El Sueño de la Izquierda Universal (II y final), Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 31 de mayo del 2013, (FCP). Diariamente, tanto en los discursos públicos como privados que pronuncian los mandatarios Rafael Correa, Evo Morales y Nicolás Maduro, siempre está presente la acusación contra los Estados Unidos, los países desarrollados, el Neoliberalismo y la Globalización. Pretenden achacarle a terceros lo que sólo corresponde al gobierno de cada país, y a los mecanismos que aplican para dirigir sus economías.

La debacle del Socialismo real en Europa y en la extinta Unión Soviética, y las nefastas consecuencias que deja su aplicación en Cuba, no hace rectificar a estos señores. Continúan con su furibunda campaña contra la economía de mercado y en favor de la centralización y del colectivismo en la agricultura, se oponen a cualquier relación o transacción comercial recíprocas con los Estados Unidos.

Atacaron con fuerza los Tratados de Libre Comercio de la nación americana con el resto de los países de la región. Abren las llaves de su comercio con países que patrocinan el terrorismo como Irán y Siria, hacen esfuerzos por unir en bloques y asociaciones a las naciones del continente para oponerla a las políticas que promueve el vecino del Norte.

Insisten en sembrar un temor al Mercado, y en reiterados discursos, foros, congresos, artículos y entrevistas, cada vez que se habla de la pobreza en los países subdesarrollados y se buscan culpables, señalan a los Estados Unidos y a los países desarrollados. Es verdad que la experiencia no sirve para nada a los que marchan a contrapelo de la historia.

Pese a las interminables, largas y aburridas disertaciones del populista y demagogo Rafael Correa, del ideólogo del indigenismo Evo Morales, y del fraudulento presidente venezolano Nicolás Maduro, la realidad es otra. La libertad económica y el libre comercio internacional han sido, son y serán siempre mucho más eficaces que cualquier variedad de socialismo, populismo o comunismo.

Estos gobiernos integrantes del ALBA, y otros timoratos de la región, aplaudieron a Cuba como Presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Para los cubanos esto fue una traición, no es la primera que contra el pueblo de Martí se comete por parte de estos mandatarios que integran este nuevo bloque de naciones.

Por un tiempo mantuvieron solidaridad con la lucha de los cubanos por su libertad y por la restauración de la democracia. Eran aquellos tiempos en que al frente de esos Estados estaban dignatarios electos en elecciones libres y democráticas. Prevalecía el Estado de Derecho y la Economía de Mercado. La voz de esos países se oía en las Naciones Unidas contra la dictadura totalitaria de los Castro.

En la medida en que la izquierda apoyada por los Petrodólares Chavistas comenzó a desplazar a los gobiernos liberales, el mapa de la región comenzó a cambiar. Todo aquel que aspiraba a regir los destinos de una nación, y se declaraba antimperialista y anticapitalista, no solo tenía el apoyo de la izquierda, sino que el financiamiento a su campaña salía de los Petrodólares.

Eso explica por qué muchos de estos gobiernos condenan el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, piden la liberación de los 4 espías, y la devolución de la Base Naval de Guantánamo. Con qué tristeza contempla el cubano la actitud mediocre de los dirigentes de estos Estados. Callan ante las múltiples violaciones a los derechos humanos que se cometen en este país.

Oportunistas, tratan de esconder sus mentiras redentoras. Ellos sí se solidarizan con el gobierno de los hermanos Castro, que son los primeros violadores de los Derechos Humanos en el continente. En ninguno de sus discursos se refieren a los cientos de presos políticos que se mantienen en las cárceles cubanas por querer rendirle tributo a la libertad de expresión.

Cientos de establecimientos penitenciarios existen a lo largo de todo el país, donde miles de cubanos son torturados, vejados, mantenidos en condiciones inhumanas. Los familiares de los que han fallecido por los malos tratos aún están en espera de un mensaje de solidaridad de estos distinguidos presidentes, que de Cuba solo conocen sus paisajes y su playa de Varadero.

Claro, es verdad, como se afirmó en la Cumbre de la Celac, que la pobreza en América Latina es real y reales son las desigualdades. Solo que en vez de reconocer nuestra propia culpa en esos males, a todos los cubre la ideología del tercermundismo, cuyo objetivo es acusar de nuestra miseria a los países desarrollados y en primer lugar a las trasnacionales.

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