstante estos consejos, también nos advirtió que “el veneno y la ponzoña le llevan por el calvario” y “cada nuevo aniversario se muere alguien de roña“.

Seguidamente su hija Lena nos regaló una versión de Mariposa, composición suya muy radiada durante la década del 70. En una de sus estrofas más bellas, basada en un concepto de Portillo de la Luz que plantea: “Porque al fin son las horas de amor y de dicha las que valen la pena guardar para poder encontrar cada día la razón…“, se le oyó decir: “Sé que en el mundo hay dolor, pero no es dolor el mundo“.

Ahora que permiten criticar, ¡Ay, qué sencillo amante!, En espuma y arena, Como me gusta hablar español, aportaron también el lirismo, la guaracha, el humor y la cubanía que presenta Pedro Luis Ferrer en sus conciertos. Finalmente todas estas virtudes quedaron resumidas en La vaquita

Lena Ferrer Lena mientras nos regalaba una versión de Mariposa.
Lena Ferrer Lena mientras nos regalaba una versión de Mariposa.

Pijirigua, la última de sus canciones aquella noche de lluvia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s