Un Plan para el Ambiente Cubano (XV), Carlos Alberto Martínez Muñoz.

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El Condado, Santa Clara, 12 de abril del 2013, (FCP). El Plan Bush refiere que hay legalmente aprobadas 21 Áreas Marinas Protegidas, y que otras 13 áreas relevantes se encuentran en la fase final del proceso de aprobación por el Consejo de Ministros. Estas forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).

Regía en aquellos momentos un documento denominado Plan del SNAP 2003-2008, que contiene 108 áreas marinas propuestas, que constituyen el 25% de la plataforma insular del archipiélago. De ellas, 49 se consideran de significación nacional, y ocupan el 10,7% de la plataforma.

Datos del Panorama Ambiental de Cuba 2011, publicado en junio de 2012 por la Oficina Nacional de Estadística e Información, aseguran que 9 986,6 km2, el 14,3% de la superficie marina, se encuentran dentro de áreas protegidas. Este porcentaje fue calculado en base a una superficie de plataforma marina total de 69 880,6 km2.

Fuente de esa información fue el Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP), adscrito al Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente. Algunos Parques Nacionales englobados en estas cifras son Guanahacabibes, Punta Francés, Jardines de la Reina y el recientemente aprobado Los Caimanes, al norte de Villa Clara.

Mínimo de apoyo administrativo reciben las áreas marinas, asegura el Plan Bush, por causa de la falta de recursos del gobierno de Castro. Este es, desgraciadamente, uno de los efectos negativos del bloqueo económico de los EE.UU., pues no se puede gastar lo que no se tiene.

Algunas áreas marinas reciben un reducido apoyo de proyectos internacionales, como por ejemplo los proyectos “Sabana-Camagüey” y “Archipiélagos del Sur de Cuba”, financiados por el GEF/PNUD. Sin embargo, la mayoría de las zonas carecen de recursos para el patrullaje marino, las investigaciones y el monitoreo.

“Parques en el papel” son las restantes áreas propuestas, ya que en ellas hay poca o ninguna autoridad efectiva para el cumplimiento de la legislación vigente. Según el Plan Bush, para la mayoría, incluidas las seis áreas marinas alejadas de la costa, los límites y los objetivos de manejo no están bien definidos.

Con respecto a las necesidades de ayuda, plantea que para concretar la expansión propuesta del SNAP se requiere de un financiamiento sustancial y de recursos humanos. Lo anterior será difícil de lograr, debido a que el sistema actual se encuentra subfinanciado.

Las necesidades identificadas para las áreas marinas son las mismas que las de todo el sistema nacional terrestre y acuático. Cuotas por concesiones, entradas o impuestos de cama en hoteles, que están autorizados, son pobremente aplicadas.

Preparado debe estar el gobierno de los EE.UU. para ofrecer entrenamiento y ayuda técnica a una Cuba libre para mejorar los parques nacionales y demás áreas marinas. El personal de las áreas podría ser entrenado en los principios de manejo de parques y de manejo integrado de zonas costeras utilizados en la nación norteña.

Varias oportunidades para la preparación del personal y la transferencia de conocimientos podrían implementarse, y podría desarrollarse la infraestructura costera sin afectar el entorno. Con la colaboración internacional bilateral se asegurará un positivo impacto tanto para los trabajadores como para la Naturaleza de las áreas marinas.

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