La Vida es Amarga, Guillermo Fariñas Hernández.

Coco.jpg

La Chirusa, Santa Clara, 1ro de noviembre del 2013, (FCP). Desde pequeña sus padres no le enseñaron a valorar a la sociedad cubana donde le tocó nacer, era como una selva, en la cual si no te comes a otros seres vivos, entonces terminas devorado por tus semejantes. Sus progenitores la engañaron respecto a la maldad que iba a encontrar a cada paso en esta cruel vida.

Su primera desilusión sobrevino cuando se enteró que su padre, al intentar huir del infierno construido en Cuba, en una balsa precaria, hace la nimiedad de 54 años, se había ahogado en el Estrecho de la Florida. Esta ambición de llegar al “Sueño Americano” se frustró y atomizó para siempre toda la vida a la familia donde se educó.

Por anécdotas que después se contaron en el barrio, el progenitor le aseguró a su mejor amigo, ante la última botella de ron que se tomaron juntos: “… mis negros están bajo constantes apagones y todavía son muy pequeños para saber el infierno donde yo los traje al mundo, por eso me voy, para después mandarlos a buscar y que vivan como personas…”.

Ante la muerte, la figura paterna se diluyó en las brumas de la infancia y su madre nunca pudo sustituirla de un modo permanente. Ella, como hija, tuvo muchos padrastros ocasionales, los cuales “venían a mojar” con la mamá, pero cuando se percataban que tenían que buscar comida en pleno Periodo Especial para tantos negros, entonces se daban a la fuga.

Su madre era, y aún es, a pesar de los años, una hembra hermosa que poseía el handicad de ser progenitora de tres menores de edad. Un gran problema, pues el amor como valor social dejó de existir mucho antes del Periodo Especial, razón para desestimular a cualquier potencial enamorado, ya que como dicen en El Condado: “…la comida está perdida…”.

Fue superándose poco a poco, primero en el nivel primario y después al secundario, decidió no aspirar al nivel preuniversitario, porque quería comenzar a trabajar lo más pronto posible. En todos las escuelas por donde pasó, siempre los maestros y profesores la elogiaron porque asimilaba con mucha rapidez las asignaturas impartidas.

En ese momento se desarrollaba en el seno de la sociedad cubana una campaña política por parte del gobierno, denominada Batalla de Ideas, y de pronto ella pudo aspirar a ganar dinero rápido. Casi sin quererlo se vio involucrada en estudiar en la Escuela de Trabajadores Sociales “Abel Santamaría” de Villa Clara, donde al año se graduó y comenzó a devengar un salario.

Dentro de ese mundo empezó a conocer la corrupción en su interior y a manejar grandes sumas de dinero, por vender en el mercado negro mercancías del Estado Totalitario las cuales tenía a su cargo. Estuvo así cerca de tres años, algunas lenguas aseguraban que fue una de las mujeres que tenía tremendo “melón” en Santa Clara, o sea, que poseía grandes sumas de dinero.

Un buen día ella “explotó”, junto a casi todos sus cómplices delictivos, algo que en la jerga marginal cubana se traduce, en que resultó arrestada por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Poco después la sentenciaron a cuatro años de privación de libertad por un delito de Cohecho, por lo que fue recluida en la Prisión Para Mujeres “Guamajal”.

Allí permaneció durante un año y medio, para posteriormente pasar a una granja de trabajos forzados y finalmente salir en Libertad Condicional. Ella ya había cumplido su condena, y de paso conoció los abusos fascistas del sistema penitenciario castrista, algo que acentuó su odio hacia el gobierno y sus representantes, convirtiéndose dentro de ella en algo enfermizo.

Sin saberlo había idealizado a la brumosa figura paterna en la lejanía ausente, y desde el punto de vista patopsicológico era portadora de un acentuado Complejo de Edipo. Razón por la cual siempre aspiró a tener relaciones sexuales con hombres mayores, seres humanos del otro sexo que le recordaban física o espiritualmente su desaparecido progenitor.

Así se enamoró perdidamente del “Canoso“, un veterano delincuente que desde hacía unos años jugaba el rol de “chulo”, vocablo con que se denomina en Cuba a los proxenetas. Este resultó muy “cariñoso” al inicio y le prometió que la iba a sacar para España, ella todavía quiso creer en la bondad de los seres humanos y espero por él.

De pronto, un maldito día, le sacó los boletos en la compañía de aviación Iberia y la entregó en Madrid a unos mafiosos albaneses, quienes tras golpearle todo el cuerpo menos en la cara, le recordaron que ella ahora era de su propiedad. Permaneció como una moderna esclava sexual durante unos cuatro años en un prostíbulo madrileño, con una bien ganada fama de “buena cama”.

Acá, en la barriada del Condado de Santa Clara, su madre, hermanos, sobrinos y hasta tíos, les aseguraban a los vecinos que ella se había casado con un español. Ella se transformó así en la esperanza de todos, quienes estaban al tanto de los paquetes o remesas en euros que cada cierto tiempo recibían, lo cual les evitaba vivir en la miseria en que están la mayoría de los cubanos.

Otro maldito día supo que estaba infestada con el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), entonces los albaneses la regresaron a Cuba. Hoy sobrevive a la indiferencia y al rechazo de todos sus familiares, pues ahora no les puede dar euros. Con lágrimas en sus ojos me confesó en una ocasión: “Vivir en este mundo es una mierda, pero te aseguro que la vida es amarga”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s