Los Villaclareños Cumplen su Sueño, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 21 de junio de 2013, (FCP). Varios días antes de que el equipo Villa Clara de béisbol se coronase campeón nacional, buena parte de quienes viven en este territorio tenían un anhelo: Ganar el campeonato frente a Víctor Mesa. En la ilusión por vencer al actual director del team Matanzas, quien además de villaclareño fungió como manager de los naranjas hasta hace bien poco, veían algo así como una especie de reivindicación.

Quizá el pasado día 18 amaneció en el resto del país como un día cualquiera, con copiosas carencias y sin métodos para deshacerse de estas. Acá, en mi Santa Clara natal, también sobraban las desdichas, solo que la posibilidad de obtener un trofeo beisbolero que le era esquivo a la novena desde 1996, hacía que estas pasaran por momentos a un segundo plano.

Por doquier se advertían grafitis y carteles que auguraban el inminente triunfo de Los Leopardos, si bien algunos de estos lucían un descuidado diseño, otros se mostraban llenos de graciosa gráfica. La mayoría de las pláticas sobre béisbol en la vía pública versaban sobre la “necesidad” de ganarle al “payaso de Víctor Mesa” y hacerse de una vez y por todas de la hasta entonces huidiza corona.

Aquella mañana los amantes del deporte de las bolas y los strikes con quienes conversé daban ya por seguro el título, pues bastaba solo con ganar un juego de los tres restantes. Aun así, muchos de ellos me recordaron con temor cómo la gloria de la temporada 2009-10 se les “escapó” en circunstancias similares.

Debo confesar que el béisbol nunca estuvo, ni cuando los lejanos años de la infancia, entre mis prácticas deportivas favoritas, no obstante, como todo cubano lo he jugado. Si escribo estas líneas es por ello, pero también porque durante los días de los play off noté como el pueblo santaclareño mostraba su repugnancia hacia Víctor Mesa, luego de que por casi 15 temporadas este le diera tantos alegrones al béisbol villaclareño.

Cada vez que inquirí a mis coterráneos el porqué de esa actitud hacia la “centella” Mesa, uno tras otro florecían rosarios de razones. Las más comunes se referían a la crueldad con que trató a los jugadores de Villa Clara durante los años que los dirigió, cuando incluso castigó y ofendió a varios peloteros por hacer jugadas por instinto propio, algo muy común en él cuando vestía la camiseta naranja.

Otros motivos hablaban del favor que Víctor Mesa gozó, y goza, tras haber sido diputado a la Asamblea Nacional, escaño que sobre todo le ha servido para insultar a árbitros y otras autoridades del deporte, sin apenas ser reprendido por ello. También, y en algunos casos era la razón principal, estaba la controversia creada con Ariel Pestano, luego de la exclusión del catcher villaclareño del último Clásico Mundial, por decisión de Mesa, entre otros.

Pese a la constante y popular reiteración de estos y otros argumentos en cuanta tertulia existiera, ningún comentarista deportivo de la radio, prensa o televisión oficial abordó el asunto con claridad. Para ellos solo quedó el triste rol de “comunicar” algunas verdades a medias, pero ni cuando mentían decían la verdad.

Con tanto acercarme a las opiniones de la población, casi termino este escrito sin felicitar a los peloteros del equipo Villa Clara, verdaderos artífices de las tantas y últimas alegrías recibidas por los fanáticos del béisbol en la región.

Por cierto, y esto es digno de destacar, qué certeras fueron las palabras de los atletas villaclareños a la hora de dedicar el triunfo conseguido. La mayoría se lo dedicó a familiares y amigos, por ello no entendí por qué los comentaristas manifestaron que “Los Leopardos” dedicaban el triunfo a cinco cubanos presos en Estados Unidos por espiar para el gobierno cubano, pues ninguno de los peloteros manifestó tales opiniones.

Para finalizar, deseo abordar un tema que de seguro incrementará aún más la aversión profesada por los vecinos de mi patria chica hacia Víctor Mesa: La antideportiva actuación de este grande de la pelota cubana al no permitir a sus discípulos saludar a los nuevos campeones. Tras el último out el susodicho personaje recogió a los jugadores bajo su mando y se largó, no sin antes ver como buen número de lugareños veía cumplido su sueño de ganar el campeonato ante él.

El equipo de Villa Clara durante  los últimos juegos de la temporada.
El equipo de Villa Clara durante los últimos juegos de la temporada.

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