Entre Oficialistas Mentiras, Guillermo Fariñas Hernández.

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La Chirusa, Santa Clara, 10 de mayo del 2013, (FCP). Existen unos cubanos que no pueden dejar de decirles mentiras a sus coterráneos que los rodean, porque es su único modo de perpetuarse en el poder político, en esta sociedad cuasi caótica en que viven. La notificación de calumnias se ha convertido en algo con lo que se ganan la vida diariamente muchos de los que gobiernan aquí y los que para ellos trabajan.

Exponer falsedades de un modo notorio ante sus compatriotas es en nuestra Patria toda una carrera universitaria con maestrías y doctorados en ciencias incluidos. En la memoria histórica de los habitantes del mayor archipiélago del mar Caribe, nunca se olvidarán frases sin un ápice de verdad dichas por sus altos dirigentes políticos.

En el momento actual, una de las más notables ficciones es comentada de boca en boca, puesto que los medios de prensa en Cuba están en poder de los gobernantes. A los hijos de esta isla les queda hacer comentarios verbales en lugares públicos o familiares, debido a que está censurado emitir criterios contrarios a la nomenklatura castrista.

Hasta los militantes del único partido político permitido por las leyes vigentes, el Partido Comunista de Cuba (PCC), se quedaron anonadados ante lo afirmado por el muy enfermo líder Dr. Fidel Castro Ruz, en una (in)Reflexión publicada en el año 2009 titulada: “Cambios sanos en el Consejo de Ministros”.

En este trabajo periodístico impreso por el diario Granma, ¿dónde sino?, Fidel con seguridad nos afirmó: “La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo, casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o el Estado. No me dediqué nunca a ese oficio”.

Parece que el convaleciente tótem de la guerra fría quiere hacernos olvidar que pertenecieron o fueron jefes de su exclusivo Grupo de Apoyo José “Chomy” Miyar Barruecos, Alejandro Roca Iglesias, Carlos Lage Dávila, Georgina Barreiro Fajardo, Felipe Pérez Roque, Otto Rivero Torres, Luis Gómez Gutiérrez, Abel Prieto Jiménez o Carlos Manuel Valenciaga García.

Todos en Cuba conocen al dedillo que quienes en algún momento pertenecieron al Grupo de Apoyo al Comandante en Jefe, son cuadros gubernamentales que solo podían ser promovidos por la voluntad de Fidel. Los miembros de este elitista Grupo de Apoyo estuvieron por encima hasta del Buró Político o del Comité Central del PCC.

Repetida oración del año 1999 del pasado siglo XX, donde en Notas Oficiales del Gobierno de Cuba, se leían cosas como: “….a propuesta del compañero Fidel Castro se designa al compañero Felipe Pérez Roque como Ministro de Relaciones Exteriores, por ser quien mejor interpreta el pensamiento de nuestro Comandante en Jefe….”.

Ahora ha cambiado un poco la situación en cuanto a la manera de ejercer el poder político en Cuba, pues del intocable Grupo de Apoyo casi nadie se acuerda. En esta etapa del castrismo para aspirar a ser todo un “mayinbe” se necesita provenir del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar), pues Raúl Castro estuvo más de 48 años al frente del mismo.

Ni el convaleciente Fidel ni mucho menos Raúl aspiran a que se les crea respecto a las mentiras que se ven obligados constantemente a emitir, durante el largo ejercicio del mando estatal que ya dura algo más de 54 años. Ambos conocen que sus patrañas son cotidianamente cuestiones increíbles a los residentes dentro de la sociedad cubana.

Esta pareja de hermanos ansían a que el miedo a ser reprimido, inculcado durante tanto tiempo mediante disímiles maneras, logre paralizar a sus subordinados y que por esto ellos no protesten. A estas alturas del juego político dentro de Cuba, con el mayor de los cinismos comprenden que ya no pueden aspirar a nada mejor sin ser clientes del hotel “Villa Marista”.

La cuestión básica se desarrolla como una ecuación de embustes, donde los gobernantes los dicen, mientras los gobernados simulan que se los creen. Expresar la verdad se hace un argumento contraproducente para la sobrevivencia del actual castrismo-raulismo, por eso es mejor sobrevivir entre oficialistas mentiras.

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