El Camino por Recorrer: Difícil y Escabroso, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 18 de octubre del 2013, (FCP). Hay cambios que resultan necesarios, y que demoran en llegar. En ocasiones hay quienes se desesperan y pierden la paciencia, abandonan el camino correcto y a veces eso los lleva a cometer graves errores. En la medida en que las situaciones se tornan más difíciles, muchos llegan a perder la perspectiva y no logran diferenciar los árboles por lo tupido del bosque.

La lucha es dura y difícil, el camino está lleno de obstáculos que a simple vista, sin profundizar en ello, parecen insalvables. Los que detentan el poder han creado las condiciones indispensables en la conciencia de la ciudadanía, para que esta crea y acepte que el Socialismo Cubano es irreversible. Así lo hicieron plasmar en la Constitución de la República.

Es innegable que impera la incertidumbre. La enorme represión que el gobierno castrista ejecuta contra los opositores pacíficos ha creado un ambiente de inseguridad y pesimismo en las filas de la disidencia. No se ve con claridad el camino por el que se debe transitar. No se percibe el final de este obscuro laberinto, en medio de un entorno donde se observan fenómenos que tanto daño han causado.

Durante las últimas semanas el gobierno ha recrudecido sus actividades represivas, tanto en las provincias orientales y centrales, como también en Matanzas. El objetivo es exterminar cualquier posición disidente y mantener inmovilizada a la población, envuelta en diminutos y rimbombantes cambios económicos, que el partido y el Estado se han visto obligados a realizar.

Todo parece indicar que los comunistas cubanos, para salvar al régimen de la hecatombe a que lo ha conducido un sistema disfuncional, han querido copiar parcialmente las experiencias vietnamita y china. Transformaciones parciales en el régimen de propiedad, mantener la hegemonía estatal sobre la mayoría de los medios de producción y anular toda libertad política, esa es la esencia de su programa.

Para mantenerse en el poder, los Castro no han tenido reparos en hacer uso de las formas clásicas de tortura. Se conoce y abundan experiencias de aquellas que se aplican para infligir sufrimientos con el fin de obtener una confesión. La tortura más extendida es la que aplican hoy en día la Policía Política y la Brigada Especial de la Policía Nacional Revolucionaria, como parte de los castigos que se imponen a la oposición los fines de semana.

Durante cuatro domingos consecutivos, el gobierno ha utilizado la violencia física y verbal para simplemente intimidar a los que se le oponen y satisfacer los sentimientos morbosos de algunos de sus propios agentes. Se aplican palizas y maltrato físico a los detenidos, como ocurrió en la Unidad Provincial de Investigaciones Criminales y Operaciones (UPICO), donde aplicaron severas torturas.

Escuchar a las víctimas de estas torturas, golpizas y atropellos a la dignidad humana, es desenmascarar al gobierno cubano. Ahora la élite gobernante acude con mayor sistematicidad a la realización de los actos de repudio e intimidación psicológica contra los opositores pacíficos. De vandálicos, salvajes y antihumanos se califican estos hechos bochornosos, dirigidos por los comunistas cubanos.

Algunos objetarán, principalmente los que forman parte de la nomenclatura oficial, el uso de los términos genocidio y crímenes contra la humanidad para calificar los hechos cometidos por el gobierno de Castro contra la población. Es discutible que pueda hablarse de esas dos palabras a la luz de la definición que de ella se hace en la Convención sobre la Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio.

Ambos documentos fueron adoptados por las Naciones Unidas en 1948 y en el Tratado de Roma que creó en 1999 la Corte Penal Internacional. En ambos se requiere que la acción justiciable sea cometida con el propósito de exterminar a todo o parte de un grupo nacional, racial o religioso. En Cuba, Castro siempre tuvo la intención de destruir la oposición política a su régimen.

Muchos estudiosos de la situación cubana consideran, en cambio, que es más amplia la expresión “Crímenes contra la Humanidad”. Ellos consideran que la definición del Tratado comprende aquellas acciones que de manera extensa y sistemática se dirigen deliberadamente a asesinar, exterminar, deportar, encarcelar, torturar o perseguir a un segmento de la población civil.

Quien a lo largo de más de medio siglo ha causado la muerte a miles de cubanos, fusilados, torturados, o hacinados en inmundas prisiones, niega la posibilidad de una salida pacífica. Crea las condiciones para un trágico final, es responsable de los delitos antes relacionados y de modo indudable de un crimen contra la humanidad.

Difícil y escabroso es el camino por recorrer, duros son los tiempos por venir, y la tarea que toca a los opositores pacíficos es la de perdurar por los senderos trazados. Luchar contra la opresión y por expulsar del poder a quienes le han arrebatado al pueblo su libertad y el decoro, es la misión histórica más importante de los que luchan por el respeto al pluralismo y al pensamiento libre.

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