Sobre el Discurso de Raúl en la Asamblea Nacional, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 12 de julio del 2013, (FCP). Las organizaciones progubernamentales orientadas y dirigidas por el Partido Comunista de Cuba, desarrollan una enorme campaña mediática sobre el discurso de Raúl Castro, en la clausura del VIII Periodo de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Nada de lo que afirmó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros era nuevo, los males que agobian a la sociedad son consustancial al sistema.

Después que el cubano de a pie tuvo conocimiento de las aseveraciones del presidente cubano, sobre la pérdida de valores y de las buenas costumbres que se manifiestan en la población, se preguntó: ¿Cuál es la causa que medio siglo después del establecimiento del Socialismo en Cuba se revelen con fuerza esos rasgos negativos?

Sencillamente, porque torcimos el camino, copiamos mal, quisimos liquidar de un plumazo lo que el cubano había creado a paso lento pero seguro, desde que logró la independencia de España. Abolimos el sistema libre y democrático, que era un verdadero y genuino Estado de Derecho con todas las garantías al ciudadano para vivir una vida normal y productiva.

Enumerar los males que agobian a la sociedad cubana actual resulta necesario sin entrar en detalles sobre la difícil situación de la economía, pese al eufemismo oficial por el ligero incremento estimado del Producto Interno Bruto. Raúl en detalle señaló las características actuales que distinguen a la sociedad cubana, donde se acrecentó el deterioro de los valores morales y cívicos.

Reconoció Raúl en su intervención que ha desaparecido el concepto de honradez, honestidad, vergüenza, decoro y sensibilidad ante los problemas de los demás. Pero no olvidemos que esta era la sociedad que aspiraban los clásicos del marxismo-leninismo, la que impuso por las fuerzas de las armas Fidel Castro, la que dejó en su construcción una estela de luto y dolor.

En las palabras textuales de Raúl Castro encontramos: “Así, una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado. Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales. Además en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros de trabajo…”.

“…el hurto y sacrificio ilegal de ganado, la captura de especies marinas en peligro de extinción, el uso de artes masivas de pesca, la tala de recursos forestales incluyendo en el magnífico Jardín Botánico de la Habana: el acaparamientos de productos deficitarios y su reventa a precios superiores, la participación en juegos al margen de la ley…”.

“… las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prebendas, el asedio al turismo y la infracción de lo establecido en materia de seguridad informática. Conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no muy pocos ciudadanos.”

Continuaba Raúl en su discurso: “se ha afectado la percepción respecto al deber ciudadano ante lo mal hecho y se tolera como algo natural botar desechos en la vía. Hacer necesidades fisiológicas en las calles y parques, marcar y afear paredes de edificios o áreas urbanas: ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos inapropiados y conducir vehículos en estado de embriaguez”.

Prosigue el presidente del Consejo de Estado y de Ministros: “El irrespeto al derecho de los vecinos no se enfrenta, florece la música alta que perjudica el descanso de las personas. Prolifera la cría de cerdos en medio de las ciudades con el consiguiente riesgo a la salud del pueblo, se convive con el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, arboles, jardines y áreas verdes…”.

“… Se vandaliza la telefonía pública, el tendido eléctrico y telefónico, alcantarillas y otros elementos de los acueductos, las señales del tránsito y las defensas metálicas de las carreteras. Se evade el pago del pasaje en el transporte estatal o se lo apropian algunos trabajadores del sector, grupos de muchachos lanzan piedras a trenes y vehículos automotores…”.

Después a todo lo largo de su intervención ante los diputados a la Asamblea Nacional, Raúl relaciona muchos más ejemplos que tocaremos en próximos artículos. Es evidente señalar que el socialismo lejos de traer progreso y bienestar a nuestra Patria, acumula en este más de medio siglo el deterioro ascendentes de todos los valores cívicos y morales de la sociedad cubana.

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