La Izquierda Latinoamericana contra el Mundo Libre, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 2 de agosto el 2013, (FCP). En estos días se han efectuado una serie de eventos internacionales de índole económica y política, que han reunido la Flor y Nata de la izquierda latinoamericana. Alrededor de la conmemoración de algunas fechas históricas, y otras reuniones efectuadas por algunos bloques regionales, fue la oportunidad propicia para que estas fuerzas que alientan la lucha contra los principios democráticos unieran sus fuerzas.

Alrededor de la celebración del 60 Aniversario del Asalto Cuartel Moncada, se unieron los líderes políticos de la región, Presidentes y Primeros Ministros, quienes hoy buscan diferentes vías para impulsar el odio y alentar el desprecio hacia Estados Unidos. Nicolás Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega, y el representante del presidente ecuatoriano, repitieron los mismos obsoletos alegatos.

Hablaron de la Segunda Independencia de Latinoamérica, de Bolívar, de Martí, de Hugo Chávez, hicieron llamados a la unión de los países latinoamericanos, cantaron loas al Decano y a su sucesor en el trono de los dictadores del Continente. Cada una de las palabras de estos mandatarios evidenciaba una total ignorancia de la situación real que vive el archipiélago cubano, así como su complicidad con el régimen.

El primero en hacer uso de la palabra fue Nicolás Maduro, lo que dio a entender que él, después de la desaparición física de Chávez, mantenía la llave de los Petrodólares. Luego vinieron por orden de importancia, José Mujica, presidente de Uruguay, Evo Morales de Bolivia, Daniel Ortega de Nicaragua y los primeros ministros de las pequeñas islas del Caribe presentes en el acto.

Subordinación total se expresaba en cada una de las palabras de éstos dirigentes políticos y estatales. Pintar de otro color la dura realidad que vive el pueblo cubano, era su tarea principal, pero no les resultó fácil. 54 años de cruel opresión, de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, del incremento de las penurias y calamidades colectivas, no podían ser ocultadas por estos gobernantes.

Por eso, en sus vagos discursos quisieron presentar siempre como víctimas a los líderes cubanos, elogiaron a Fidel y su papel protagónico en el Asalto al Cuartel Moncada, pero no hicieron una evaluación objetiva de esos acontecimientos. Por eso José Mujica, hoy presidente de Uruguay, se enfrentó a tantas dificultades, por querer aplicar al pie de la letra el camino erróneo del Moncada.

Numerosas fueron los descalabros sufridos por los revolucionarios latinoamericanos, muchos quedaron en el camino por seguir las recomendaciones de la dirigencia política cubana. Los que hablaron en la tribuna levantada en el antiguo Cuartel Moncada, se niegan a reconocer públicamente que el camino orientado por los marxistas cubanos propició la derrota más rotunda del movimiento latinoamericano.

Hablar de la lucha contra el imperialismo norteamericano, en el actual contexto que viven los países de este continente, es querer justificar tantos años de política errónea aplicada, que ha significado atraso económico y cultural para la región. ¿Qué ejemplo de desarrollo armónico y sin crisis pueden presentar el grupo de países populistas que se oponen a un entendimiento lógico con Occidente?

Innumerables fueron los llamados a respetar la diversidad, pero estos, entre bambalinas, se referían a que los gobiernos democráticos electos por el voto de sus ciudadanos aceptaran como un hecho consumado al régimen totalitario cubano. Se invitaba a los gobiernos de este hemisferio a comulgar con una tiranía que lleva 54 años en el poder en contra de la voluntad popular.

Diversidad es el grito que levantaron estos presidentes para salvar a un régimen dictatorial y antihumano que, como en la Europa del Este y en la extinta Unión Soviética, agotó sus posibilidades. ¿Pero, a qué respeto a la diversidad se refieren estos mandatarios? Al hecho de aceptar como irreversible la existencia de un régimen dictatorial que no respeta las normas internacionales.

Seguirán en la cosechas de fracasos si continúan orientados por la prácticamente extinguida bandera de la Hoz y el Martillo del Partido Comunista Cubano. No acaban de reconocer que esta agrupación política marxista, lejos de acelerar los pasos hacia el desarrollo económico y social, ha sido un freno al progreso, y un fuerte obstáculo al desarrollo de las fuerzas productivas.

La izquierda latinoamericana hace múltiples esfuerzos para evitar la caída inexorable del caduco sistema socialista que rige en la Isla desde hace 54 años. Con sus altisonantes palabras en la tribuna el 26 de julio, estos gobernantes populistas junto a Raúl, quisieron sellar un pacto, ajeno a la voluntad popular, cuyo objetivo es oponerse a la economía de mercado y al Estado de Derecho.

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