El Club de los Demagogos, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 11 de octubre del 2013 (FCP). Sin temor a equivocarnos, podemos llamar a las intervenciones públicas de varios personajes políticos de Latinoamérica como conciertos de consumados demagogos. El grupo de mandatarios de la región conocido como Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) ha hecho gala de esas dotes desde su constitución.

La demagogia, el arte de los que alagan a la plebe para lograr su favor, es asignatura de obligatorio aprendizaje y de práctica inmediata en estos gobiernos de América. En los últimos tiempos se ha contado con magníficos profesores, entre ellos el Decano Fidel Castro, con una larga estela de nefasta experiencia, aprovechada por sus discípulos más aventajados.

Existe una profunda competencia para ver quién aventaja a quién en esta larga carrera. Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro se presentan como campeones contra el gobierno de los Estados Unidos. Se autotitulan líderes antimperialistas y anticapitalistas, enemigos de la descentralización y de la propiedad privada.

Estos populistas del siglo XXI juegan con el futuro de sus respectivas naciones, marchan por caminos equivocados en una carrera contra el tiempo. La complejidad de la crisis económica que envuelve al planeta les ha roto las proyecciones. Ya no bastan los argumentos que esgrimen para acusar a los países desarrollados de sus constantes descalabros.

Izquierdistas de todos los colores y de todos los países apuestan a que la creación de algunos organismos regionales, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, es un puntillazo mortal al imperialismo y al capitalismo. Solo hay que escuchar las declaraciones en ese sentido de los presidentes de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Cuba.

Nuevamente se equivocan y persisten en no ver los signos de los tiempos. Alimentan el fortalecimiento de algunos bloques, como MERCOSUR, UNASUR, ALBA, con el único objetivo de enfrentar la política económica de los Estados Unidos. Buscan con ello aislar a esta gran nación americana, y romper los lazos que esta mantiene con el resto de los países del continente.

Fue ridícula la actuación de estos paladines de la demagogia en la Organización de Naciones Unidas (ONU). Lejos de participar con seriedad y ética diplomática en el debate sobre el problema sirio, se dedicaron a torpedear el desarrollo de las sesiones, con propuestas como la del cambio de sede de este organismo internacional hacia el Sur.

Carentes una vez más de argumentos razonables, estos demagogos por excelencia, creados y alimentados por los Petrodólares venezolanos, se dedicaron a denostar la política exterior de los Estados Unidos. Sin embargo, callaron en sus intervenciones ante el incremento de las actividades terroristas en Irak, que ya ha causado miles de víctimas.

Apoyan sin reservas las intenciones de Nicolás Maduro, acabar con todo signo de oposición en Venezuela, como lo hace el cocalero Evo Morales en Bolivia para lograr la reelección. Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua siguen la misma estrategia. Estos anuncian su retiro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque no quieren ser monitoreados.

Levantaron su voz contra el Embargo Económico-Financiero que ejercen los Estados Unidos contra Cuba, pero silenciaron en forma cómplice sus voces y taparon sus oídos cuando en el plenario se habló de respeto a los Derechos Humanos y a la libertad de expresión. Constituye una afrenta a la humanidad que estos populistas y demagogos sobrevivan a los tiempos.

Es la reiteración y no la demostración lo que les permite a estos miembros del club de demagogos presentar como un mal y una conjura del capitalismo lo que es solo una realidad de los tiempos que corren. Ventajas para quien sepa aprovecharlas, como la apertura de mercados y la libre circulación de capitales.

¿Quiénes son los Populistas, eminentemente demagogos de nuestros tiempos? Son la izquierda y derecha estatista y adversarios del mercado. El neoliberalismo es una invención demagógica de los enemigos de la libertad económica. Trasnochados representantes del pensamiento estatista, los cuales manifiestan una total indiferencia ante la pobreza y el dolor ajeno.

Daniel Ortega uno de los presidentes que anuncia su retiro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque no quieren ser monitoreado.
Daniel Ortega uno de los presidentes que anuncia su retiro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque no quieren ser monitoreado.

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