Declaración de Guerra o Permuta por La Florida, Feliberto Pérez del Sol.

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Sakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 5 de julio de 2013, (FCP). Luego de casi once meses de ocupación, el6 de julio de 1763 Inglaterra cedió La Habana a España, así como los demás territorios que había conquistado en Cuba. A cambio recibió toda la parte de La Florida que en aquel entonces poseían los íberos. Esto fue lo acordado meses antes en el Pacto de Versalles, pero se sabe que la decisión británica de ceder la Isla se debió entre otras cosas a un hecho que tuvo como protagonista al pueblo de Santa Clara.

Poco más de un año atrás, el 7 de junio de 1762, catorce mil ingleses pisaron tierra habanera por un punto costero entre las desembocaduras de los ríos Bacuranao y Cojímar, les dirigía el general Conde de Albemarle. La tarde siguiente, pese a la feroz resistencia de los pobladores, la villa de Guanabacoa cayó en manos inglesas.

No fue hasta el 18 de dicho mes que en Santa Clara se supo de lo ocurrido en la capital, noticia que llegó junto a un edicto de Albemarle que exigía al cabildo local su pronta entrega al mando británico. Ante semejante exigencia, el alcalde Cristóbal de Moya y el sargento mayor Manuel López Silvero crearon una milicia y fortificaron la villa por si los “casacas rojas” atacaban, además de que enviaron rumbo a la capital armas y alimentos.

Una semana después, Cristóbal de Moya dispuso que los pobladores mayores de 12 años se sumaran a las armas, por lo que el envío de tropas hacia La Habana no demoró. Los villareños lucharon encarnizadamente al mando del capitán Juan de Monteagudo, y buen número de ellos cayó en combate junto al citado oficial, quien murió en el poblado de Managua.

El 13 de agosto de 1762 La Habana cedió al poderío anglosajón, pero los enfrentamientos de los lugareños con los invasores continuaron, lo que motivó que por doquier cundiera el pánico y la inquietud. Fueron estas razones más que suficientes para que varias familias capitalinas buscasen refugio en terreno villareño, región que como era de esperar los acogió con generosa protección.

En breve Santa Clara contó con una milicia de unos mil hombres, muchos de ellos integrantes de las varias tropas habaneras que se hallaban refugiadas por acá. Había también un pequeño número de esclavos alistados bajo la promesa de alcanzar su libertad si ejercían el servicio militar. A todo este ejército lo guiaban Cristóbal de Moya y Manuel López Silvero.

La dominación inglesa se extendía ya hasta Matanzas, por ello, entre otras medidas, el cabildo situó patrullas armadas en su límite provincial y prohibió el envío de ganado vacuno a la capital. Varios analistas aseguran que este fue el detonante para que el 4 de octubre de 1762 el Conde de Albemarle, gobernador de La Habana Británica, dirigiese una carta amenazante al cabildo de Santa Clara concebida en estos términos:

Señores míos Hallándome con el mando de esta plaza a cuyo distrito pertenece esa villa, ordeno y mando a Vuestra Merced que inmediatamente prevengan a los comisarios de ese cabildo que en un plazo de treinta días se me presenten y que lo propio ejecute el Teniente del Real Servicio, trayendo los papeles, caudales y efectos de su Magestad Católica, que con encargo, para dar cuenta, en cuyo intermedio me dará la Carta de Vuestra Merced de primer voto, como ha sido de estilo, y me avisarán Vuestra Merced del resultado de esta. Dios guarde a Vuestras Mercedes muchos años. Habana, 21 de septiembre de 1762, Albemarle“.

Al instante de recibir esta notificación, Cristóbal de Moya reunió a la Junta local y leyó lo que respondería al general británico, texto que fue aprobado por unanimidad y que dice así:

General Albemarle: Protesto su intromisión en tierras de su Majestad, a quien únicamente reconozco por Rey y Señor natural. Yo en nombre del Cabildo y en el de todos los vecinos de esta villa, declaro la guerra a Inglaterra. La Villa está preparada a su defensa y el Sargento Mayor Don Manuel López Silvero, al frente de 460 veteranos, guachinangos y morenos, lo espera a combatir, para ofrecer a usted sus vidas y haciendas, en justo tributo de su fidelidad y vasallaje, jurado a su Majestad Católica. Si tan grande es su valor, puede venir en busca de lo que pide. (Fdo.) Cristóbal de Moya. Villa Clara, 8 de octubre de 1762“.

Inglaterra renunció a someter esta provincia, pero alargó sus días en Cuba hasta la citada permuta de La Habana por La Florida, hecho que mañana arribará a su 250 aniversario. Quizá el mando inglés tomó tal acuerdo luego de recibir aquella Declaración de Guerra de Cristóbal de Moya y del pueblo santaclareño, pues dicen que Albemarle al leerla expresó: “Lo mejor será marcharnos y aceptar La Florida que ya nos propone España, y dejar que un día, andando el tiempo, estos 460 veteranos, guachinangos y morenos, se las entiendan con España“.

Feli Fotocopia del documento amenazante enviado por el general británico Albemarle al cabildo de Santa Clara Cristobal de Moya.
Fotocopia del documento amenazante enviado por el general británico Albemarle al cabildo de Santa Clara Cristobal de Moya.

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