Revolución y Derechos Humanos (IV), Rolando Ferrer Espinosa.

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Camino a Vegas Nuevas, Santa Clara, Villa Clara, 30 de agosto de 2013, (FCP).Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre: la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas”. Con este preceptose anuncia el Artículo 4 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, exigible para todas las Naciones Miembros, en el cumplimiento cabal del mismo en el propio Estado y en su relación con los demás.

Los cubanos estamos sometidos a esclavitud y servidumbre. Precisamente las personas que están integradas al Sistema Sociopolítico y Económico regido por el Estado son las que más sufren la esclavitud, pues perciben un salario que no satisface las necesidades básicas de la familia y se ven forzados a cometer lo que se denomina “ilegalidades” por el propio régimen.

Este conglomerado de personas afiliadas al régimen, es el denominado “pueblo trabajador”. Este pueblo es el que el régimen utiliza para todas sus actividades donde le sea imprescindible una representación ciudadana de aparente simpatía popular, son las marionetas que maneja el Estado Comunista, incluso contra el propio pueblo que muestre inconformidad.

El “pueblo trabajador” solo recibe migajas del régimen. Estos súbditos laboran para el Estado y no participan de las ganancias de la actividad económica, ni siquiera conocen de las cifras que se embolsan en las arcas del régimen, así como tampoco del destino para el cual se hace uso de los fondos y presupuestos del país.

Por otra parte están los Trabajadores por Cuenta Propia. Aunque no laboran directamente en dependencias regidas por el Estado, el totalitarismo comunista ha diseñado un férreo sistema de presiones y desgaste económico contra estos, para asegurar que ninguno pueda llegar a tener una fuerte economía personal.

Se teme por el régimen, la aparición de ciudadanos con economía personal que los haga independientes, y que puedan mostrar la eficiencia del capitalismo como fórmula económica. Los comunistas, que por demás no se interesan por la economía de la Nación, no quieren competencia en este tema pues se puede llevar al plano político, no quieren arriesgarse a una oposición con bases económicas sólidas dada la aplicación de estrategias capitalistas.

Así opta el régimen por mantener al pueblo ocupado en su miseria e ignorante en las posibilidades de desarrollo económico. Todos se mantienen ocupados en buscar el sustento diario del hogar, sin tiempo extra para meditar en la situación y escasos de recursos para poner en práctica cualquier iniciativa económica que dé solución a la crisis.

Los profesionales han encontrado un escape coyuntural. Con las Misiones de Cooperación y de otro tipo que actualmente envía el régimen cubano a América, África, y otras regiones del mundo, los “agraciados” especialistas y técnicos cubanos resuelven en alguna medida el problema económico del hogar.

La mafia gobernante en la Isla hace jugosos convenios económicos por medio de los “Cooperantes” en el exterior. Las reales negociaciones concertadas por este concepto no se hacen públicas, y se han convertido en una fuente de ingresos fundamentales para la economía cubana, lo que les ha permitido subsistir en su ineficiente gestión de planificación y ejecución económica.

Al bolsillo del cooperante solo llega una ínfima parte de la bonificación resultante por su trabajo. Esa pequeña cantidad de dinero que reciben por “la misión”, les permite resolver cuestiones medulares tales como: vivienda, equipamiento electrodoméstico para el hogar, transporte familiar, y el alimento por un periodo de tiempo.

De no ser explotados de esta manera los cooperantes cubanos por el gobierno totalitario comunista, ¿podrían imaginarse qué sucedería? La diferencia respecto al resto de la población sería solo comparado con el nivel de vida de la élite gobernante, y todos comprenderían que se puede vivir de otro modo con la aplicación de otras fórmulas económicas, así como que nos mantienen bajo una gran mentira del Sistema Social, Político y Económico impuesto.

Contrario a lo que sucede en la práctica diaria de Cuba, la Constitución de la República expresa mediante el Artículo 9 que: “El Estado realiza la voluntad del pueblo trabajador y garantiza la libertad y la dignidad plena del hombre, el disfrute de sus derechos, el ejercicio y cumplimiento de sus deberes y el desarrollo integral de su personalidad”.

Además plantea la propia Constitución en su Artículo 12 que: “La República de Cuba hace suyo el principio internacionalista, y funda sus relaciones internacionales en los principios de igualdad de derechos, libre determinación de los pueblos, integridad territorial, independencia de los Estados, la cooperación internacional en beneficio e interés mutuo y equitativo…”

Continúa: “…el arreglo pacífico de controversias en pie de igualdad y respeto y los demás principios proclamados en la Carta de las Naciones Unidas y en otros tratados internacionales de los cuales Cuba sea parte“, pero no existe enunciado Constitucional alguno que autorice al Estado a explotar al pueblo como mano de obra barata.

Los Trabajadores por Cuenta Propia son objeto de un férreo sistema de presiones diseñado por el gobierno cubano.
Los Trabajadores por Cuenta Propia son objeto de un férreo sistema de presiones diseñado por el gobierno cubano.

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