Los Límites al Crecimiento (I), Carlos A. Martínez Muñoz.

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El Condado, Santa Clara, 7 de junio del 2013, (FCP). Cuba, 1959. Una revolución desarrollista triunfa y en poco tiempo arrasa con las formas capitalistas de producción. Comienza un camino falsamente profético hacia el socialismo prometido. El “hombre nuevo”, verde olivo por fuera y rojo por dentro, se siente gigante y todopoderoso.

Prontamente irrumpió en este marco el aplastante comunismo soviético. Otros “hombres nuevos” de titánicas fuerzas ilusorias, que creyeron poder dominar a su madre, la Tierra. “El hombre soviético domina a la Naturaleza”, se leía en sus mentes.

Otra revolución se abría paso en el mundo, la de los agroquímicos. La llamada Revolución Verde había llegado para cambiar la faz del planeta. “El hombre cosecha lo que los insectos dejan”, por lo tanto ya era hora de envenenar a los insectos… y a toda la cadena alimenticia.

Paralelamente, comenzaron a aparecer gran cantidad de libros sobre el futuro incierto de la humanidad. “Primavera Silenciosa”, de Rachel Carson, denunciaba en 1962 la destrucción ecológica provocada por los agrotóxicos.

Libros como “El Desafío del Futuro del Hombre” (1956) de Harrison Brown y “La Bomba de Población” de Paul Ehrlich (1968), apoyaban la idea general de la insostenibilidad del modelo de desarrollo adoptado por la humanidad. Ya se preveía una futura catástrofe.

Se exploraron entonces los límites físicos que imponía la finitud de los recursos del planeta al crecimiento económico. Tres científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Estados Unidos, crearon un modelo de computadora que analizó cinco variables globales.

Encargado por el Club de Roma y financiado por la Volkswagen Foundation, el estudio fue publicado en forma de libro en 1972, con el título “The Limits to Growth” (Los Límites al Crecimiento). Sus autores fueron Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jørgen Randers y William W. Behrens III.

El libro usó el modelo World3 para simular las consecuencias de las interacciones entre la Tierra y los sistemas humanos. Dicha publicación revivió algunas de las preocupaciones y predicciones lanzadas en 1798 por Thomas Maltus en “An Essay on the Principle of Population” (Un Ensayo sobre el Principio de Población).

Resultados impactantes mostró el estudio a toda la comunidad internacional, la cual no estaba concientizada sobre este problema. El libro sacó a la palestra pública un tema candente, que las fuerzas ciegas del economicismo y del desarrollismo no habían querido ver.

Un diálogo estremecedor alrededor del “sobretiro” mundial, el uso de los recursos más allá de la capacidad de carga del planeta, se desató. Dos de los tres escenarios modelados conducían al colapso y desastre del sistema, y solo uno resultó en un mundo estabilizado. La hora de la verdad ecológica había llegado.

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