Olvidan las Enseñanzas de la Historia, Ramón Jiménez Arencibia.

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El Condado, Santa Clara, Villa Clara, 1 de noviembre del 2013, (FCP). Para los que siguen el curso de la política nacional e internacional, no constituye nada nuevo escuchar por los medios de comunicación las declaraciones del presidente boliviano Evo Morales, las conferencias de Rafael Correa, y las denuncias de magnicidio de Nicolás Maduro. Este trio de trasnochados soñadores aspiran a crear una sociedad estatizada, llena de distorsiones y carente de racionalidad económica.

El mundo actual es diferente a como ellos en sus falsas concepciones ideológicas lo conciben. Es una realidad muy lamentable, que los hace sentir estimulados, los triunfos alcanzados por la izquierda en este continente. Los enemigos del Estado de Derecho, la Economía de Mercado, la Democracia Representativa, y la Libre Empresa, desarrollan una ofensiva en defensa de su decadente sistema.

Perdieron a Cuba como referente histórico, este país ya no es un ejemplo a seguir, los constantes descalabros del régimen cubano lo confirman. El castrismo en lo económico, político y social, ha puesto en evidencia que el sistema, que fue expulsado de la antigua Unión Soviética y de los países de la Europa del Este, agotó sus posibilidades históricas.

Estos gobernantes agrupados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), como también en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), ignoran las realidades de los tiempos actuales. Persisten en señalar a los países desarrollados, principalmente a Estados Unidos, como responsables del atraso y de la miseria presentes en los países del Tercer Mundo.

Evo Morales, el defensor a ultranza del masticado de la hoja de Coca, se ha convertido en paladín y vocero de los enemigos de Estados Unidos y del sistema Capitalista. Utilizó la tribuna de la Organización de Naciones Unidas (ONU), para lanzar los más burdos ataques contra la nación y el gobierno estadounidense. Es una lástima que este líder del Estado Plurinacional, cometa tantos errores.

Muchos de sus argumentos expresados en diversas tribunas, coinciden en lo fundamental con las afirmaciones que formula la izquierda del continente. Plantean estos defensores del papel del Estado como benefactor, que el mercado estrangula a los productores más débiles. Se niegan a admitir que no hay azar en el mercado y que el orden que este crea no es caótico sino multirracional.

La plataforma política y económica de Evo Morales, Nicolás Maduro, Rafael Correa y Daniel Ortega, se sustenta en el ideario de la revolución cubana, el cual se encuentra en franco deterioro. Persisten en no aprender de las experiencias de sus innumerables y constantes fracasos. Mantienen la utópica esperanza que las medidas para actualizar el modelo económico los hará salir de la crisis.

Es verdad que la experiencia no sirve para nada al que vaya a contrapelo de la historia. ¿Qué tipo de organización económica es la recomendable? ¿Acaso la que proclaman los socialistas en el sentido de que el objetivo del Estado en su papel de benefactor es lograr el bienestar social para todos los ciudadanos?

Ni la izquierda de este continente, ni sus mayores exponentes agrupados en el Alba, podrán conducir hacia el progreso, el desarrollo y la modernidad a sus naciones si mantienen esas concepciones estatistas. No quieren reconocer que todo lo que entorpece el libre juego del mercado acaba de ser antieconómico y que se debe limitar al mínimo la injerencia del Estado en la vida de los ciudadanos.

Abundan en América muchos países hambrientos, a los cuales sus gobernantes les asignan bienes y prestaciones a los menos favorecidos. Entonces se produce la inflación, el empobrecimiento, la mutilación de la capacidad de desarrollo de las Empresas y en consecuencia se agrava aún más la situación de los pobres para los que no existen recursos disponibles.

Cuba, y su permanente fracaso en la esfera económica, envía un mensaje a estos trasnochados dirigentes de la izquierda latinoamericana. Para salir de la crisis, para superar el subdesarrollo y abrirle cause a las fuerzas productivas, no bastan las tibias medidas que el régimen aplica, hay que implementar medidas capitalistas, hay que acudir al interés e iniciativa individual.

Los líderes de la izquierda en Latinoamérica, agrupados en el Alba y en la Celac, olvidan las enseñanzas de la historia. No reconocen que el mercado es un sistema autónomo de producir bienes y servicios no controlado por nadie. Esto genera un orden económico espontáneo, impulsado por la búsqueda del beneficio personal y regulado por un cierto equilibrio de la oferta y la demanda.

La plataforma política y económica de Rafael Correa se sustenta en el ideario de la revolución cubana, el cual se encuentra en franco deterioro.

La plataforma política y económica de Rafael Correa se sustenta en el ideario de la revolución cubana, el cual se encuentra en franco deterioro.

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