Darwin, Murphy y Castro, Carlos Alberto Martínez Muñoz.

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El Condado, Santa Clara, 24 de mayo del 2013, (FCP). Un nuevo espacio de debate y reflexión se ha abierto en la ciudad de Marta Abreu. Se trata del Foro del Instituto Patmos, cuya primera sesión tuvo lugar el 28 de febrero de 2013 en el Seminario Bautista de Santa Clara, con el tema “Evolución vs. Creación”.

Tuve el honor de ser invitado y de estar entre los cuatro panelistas del primer Foro. Asistí no sin cierto recelo, pues indudablemente pisaría “territorio enemigo” en la vulnerable condición de minoría numérica. ¿Qué me tendrían reservado, la horca o la hoguera?

Ninguna de las dos, afortunadamente. Lo único que me esperaba era un auditorio religioso bien atento y respetuoso, lleno de personas con ganas de participar y compartir sus ideas. Un clima distendido se impuso desde las primeras palabras del presentador del foro.

Mi turno para hablar fue el cuarto y último, luego de que los panelistas anteriores disertaran de creación, de la posición de la iglesia ante la evolución y de ateísmo, materialismo y ciencia. Mis sandalias de alta tecnología, mi título de cinta negra en atletismo y la puerta abierta del local disiparon mis últimas preocupaciones.

Durante mi intervención hice una exposición general y concisa, donde aclaré varios conceptos usualmente confundidos, con un lenguaje lo más coloquial posible. Expliqué, entre otras cosas, qué es la Biología Evolutiva y cuáles son las pruebas directas e indirectas de la evolución.

De más está decir que en el espacio para las intervenciones del público los asistentes me hicieron varias preguntas. Fue un momento muy agradable pues, independientemente de que no compartiéramos la misma cosmovisión, noté que me habían escuchado. Además, es siempre un placer responder preguntas inteligentes.

Finalmente, hice un llamado a todos los presentes a preservar la diversidad biológica y cultural de nuestro planeta. Para ello me basé en un presupuesto sencillo y coherente: si toda la creación es obra de Dios, esta es sagrada y debe ser protegida.

Antes y después del primer Foro del Instituto Patmos, volví a consultar varios materiales sobre la vida y la labor científica de Charles Robert Darwin. En uno de ellos reencontré esta aguda frase suya: “La Historia se repite, ese es el gran error de la Historia”.

Ello me trajo a la mente otras frases, que forman parte de un conjunto de jocosas e incisivas verdades de Perogrullo conocidas como “Leyes de Murphy”. La más general de todas expresa que “todo lo que pueda ir mal irá mal”, y la más divulgada plantea que “la tostada siempre cae con la mermelada para abajo”.

En nuestro contexto nacional la más aplicable de las Leyes de Murphy es la Teoría de las Colas, según la cual la cola de al lado siempre avanza más rápido, y si usted se cambia la ley no cambia. Sin embargo, la que más se aviene hoy a nuestra realidad no es esa, sino otra.

Esta ley dice que “cuando una burocracia comienza a implementar medidas para mejorar su eficiencia, inmediatamente se vuelve indistinguible de su predecesora”. No se me ocurre una Ley de Murphy más relacionada con la “actualización del modelo económico cubano”, impulsada por Raúl Castro y el Partido Comunista de Cuba.

Con la mencionada actualización, el gobierno no hará más que repetir el muy recordado e inefectivo “proceso de rectificación de errores”. Darwin y Murphy se dan la mano, confluyen burocracias e historias repetidas, y Raúl Castro reinventa a su “Gran Hermano”. Tomen sus palomitas y siéntense, que esta película ya ha empezado.

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