Integración y Democracia, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 26 de julio del 2013, (FCP). Estos son tiempos en que se habla en todas las tribunas, en los Parlamentos, en los Congresos, en los pulpitos, en las Universidades y Sindicatos, de los procesos de integración que tienen lugar en este continente. Han surgido diversas instituciones, la mayoría con un acentuado carácter de intercambio comercial, donde las naciones coinciden en determinados objetivos económicos comunes.

El proceso de integración económica en el continente americano se inició en época contemporánea, con el tratado de Montevideo que dio nacimiento a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, organización que por inoperancia fue sustituida. Años después surgió el Pacto Andino, cuya realización más sobresaliente fue el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Venezuela.

Este tratado se marchitó producto de las dificultades de toda índole surgida entre estos dos Estados, prácticamente en la realidad queda abolido, como consecuencia de la política aventurera seguida por el Chavismo. El apoyo de Venezuela a las guerrillas de Narcotraficantes que pululan en Colombia, desde hace cerca de medio siglo, se convirtió en una de las causas de su disolución.

Tal parece que este proceso de integración ha tomado nuevos impulsos, para muchas de sus cabezas dirigentes, el objetivo que se persigue es crear un bloque latinoamericano de naciones que enfrenten a Estados Unidos de América (EUA) y a Canadá. Crearon la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, integrada por un grupo de países que son beneficiados por los Petrodólares.

Pretenden dictarles pautas a seguir a otros organismos de integración, como Mercosur y Unasur, a los cuales quieren imponerles políticas populistas, contrarias a los intereses futuros de los países miembros. Quieren convertir las Cumbres de presidentes y jefes de Estado en tribunas para combatir la política de los EUA y a las medidas que este gran país ejecuta contra los violadores de los Derechos Humanos.

Desataron y aún mantienen vigente una campaña sistemática cargada de denuestos y falsas acusaciones contra los Tratados de Libre Comercio. Estos que fueron impulsados por los EUA, tenían un mayor alcance integracionista, y que solo debían celebrarse entre países en que existan instituciones democráticas sólidas y con fundamentos reales que permitan prever su estabilidad.

Las normas jurídicas propias del Estado de Derecho, como son aquellas incluídas en los Tratados de Libre Comercio, constituyen el fundamento intocable de un Estado democrático, que con consistencia y estabilidad institucional perfectamente previsible y que comprendan y practiquen una economía de mercado. Se explica así que Venezuela y Cuba impulsaran la lucha contra los TLC y los EUA.

América, por su geografía, está conectada con dos de las naciones más exitosas del mundo, posee grandes recursos naturales, sin graves problemas de violencia originados en la raza, la religión o la lengua. América Latina podría ser un continente lleno de posibilidades y sin embargo, la región se mantiene hundida en el subdesarrollo y en la inestabilidad política.

Todos los economistas y politólogos coinciden en que algo debe andar mal. La vida económica y política del continente contrasta abiertamente con aquella de EUA. Con razón el discurso público en América Latina refleja tanto pesimismo y resignación. Mucha gente se conforma con la equivocada creencia de que este continente nunca encontrará el camino de la prosperidad.

De eso se encargan los dignatarios del ALBA, de sembrar entre los latinoamericanos la idea de que la culpa de nuestros males la tienen otros. Y que solo en lucha frontal contra los responsables de nuestra desgracia, que en este caso son los otros, no nosotros mismos, alcanzaremos la plena independencia nacional y el desarrollo.

Foro de Sao Paulo, léase nueva Internacional Comunista, cita que reúne a todos los partidos comunistas y Socialistas del Continente, como continuación de otros eventos de la izquierda que abogan por la Integración pero sin Democracia. Por eso en la Cumbre del ALBA se habla de limitar la libertad económica del hombre, dándole más poder de maniobra al Estado.

Estos mandatarios reunidos en Ecuador bajo las banderas del ALBA, sueñan como el Cocalero Evo Morales, con el colapso inevitable del capitalismo. Aunque olvidan el catálogo que exhibe Cuba, y que se resume en estancamiento, coacción, supresión, bajo nivel de vida en los renglones de la alimentación, el vestido, la vivienda, chanchullos, corrupción, y restricción de las libertades de expresión y debate.

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