Las Organizaciones Progubernamentales, un Caso Cerrado (II), Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 15 de Marzo del 2013, (FCP). La historia de este más de medio siglo de sistema totalitario, recoge como una vergüenza para el movimiento obrero, el abyecto servilismo de sus máximos dirigentes. Convirtieron a los sindicatos en simples instrumentos de la política antidemocrática del Partido, sembraron la división y la desconfianza en sus filas, inhabilitándolos para desempeñar un papel más importante.

Fue una farsa el anuncio por parte de la élite en el poder, de que en la Cuba surgida por el triunfo de la Revolución en el 1959, se había establecido un año y medio después la Dictadura del Proletariado. Tampoco en la práctica se creó la Alianza Obrera-Campesina, todo lo sucedido a partir de declarse el régimen como socialista, ha sido el inicio de un largo camino a la burocracia.

Ni por instante la Clase Obrera cubana se ha sentido artífice de ese proceso, es una verdad irrebatible que el proletariado de éste país, ni solo ni compartido con otras clases, jamás ha dirigido las riendas del Estado. Es evidente que su forma de organización, conciencia y su espíritu de lucha, le asignan un papel preponderante en la lucha por la democracia.

La historia del movimiento obrero cubano está llena de páginas de gloria, de sacrificios y de perenne lucha por sus reivindicaciones y demandas más sentidas e inmediatas. Los Sindicatos, hoy amordazados, son unas piezas más en el tablero de ajedrez del sistema totalitario. Sin tomar en cuenta sus intereses y aspiraciones, les imponen a los líderes que responden al Partido.

Por eso se explica la pasividad con que la Clase Obrera ve el decursar de los acontecimientos. Sus dirigentes oficiales apoyan lo que se ha dado en llamar “Actualización del Modelo Económico Cubano”, lo cual no es nada más que la aplicación de algunas medidas anticrisis, que solo sirven para apuntalar la tambaleante economía nacional, víctima de una centralización irracional.

Apoyar al sistema totalitario, seguir ciegamente las orientaciones del Partido Único, mostrarse indiferente ante los despidos que se producen en muchos centros laborales, ignorar las violaciones que se cometen a diario de los derechos humanos, para eso se educa a la Clase Obrera Cubana, a la que primeramente engañaron con el calificativo de vanguardia de la Revolución.

Durante más de medio siglo no se ha escuchado la voz de la CTC, máxima organización nacional del proletariado cubano, para censurar la política oficial de corte totalitario aplicado por el régimen. Jamás durante todos estos años se ha levantado la voz de uno solo de los titulados dirigentes del movimiento obrero, para condenar la ola represiva contra la oposición pacífica.

No existe libertad sindical, los obreros no tienen derecho a elegir mediante el voto secreto y directo a sus dirigentes. Estos le son impuestos por la dirigencia partidista. Al igual que otras organizaciones pro-gubernamentales, el programa de las mismas es la defensa incondicional del gobierno castrista.

De aquellas históricas leyendas que situaban a la clase obrera cubana como una de las más organizadas del continente no queda nada. Los defensores del marxismo-leninismo, los que en teoría asignaron un papel protagónico a los trabajadores, hoy contemplan con una pasividad manifiesta el surgimiento de una nueva clase, La Burocracia.

Basta ya de hablar del papel histórico de la Clase Obrera y de la alianza indestructible con el campesinado. Dejen a un lado esos viejos conceptos teóricos tan abandonados por los exponentes y representantes de la nueva clase. Ya no existe justificación científica que abone la irracional política trazada en el campo de la economía, y que tantas penurias ha causado al pueblo.

De triste se puede calificar el papel actual jugado por los sindicatos. De representantes de los intereses vitales de los trabajadores se transformaron en un departamento más de las empresas. En las asambleas obreras está prohibido discutir sobre aumento de salarios, el trabajo voluntario o no pagado, el despido de trabajadores, los cuales se justifican por las plantillas infladas.

Sindicatos, CDR, FMC, ANAP, UNEAC, UPEC, forman parte de la amplia gama de organizaciones progubernamentales que existen, y que sirven de sostén al gobierno totalitario. El Partido ha desnaturalizado los principios de las mismas, las cuales han perdido su esencia, tergiversados sus objetivos, para convertirse en simples poleas transmisoras.

Los CDR  forman parte de la amplia gama de organizaciones progubernamentales que sirven de sostén al gobierno totalitario.

Los CDR forman parte de la amplia gama de organizaciones progubernamentales que sirven de sostén al gobierno totalitario.

 

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