Las Izquierdas contra el Estado de Derecho. Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 25 de octubre del 2013, (FCP). La prensa oficial y oficiosa, como también todos los medios de radio y televisión, reflejan diariamente las declaraciones e intervenciones públicas de conocidos dirigentes de la izquierda latinoamericana. Esto incluye a líderes políticos, mandatarios de diversos países, movimientos y partidos, que representan el populismo puro que abrazara Hugo Chávez y que hoy impulsan Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega.

Juntos, estos líderes han organizado una nueva Internacional Socialista a la que llaman Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Su objetivo: combatir a las Democracias Representativas asentadas en Estados de Derecho, Economía de Mercado, libertad de comercio, pluralismo político, respeto a los Derechos Humanos y vigencia de la Libre Empresa.

Estos gobernantes agrupados en el ALBA, al lado de toda la izquierda de este continente, se han trazado un programa cuyo propósito es desafiar las relaciones económicas con los Estados Unidos. Detrás de ello, y desde su otoño infinito, está Fidel Castro, cuyas recomendaciones son seguidas al pie de la letra por los que lo califican como Padre de la Revolución Latinoamericana.

Los dirigentes de los movimientos de izquierda en esta área geográfica han abrazado con lujuria el populismo. Llegados al poder en varios países de la región aplican una política populista, en la que combinan el autoritarismo con el desprecio por las reglas del juego del Estado de Derecho. Desarrollan una guerra de clases contra las empresas privadas y el capital extranjero.

Venezuela se ha convertido en la capital financiera de la izquierda latinoamericana, apoyada en los Petrodólares. Cuba es la fuente ideológica de estos movimientos, a pesar de que la aplicación de su filosofía solo ha traído ruina y atraso al país. Ha dejado de constituir un ejemplo para los trasnochados revolucionarios, ya que el modelo vive hoy de las subvenciones recibidas del gobierno de Caracas.

Sabotean los gobiernos de izquierda toda acción positiva que los Estados Unidos y la Unión Europea impulsan en la ONU y en otros organismos regionales. Evo Morales se negó a participar en la Cumbre Iberoamericana junto a otros mandatarios de izquierda. Quieren enfrentar UNASUR contra la Alianza Económica del Pacífico, que incluye a varios países latinoamericanos.

Impulsan campañas de apoyo logístico y financiero a los candidatos socialistas de las próximas elecciones, convocadas en varios países de este hemisferio. La prensa solo habla del estado de las encuestas que favorecen a los candidatos de la izquierda como a la Bachelet, quien pretende regresar al poder en Chile, y a Evo, que aspira a la reelección en Bolivia.

Mucho se ocupa la prensa oficial y oficiosa de divulgar los éxitos invisibles de Nicolás Maduro en el manejo irracional de la política económica de ese país. Éste, al seguir los pasos de su antecesor, se dedica a regar petrodólares en las “misiones” sociales que ha creado en los barrios marginales, con fines más políticos que caritativos. Medidas éstas aplaudidas por la izquierda a nivel internacional.

Expropiaron en Venezuela, siempre con el apoyo de los países del ALBA, fábricas y fincas agrícolas que consideraron “improductivas”, y cambiaron de la noche a la mañana las reglas del capital extranjero para asfixiarlas mediante impuestos exorbitantes. Buscaron exacerbar viejos conflictos fronterizos con países vecinos, y financiaron movimientos radicales por todo el continente.

Unipartidismo, sistema este que se aplica en Cuba y que recomiendan tanto la izquierda extremista como la moderada, se encuentra en un profundo declive histórico. La dirección política marxista-leninista en este Archipiélago se ha encargado de demostrar lo erróneo de sus concepciones generales, ha puesto en evidencia que han sido malos estudiosos de su teoría y de sus aplicaciones prácticas.

Insisten en separar a los pueblos y gobiernos de la región de los Estados Unidos y de Canadá. Crearon la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) con ese objetivo, pero ya comienzan a aparecer contradicciones que al final producirán el desmembramiento de esta agrupación de países.

Muchos de los presidentes de los países que forman esta comunidad de naciones han sido electos democráticamente en forma inobjetable. De ahí la gran contradicción que existe entre los que fueron elegidos directamente por el pueblo y el Estado que lo preside en forma pro tempore, donde existe una férrea tiranía, que no respeta los Derechos Humanos y que hace inevitable su futura ruptura.

Daniel Ortega representa el populismo puro que abrazara Hugo Chávez.
Daniel Ortega representa el populismo puro que abrazara Hugo Chávez.

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