Contra el Pensamiento Único, Ramón Jiménez Arencibia.

Ramon.jpg

El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 30 de agosto del 2013, (FCP). Los últimos acontecimientos que ocurren en la arena internacional obligan a todas las personas de diferentes matices políticos a expresar su forma de pensar. Hay amenazas crecientes de guerra, que de una parte será justa e inevitable. A veces no existe otra salida, las fuerzas del mal, los países terroristas o promotores del terrorismo, los enemigos del progreso y de la democracia, obstaculizan el camino hacia una paz duradera.

Ejemplos abundan, pero hay gobiernos en el mundo que pretenden ignorar estas realidades, y acusan de intervencionismo a los que precisamente frenan a los monstruos que utilizan armas químicas contra su pueblo. Los países pertenecientes a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se han dado a la tarea injusta de cargar con la defensa del régimen sirio.

En su locura ideológica de salvar al sistema social que hundió a Europa del Este y que desde hace más de 50 años hace sus estragos en Cuba, atacan todo lo que vaya contra el control y el predominio del Estado. Argumentan que el nuevo sistema al cual aspiran tiene el objetivo de lograr la igualdad social y una mejor redistribución del ingreso nacional.

Este grupo de países que integran el ALBA, se ha trazado la triste misión histórica de restaurar el Socialismo Real que bautizan ahora con el nombre del Socialismo del Siglo XXI. Los promotores de esta irracional proyección en Latinoamérica, se empeñan en ignorar que después de tantas batallas perdidas ha llegado por fin la hora del juicio final del comunismo como doctrina y como sistema.

Todos los gobernantes populistas en esta área geográfica tienen un común denominador, el odio al modo de vida norteamericano y europeo, al cual llaman sociedades de consumo. Apoyan a los movimientos que mantienen una abierta oposición a la política de Estados Unidos y de la Unión Europea, y exacerban los conflictos dirigidos a minar los estados verdaderamente democráticos.

Son cómplices de las violaciones a los Derechos Humanos que se cometen en Cuba y en otras latitudes del planeta. Torpedean cualquier esfuerzo realizado por las naciones libres para restaurar las libertades en este país y en otros del hemisferio. Colocan al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños al gobierno de Castro, lo que constituye una ofensa para los cubanos dignos.

Expresan solidaridad moral y material a los gobiernos y a los movimientos políticos que se manifiestan contrarios al capitalismo, a la libre empresa, a la propiedad individual, y al control del Estado sobre la economía. Por eso apoyan al gobierno venezolano aspirante a crear una dictadura similar a la cubana y que pretende concluir la obra históricamente imposible de sus maestros.

Ni Correa en Ecuador, ni Evo Morales en Bolivia, como tampoco Daniel Ortega en Nicaragua, con todo el apoyo político y logístico de los petrodólares venezolanos, podrán revertir la marcha hacia el Estado de Derecho que se opera en el continente. Quisieron aislar, para después derrotar, al gobierno de Honduras, también lo hicieron con el de Paraguay, pero al final fracasaron.

A estos gobiernos prosocialistas solo les espera derrota tras derrota, ya que en sus programas no proyectan construir nada duradero, ni sistema político, ni sistema económico, basta con mencionar el ejemplo cubano. En este país, el régimen ha alcanzado un punto tal de descomposición, que se ha visto obligado a encerrar a los que querían salir para impedirles huir hacia la libertad tan añorada.

Para perpetuarse en el poder, Nicolás Maduro, presidente electo de Venezuela en elecciones fraudulentas, habla insistentemente de magnicidio. Están en la creación de las condiciones mínimas necesarias que les permitan suspender el Estado de Derecho, abolir la Constitución, y declarar ilegales a los partidos políticos de la oposición, medidas indispensables para perpetuarse en el poder.

Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Mengistu, Kim II Sung y Fidel Castro, fueron siempre los mayores promotores y exponentes del pensamiento único. Exigen incondicionalidad y sometimiento absoluto. En estos países que ellos dirigieron, como también hoy en Cuba, murió el derecho a disentir, no existe la prensa libre, y se pavimentó la vía para las incesantes intervenciones que destruyeron la sociedad civil.

Partido Único, aparece plasmado en la Constitución de la República, y al unísono se impone un pensamiento único. No existe un Estado basado en la ley ni formas políticas de expresar el derecho a disentir. Si disientes eres un enemigo del falso Estado obrero-campesino, un contrarrevolucionario, o un agente del imperialismo yanqui.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s