Ser Portavoces de Todos los Cubanos, Guillermo Fariñas Hernández.

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La Chirusa, Santa Clara, 6 de septiembre del 2013, (FCP). Mi abuelo paterno Benito Fariñas afirmaba “cada día que se vive en este mundo se puede aprender algo nuevo…”. A pesar de que llevo cerca de dos décadas en los menesteres de opositor pacífico a la dictadura totalitaria castrista, en mi reciente viaje al exterior reafirmé aquel proverbio de Sócrates: “Solo sé… que no se nada“.

Recibí un entrenamiento práctico junto a otros cubanos y cubanas integrantes de la Sociedad Civil Emergente del interior de Cuba en el Instituto “Lech Walesa”, localizado en Varsovia, Polonia. Recordé allí cuando estudiaba Marxismo-Leninismo en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, pues dicha filosofía reza: “La práctica es el criterio de la verdad“.

Allí fuimos a beber de la misma fuente experta y primogénita, al lugar donde se logró desbancar al comunismo soviético en un país de Europa Oriental. Reconocíamos como anticomunistas y exprisioneros políticos que algo en especial poseían aquellos disidentes polacos, y por cómo lograron quebrantar la maquinaria de terror y control social soviética.

Bajo la manga llevaba una pregunta a un personaje histórico de los aún vivos, el Premio Nobel por la Paz Lech Walesa, quien fungió como máximo líder del Sindicato Solidaridad en La Tierra de los Húsares. La organización anticomunista que rompió el hielo dentro del Campo Socialista Europeo y la sociedad totalitaria que fue la primera en abandonar el llamado Socialismo Real.

La interrogante no era mía, y sí del equipo en pleno que está al frente de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), organización de la soy Portavoz. Una concertación política con el 80 % de toda la disidencia activa al interior de la Nación y extendida por toda la geografía del país, la cual posee como principio no aceptar a un dirigente único, forma práctica de combatir el caudillismo.

Había sido comisionado por el Consejo Coordinador y el Secretariado de la UNPACU respecto a algo que nosotros los anticastristas cubanos todavía vemos como un milagro. A mí se me había dado el mandato para evacuar la duda sobre cómo solucionar el principal objetivo trazado por la UNPACU, que es convertirse en una organización de masas.

Nuestra pesquisa al enfrentarnos a Walesa y a sus similares consistía en algo muy concreto, pero a la vez controversial perceptivamente, y era esta: ¿Cómo y con qué métodos el Sindicato Solidaridad llegó a tener 10 millones de militantes en sus filas, si en aquel momento en Polonia existían 29 millones de habitantes?

Al hacerle la pregunta Walesa me miró directamente a los ojos, como es costumbre en él, con una mirada dura y que trasmitía seguridad en sí mismo. Después comprendió que debía tener condescendencia con nosotros los opositores no violentos cubanos, pues posemos una histórica e idiosincrática raíz caudillista y por eso aflojó sus férreos gestos.

Finalmente tomó aire y me espetó en mi cara: “… ustedes los disidentes cubanos son muy mediáticos, temerarios, sacrificados y valientes, pero su principal error desde que surgieron consiste en que priorizan las reclamaciones políticas al enfrentarse al gobierno y nosotros aquí en Polonia le dimos mayor importancia a las demandas sociales….

Y prosiguió: “…porque en cualquier sociedad solo a un porciento muy pequeño de ciudadanos le interesa la política y los temas políticos, mientras que al otro 98 % de la misma sociedad se interesan por los temas cotidianos que los afectan, o sea, a los que generalmente se les llama asuntos, insatisfacciones, quejas, reclamos o temas sociales de la ciudadanía….

Él continuó: “… a los seres humanos le interesa apoyar todas aquellas temáticas donde ellos salgan favorecidos, por eso, hasta que los opositores no violentos cubanos no prioricen las reclamaciones de índole social y la mayoría de los ciudadanos los perciban como sus defensores directos y de sus intereses, solo los admirarán, pero no se les incorporarán masivamente“.

Estos puntos de vistas sobre lo que hicieron en Polonia nuestros homólogos prodemócratas creo que es la principal tarea de la UNPACU, de otras agrupaciones y personalidades anticastristas, es ser caja de resonancia de las quejas de un pueblo aún aterrorizado. Porque solo lograremos una victoria hacia la democracia al entender que debemos ser los portavoces de todos los cubanos.

screenshot.2Coco En 1983 Lech Wałęsa recibió el Premio Nobel de la Paz. (2).png En 1983 Lech Wałęsa recibió el Premio Nobel de la Paz.

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