Los Cuentapropistas, Puntal de la Economía, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 7 de junio del 2013, (FCP). El Trabajo por Cuenta Propia en este país ha atravesado diferentes etapas. El mismo ha estado relacionado con los vaivenes de la Economía Dirigida, desde el momento en que el sistema centralizado de gestión entró en una profunda crisis. La reacción de la dirección partidista estuvo dirigida a evitar el desplome del sistema como ocurrió en la Unión Soviética.

Durante todos estos años, el sistema económico socialista, impuesto en Cuba en 1961, continuaba en el poder en el 2013, con serias modificaciones substanciales en sus aspectos originales. Las políticas económicas han cambiado en varias ocasiones, aunque su esencia totalitaria sigue invariable.

Los economistas, a estos cambios que se han producido, los han identificado por etapas. Algunas de ellas las califican de Idealistas, esta es la posición de los enemigos del mercado, de la empresa privada y de la propiedad individual. A otra de las etapas la llaman Pragmatista, es decir, la corriente a favor del mercado y la descentralización.

La mayoría de las etapas, según análisis realizados, han durado entre cinco y siete años, lo cual ha causado inestabilidad y confusión. El papel de Fidel Castro en cada una de las etapas fue crucial, como lo es ahora el de su hermano heredero en el cargo, que obligado por las circunstancias, se ha colocado en posiciones pragmáticas.

Frente a la etapa idealista, caracterizada por la decisión centralizada, la colectivización de los medios de producción y el igualitarismo, se levantaba siempre el Pragmatismo en períodos complejos que amenazaban con el derrumbe del sistema. El mismo consistía, por ejemplo, en la descolectivización y descentralización de las decisiones.

Otros aspectos contemplados dentro de esta política económica son la apertura a la inversión extranjera, el predominio de los precios de mercado sobre el racionamiento, mercados libres campesinos, uso del presupuesto estatal para controlar el balance fiscal, y el Trabajo por Cuenta Propia, que rompe el monopolio estatal de la propiedad.

Esto último, el Trabajo por Cuenta Propia, ha cambiado profundamente las condiciones económicas del país, convertido este en factor de primer orden para salvar a la nación de la crisis. La propiedad privada, unida a la libertad de comercio, aunque con serias restricciones, pone en evidencia la potencia que encierra la iniciativa individual.

A pesar de los resultados positivos para la economía que ha significado el Trabajo por Cuenta Propia, cuando el gobierno se sintió fuerte comenzó una dura ofensiva contra esta forma de gestión. Desde el año 1994 en adelante se incrementaron las multas, las restricciones, y el proceso de reformas se estancó.

Varios dirigentes del gobierno sentían recelo, encabezados estos por el grupo de los duros, temían que los procesos de descolectivización, descentralización, delegación de parte del poder económico estatal e independencia creciente de campesinos, trabajadores por cuenta propia y otros sectores, provocasen un debilitamiento del Estado.

Lo anterior provocó efectos adversos, la tasa del Producto Interno Bruto (PIB) se estancó, comparado con los años de la reforma. La liquidez monetaria volvió a crecer y alcanzó un nivel récord, la deflación volvió a tornarse en inflación, el déficit fiscal aumentó y el de la balanza comercial se duplicó.

Fidel Castro juzgó erróneamente, en los años 90, que ya había conseguido detener la caída económica, restablecer el balance fiscal y controlar la inflación, por lo que la amenaza de desestabilización política ya estaba superada. El Partido consideraba que un avance continuado hacia el mercado implicaría una pérdida de poder económico y político.

Por eso se debe considerar que el Trabajo por Cuenta Propia nació de la necesidad que tenían los gobernantes de salvar al sistema. Hoy ocurre igual con Raúl Castro al frente del Estado y del Partido. Esta forma de propiedad ha sido ampliada, ya que muestra su eficiencia en comparación con la ineficiencia que acumula la Empresa Estatal Socialista.

El Trabajo por Cuenta Propia rompe el monopolio estatal de la propiedad.
El Trabajo por Cuenta Propia rompe el monopolio estatal de la propiedad.

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