Matadero en el Materno, Rolando Ferrer Espinosa.

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Camino a Vegas Nuevas, Santa Clara, Villa Clara, 10 de mayo de 2013, (FCP). Las embarazadas villaclareñas temen la llegada del momento de dar a luz en el Hospital Materno. Gran temor sienten las gestantes de Villa Clara por lo que les pueda suceder al ser ingresadas en el Hospital Ginecobs-tétrico “Mariana Grajales” de Santa Clara, entidad donde regularmente ocurren incidentes y accidentes que afectan a la madre y el hijo.

En primer lugar, es imprescindible tener un familiar o una amistad dentro del hospital o con acceso total al mismo. Con esa persona conocedora del personal médico, y con movilidad en el centro hospitalario, se garantiza que la embarazada no sufra excesivamente, ni sea objeto de abuso por el personal a cargo.

Según cuentan las que han pasado por la odisea, en el nombrado Preparto, las que esperan para parir sufren innecesariamente en ocasiones, pues se les alarga su estadía en la sala, sin inyecciones para aliviarle su dolor y sin personal calificado que las atienda, además de la pésima higiene del lugar, con orine y otros fluidos de mal olor.

Se suma a esto que los médicos, cuando aparecen por la mencionada sala de tortura, añaden a esta situación el maltrato. Estos galenos de turno, les dicen palabras obscenas a las embarazadas y les faltan el respeto cuando les recuerdan los momentos en que realizaron la procreación de esta vida por venir, refiriéndose con vulgaridad al acto sexual.

Psíquicamente, la gestante a término llega a un estado de agobio mental creado por circunstancias desagradables e insostenibles, y solo desea que termine su parto a cualquier precio. La paciente no está apta para tomar decisiones, ni ver posibles consecuencias futuras, no le importa nada y lo soporta todo con tal de que terminen ya.

Entonces suceden los innecesarios y largos cortes de ayuda para parir. Se conoce de mujeres a las que les han prolongado el corte hasta áreas del muslo, otras que después requirieron una reconstrucción de sus genitales, la mayoría quedan con secuelas físicas, psíquicas y estéticas evitables. Algo que no ocurre cuando se tiene a alguien que las apadrine o vele por ellas.

Ahora las mujeres con criterio de parto por cesárea, son obligadas a que sea por la vía natural. Al esperar que el alumbramiento ocurra naturalmente, se le agrega una sobredosis de sufrimiento a la madre y se expone al feto a que no pueda nacer vivo, ya que por tal de cumplir el requerimiento de moda siempre ocurren complicaciones evitables.

Conocemos de casos concretos, personas físicas, donde se puso en peligro la vida de la madre y del hijo por no hacer una cesárea. Luego de prolongadas esperas, y sin las condiciones físicas médicas necesarias para el parto natural, se apremia a la paciente a dar a luz, aplicando fuerza física hasta extraer la criatura.

La fuerza física se aplica en toda la extensión de la palabra. Para extraer el bebé se auxilian de medios como los fórceps, que permiten un agarre fuerte del feto y su posterior extracción, lo cual provoca lesiones y fracturas craneales que llevan al recién nacido hasta Terapia Intensiva y posiblemente a la muerte, o secuelas que le acompañarán por toda su vida.

Muchas madres recuerdan con horror lo que debería ser un grato recuerdo. Luego de un parto donde se es víctima del maltrato y de una política hospitalaria errónea, que no tiene en cuenta el bienestar de la madre y del hijo, por la ocurrencia de tantos incidentes la población de Villa Clara opina que el Hospital Materno es un Matadero.

Fachada del Hospital Materno.

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