Un Plan para el Ambiente Cubano (XX y final), Carlos Alberto Martínez Muñoz.

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El Condado, Santa Clara, 17 de mayo del 2013, (FCP). Finalmente, el Plan Bush hace referencia a la posición de Cuba con respecto a la consulta y coordinación con la comunidad internacional. Este tema incluye aspectos como la firma de acuerdos internacionales y la participación en organizaciones multilaterales.

Por aquel entonces, Cuba ya había firmado 25 acuerdos ambientales internacionales como parte de su política exterior. El informe reconoce además que la nación caribeña participaba activamente en organizaciones multilaterales relacionadas con la protección ambiental y la administración de los recursos naturales.

Cuba ha sido beneficiada con fondos de mecanismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre otros. Sin embargo, no es miembro y no recibe préstamos o créditos del Banco Mundial, del Banco de Interamericano de Desarrollo o del Banco para el Desarrollo del Caribe.

La más probable fuente de financiamiento a largo plazo para el desarrollo sostenible de Cuba es la movilización de inversiones privadas, incluidas las de los capitales locales. Por otra parte, los bancos de desarrollo multilateral pueden jugar un papel principal en ayudar a mejorar la gobernabilidad ambiental.

Estos bancos de desarrollo multilateral pueden además contribuir al proceso de democratización de las decisiones, a hacer más transparente y a crear un clima favorable para la inversión privada. El gobierno de los EE.UU. podría ayudar a una Cuba post Castro a que tenga acceso a la comunidad de financiamiento internacional.

El gobierno de EE.UU. debe prepararse para proveer asistencia a la Cuba post Castro en aras de crear condiciones adecuadas para modernizar los servicios ambientales. Estimular las inversiones locales e internacionales, y democratizar las decisiones referidas a este sector forman parte de las recomendaciones de ayuda al país.

Un socio principal para la ayuda a una Cuba post Castro deberá ser la comunidad internacional de ONG ambientales. La instauración de una verdadera democracia en Cuba crearía las condiciones para que la labor de las ONG internacionales que se encuentran en el país sea más efectiva.

Según el Plan Bush, el gobierno de los EE.UU. debe prepararse para realizar un esfuerzo coordinado con estas organizaciones no gubernamentales. Para ello sería útil establecer un comité asesor que facilitase el proceso.

A este esquema habría que añadirle la necesaria coordinación con las ONG cubanas de protección ambiental. Estas ONG, que hoy se encuentran maniatadas por su dependencia económica del gobierno, y cuya voz es silenciada mediante presiones políticas, podrían desplegar todo su potencial en un clima de democracia participativa.

Como conclusión, se puede decir que el Plan Bush mantiene su vigencia en muchos aspectos, a pesar de haber sido elaborado hace ya casi nueve años. Esta serie de artículos se elaboró como una modesta contribución a la divulgación de su importancia y a su actualización.

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