Jesucristo, Nuestro Ejemplo (III), Antonio Raúl Machado García.

Antonio.jpg

Santa Catalina, Santa Clara, Villa Clara, 18 de octubre de 2013, (FCP). Todo lo que Jesucristo hizo y dijo fue completamente en armonía con la voluntad de Dios el Padre, y este sometimiento lo elevó a un estado en el cual el reino de las tinieblas, aun en las regiones celestes, se encontraba bajo Su autoridad. El ejemplo para la Iglesia se encuentra ahí, y es que por medio del Espíritu Santo nos sometamos a Cristo, como Él lo hizo con el Padre.

Pedro, el apóstol, dijo a la Iglesia en que consistía nuestro llamado una vez aceptado y entendido el sacrificio de Jesucristo: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1Pe.2.21). Solamente al seguir semejante ejemplo es que la Iglesia se manifestará en su esplendor.

Como en una familia funcional donde las relaciones entre el padre y sus hijos son saludables, y los hijos saben perfectamente como proceder en caso de que el cabeza de familia deba ausentarse, así debería ser la experiencia de un creyente. Los tiempos de comunión con el Altísimo son para estar conectados con Sus propósitos.

Durante cuarenta días fue tentado Jesús en el desierto por el diablo después de ser bautizado en el Jordán por Juan el Bautista, dicha instigación fue con el objetivo de que el Mesías usara su poder y posición para satisfacer intereses egoístas. El maligno quería llevarlo a alcanzar gloria y poder sobre las naciones y que se adaptara a la expectativa popular de un Salvador sensacional.

De la misma manera Satanás todavía tienta a los líderes de las iglesias para tratar de corromper el propósito de Dios, a fin de que estos usen sus talentos y posición para beneficio propio y de esta forma olviden el significado de la cruz. Desgraciadamente la Iglesia cubana posee muchas manchas en su responsabilidad de ser sal y luz para este pueblo.

Estos líderes eclesiales que se dejan seducir, cuando entran en el desenfreno de corrupción, se desenfocan y se esfuerzan en buscar su propia gloria al agradar a sus oyentes más que complacer al Todopoderoso. Cualquier grupo que se llame cristiano y funcione como tal, ha transgredido las normas bíblicas por las cuales debería conducirse.

Lo que el Todopoderoso busca en Su Iglesia, no es una mera imitación de Cristo sino un pueblo de creyentes tan conformados a la imagen de Cristo, que una vez más Él pueda ser visto claramente por los hombres. Pablo, el apóstol, oraba con un propósito bien definido: “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (Ef.3.17).

Nuestros sentimientos, pensamientos y propósitos deberían estar cada vez más bajo la influencia directa del Espíritu Santo, a fin de que Él pueda manifestar Su poder por medio de los creyentes en mayor medida. El verdadero cristiano disfrutará la presencia de Cristo en el corazón, además de experimentar amor hacia Dios y al prójimo.

Las oraciones de Pablo también tenían el propósito de que los hijos de Dios comprendieran y experimentaran el amor de Cristo hacia ellos, y que la presencia de Dios fuera tan fuerte en Su pueblo, que pudieran reflejar desde su ser interior el carácter del Señor Jesucristo (cf. Ef.4.14-19). El Altísimo desea manifestarse a través de Su Iglesia.

El secreto de la vida y el poder de Jesús era que Él solo hacía lo que veía al Padre hacer, tan bien conocía a Dios que sabía lo que haría en cada situación. Ser conformado a la imagen de Cristo significa que los cristianos vivamos y andemos tanto con Dios, que sepamos en todo momento lo que el Padre haría y elegir no actuar independiente a esto.

Satanás también tiene un propósito cuando se acerca a la humanidad, desde luego este va a ser siempre contrario al de la divinidad y tratará de tergiversar los preceptos bíblicos. En el suceso de la tentación de Jesús en el desierto, podemos apreciar que el diablo buscaba que el Hijo de Dios actuara independientemente de la voluntad del Padre.

Esta fue la misma forma en que fue tentado el primer hombre (Adán), aunque este sí sucumbió ante las artimañas del diablo y se perdió la relación directa entre el hombre y Dios con la introducción del pecado. Pero en el caso del segundo Adán (Jesucristo) fue diferente, puesto que este rehusó actuar independientemente del Padre y salió victorioso.

Jesucristo  según una pintura del Greco.
Jesucristo según una pintura del Greco.

.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s