La Fe Salvadora (XIII y final), Antonio Raúl Machado García.

Antonio.jpg

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 30 de agosto de 2013, (FCP). Si la iglesia, en su gran mayoría, pudiera elevarse hasta la dimensión de comprender que Dios puede estar en nosotros y por nosotros, entonces esta sería un eficaz instrumento en las manos del Altísimo para una mayor y positiva influencia en las sociedades. Debemos llegar al punto de confesar con la convicción que lo hizo Pablo: “Porque para mí el vivir es Cristo” (Fil.1.21).

Fe genuina es aquella que eleva al individuo salvo a la revelación de que el mismo Dios que se manifestó tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, es el mismo que habita en nosotros en virtud del Nuevo Pacto por la obra del Espíritu Santo. El propósito del Nuevo Nacimiento es para que Cristo viva en y a través de los creyentes.

No son pocas las instituciones cubanas que se autodenominan cristianas, aunque tampoco son muchas las que de ese grupo, en su proyección, verdaderamente manifiestan el carácter y el amor de Jesucristo. El ministerio del Hijo de Dios en el Nuevo Testamento siempre se inclinó a favor de los desposeídos, de los justos y de los oprimidos, nunca de los tiranos.

Completamente inaceptable y divorciada del espíritu bíblico es la actitud de aquellos “líderes cristianos”, que representan organizaciones católicas o evangélicas en Cuba, que tienen actitudes amistosas hacia un Gobierno que mal gobierna la Isla. Ellos hablan de amor, de unidad y de fe, pero olvidan el ingrediente de la justicia, lo que hace sus mensajes no confiables.

Si la fe de la cual ellos hablan fuera genuina, además de los otros temas, y si en verdad fueran representantes de Cristo, se levantarían verticalmente contra todo pecado, injusticia y abuso que la Dictadura Militar en el poder comete contra el pueblo cubano. Las autoridades políticas y religiosas de la época no encontraron en Jesús ningún apoyo para sus actos.

El propio Jesús denunció severamente a aquellos falsos dirigentes que habían rechazado parte de la Palabra de Dios para reemplazarlas con sus propias ideas e interpretaciones, y luego querían obligar al pueblo a guardarlas (cf. Mt.23). El espíritu de Jesús contra tal actitud fue intolerante y nada condescendiente, esto es un ejemplo para aquellos que se llaman líderes cristianos.

Jesucristo en nada fue un predicador débil, se enojó con la maldad y denunció el pecado y la corrupción de los que ocupaban altas posiciones de liderazgo, lo cual no se atreven a hacer muchos “predicadores”, que según ellos mismos se dedican a enseñar el evangelio en Cuba. Si así son sus prédicas, entonces no podemos esperar buenos resultados de ellas.

Los falsos ministros tampoco pueden hablar de una fe genuina, antes ellos lo que procuran es ser populares e importantes, buscan honores, títulos y “hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres…, y aman los primeros asientos en las cenas” (Mt.23.5-6). Y con este evangelio torcido le cierran las puertas del cielo a muchos que buscan la verdad.

Estos “nuevos y populares dirigentes religiosos” hablan bien de los líderes espirituales del pasado, pero no siguen sus costumbres, ni sus enseñanzas, ni su consagración a Dios, a Su Palabra y a Su justicia. La Biblia enseña a ser cuidadosos con esos falsos líderes “…que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt.7.15).

Los feligreses cristianos de una iglesia que en nombre de la fe, del amor, de la tolerancia o de la unidad se niegan a manifestar la actitud de Jesucristo contra los que tuercen la enseñanza original de las Escrituras, también participan de las malas obras de estos farsantes. Los que así se conducen son “…semejantes a sepulcros blanqueados” (Mt.23.27).

Cuando Israel marchó frente a la muralla de la ciudad de Jericó, ellos no suplicaron al Altísimo por la victoria sobre el enemigo, ellos creyeron que el muro caería y que el resto lo harían los hijos de Dios. Por la fe el pueblo de Israel sabía que Dios estaba por ellos y el muro se vino abajo, de igual manera cualquier cristiano puede hacer uso de la fe.

En cualquier país que estemos, la iglesia de Jesucristo existe con el propósito de que Dios pueda revelar a su Hijo en nosotros, puesto que es Su deseo hacerse real en los suyos. Si esto no es real, llámese como se llame la iglesia, no es más que un club social que solo sirve para mantener entretenidos a los feligreses. La fe que salva también nos saca de esa mediocridad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s