20 de Octubre, Día de la Cultura Nacional, Feliberto Pérez del Sol.

FeliSakenaf, Santa Clara, Villa Clara, 18 de octubre de 2013, (FCP). El título que da nombre a este escrito sugiere uno de los más bellos pasajes que luce nuestra historia patria: La vez primera que se entonó el actual Himno Nacional, hecho acaecido en la oriental ciudad de Bayamo en 1868. Si bien el 22 de agosto de 1980 fue que se oficializó la jornada, el sentimiento patriótico manado de aquella expresión artística acompañaba a los insulares hacía ya más de una centuria.

Recoge la historia que el abogado bayamés Pedro “Perucho” Figueredo fue el autor de tan ardientes versos. También que los escribió el referido día sobre la montura de su caballo, luego de la alegría generada tras la toma de su ciudad natal por las tropas al mando de Carlos Manuel de Céspedes.

Sin embargo, escribir sobre el hecho que originó el Día de la Cultura Cubana, o simplemente de como progresó nuestra cultura, es un asunto difícil, máxime porque cada cual dice tener su propia definición, y también su propia cultura. Por ello disertaré sobre un hijo de Santa Clara que vio la luz en igual fecha, solo que 30 años antes, pero que también hizo notables aportes a la formación de nuestra identidad y a que el sentimiento de Nación se afianzara.

Me refiero a Eduardo Machado Gómez, quien se distinguió como políglota, escritor y pensador profundo, pero más que nada porque el 7 de febrero de 1869 secundó, junto a un valeroso grupo de villareños, el grito libertario dado el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua por Céspedes y los suyos. Acción aquella que se conoce como Pronunciamiento de San Gil, y de la que bien poco hablan hoy los adulones del régimen.

Desde muy joven estudió Eduardo Machado en el extranjero, allí aprendió el idioma inglés, el francés, el alemán y el ruso. En 1865 publicó en Leipzig “Cuba y la emancipación de sus esclavos“, obra que se tradujo al alemán y al inglés, y poco después, en Hannover, hizo lo propio con un folleto escrito en alemán titulado “Plácido, Poeta y Mártir“.

Corría el 25 de noviembre de 1865, ya de regreso en Cuba, cuando hace circular una hoja suelta llamada “La Época“, a fin de despertar a sus coterráneos del letargo político en que se hallaban. En la confección de esta valiente e ilustrada publicación le acompañó su coterráneo Salvador A. Domínguez.

Luego de la clarinada bayamesa no tardó Eduardo Machado en sumarse a la conspiración separatista que se gestaba en territorio villareño. Aquí constituyó la Junta Revolucionaria de Villa Clara, de la cual fue investido secretario. El 12 de abril de 1869 resultó electo vicesecretario de la Cámara de Representantes en la Asamblea de Guáimaro, y el 26 de julio de 1869 ocupó el cargo de primer secretario de la misma.

Fue quien con más empeño pidió, el 27 de octubre de 1873, en Bijagual, que removieran a Céspedes como presidente de la República en Armas. El 8 de noviembre del propio año lo eligieron vicepresidente de la Cámara, y el 24 de julio de 1874 ocupó la presidencia de esta. En el primer debate de dicho órgano propuso que se declarara como bandera nacional aquella enarbolada por Narciso López en Cárdenas en 1850, propuesta que obtuvo por unanimidad.

Como muchos próceres de nuestra historia, demostró claramente que sus ideales iban más allá de su condición de clase. Durante el desarrollo de la guerra sufrió muchas vicisitudes y penalidades, pero estas no lograron abatir su espíritu de lucha ni aun en los momentos más difíciles, pues siempre se situó en los primeros planos de la Nación cubana.

La Muerte se lo llevó a vivir con ella luego de un encuentro que sostuvo con las tropas españolas en Charco Azul, Puerto Príncipe, actual Camagüey, el 16 de octubre de 1877, donde después de recibir un impacto de bala fue macheteado salvajemente en el suelo. Le enterraron con honores en el cementerio de esta ciudad.

Terminada la Guerra del 95 y expulsado el oprobio español de Cuba, sus restos se trasladaron a Santa Clara. En enero de 1909 el Ayuntamiento de esta ciudad colocó una tarja en la vivienda donde nació el ilustre coterráneo, sita en calle Cuba y San Cristóbal, y sustituyó el nombre de esta última por el de Eduardo Machado Gómez.

En Santa Clara casi nada lo perpetúa, su casa hace años desapareció, la tarja fue a parar no se sabe dónde, y la calle nadie la nombra como tal. Solo una logia masónica exhibe su nombre en su fachada, como para no dejarle morir. Según plantea el matemático y amigo santaclareño Rafael Pérez González, esto sucede porque “pertenece a una época a la cual solo se hace alusión para compararla con las “hazañas” revolucionarias de la década del 50 del pasado siglo“.

Como quiera que dentro de dos días celebraremos en toda la Isla el Día de la Cultura Cubana, una fecha que marca el nacimiento de nuestra identidad, considero que estas líneas bien poco o nada puedan interferir en el buen desarrollo de la histórica jornada. Y si a los bayameses se les halaga por haber cantado por vez primera nuestro Himno Nacional, aquellos que lo corearon en el campo de batalla, como Eduardo Machado Gómez, merecen igual evocación.

Eduardo Machado, esclarecido patriota orgullo de los santaclareños
Eduardo Machado, esclarecido patriota orgullo de los santaclareños.

.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s