Revolución y Derechos Humanos (XI), Rolando Ferrer Espinosa.

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Camino a Vegas Nuevas, Santa Clara, Villa Clara, 18 de octubre de 2013, (FCP). “Toda persona tiene Derecho a una Nacionalidad”, así expresa el inciso 1 del Artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. También nos dice en su inciso 2: “A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del Derecho a cambiar de nacionalidad”. Dicho así es realmente atractiva la idea de que sea posible su cumplimiento en Cuba.

La realidad, como siempre, es más fuerte que cualquier iniciativa en pos de la humanidad. Para los habitantes de la Isla este Cuerpo Legal no llega a ser más que un intento romántico de resolver normar las relaciones de los individuos con el Estado y entre ellos mismos, pues aquí se hace lo que dice y aprueba la Dictadura de los hermanos Castro.

Este Artículo o cualquier otro pueden ser de autorizada violación para los órganos represivos de la policía política. Si es necesario, se hace lo que sea para lograr los fines planteados en la Política Estatal, por lo tanto puede que a alguien se le niegue el Derecho a la Nacionalidad Cubana. De hecho, al no reconocer los Derechos Legales de los Opositores Pacíficos, dados por las normas cubanas e internacionales, se les niega la Personalidad Jurídica y por ende la Nacionalidad.

Permanentemente se manipula el otorgamiento y el cambio de Nacionalidad por parte de las autoridades cubanas. Satisfactoriamente a sus necesidades en el ámbito político y económico, el régimen castrocomunista se arroga el Derecho de categorizar el estado de la ciudadanía a las personas de origen cubano o de otro país, para lo cual acondicionan la norma legal.

Para los nacionales, los cubanos de a pie, la norma de Nacionalidad es muy estricta. Parece que al cerrar la llave por el lado del pueblo, da cobertura a abrir por el lado del Régimen. Esto explica por qué a los cubanos que un día salieron de su patria hacia otras tierras del mundo, hoy les es tan difícil obtener una doble ciudadanía, a menos que sigan el juego a la Dictadura.

Sin embargo, para algunos extranjeros que han venido a Cuba en busca de refugio se aplican variantes de debajo de la manga. Estas personas son objeto de otorgamiento de una categorización jurídica, donde se incluye la posibilidad de la Nacionalidad con el fin de dar amparo legal, sin tener en cuenta las actividades delictivas que realizaran en su país de origen.

En la Declaración Universal se trata también el tema del Matrimonio. Se le da la importancia que requiere, por ser el núcleo de la conformación de la familia. Se incursa en la protección de los Derechos de todas las personas a unir sus vidas con otras y tener descendencia, con todas las consecuencias naturales y legales que se derivan de sus actos.

El Artículo 16 de la Declaración, inciso 1 dice: “Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen Derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales Derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio”.

Para el inciso 2 del propio artículo, esta norma universal establece: “Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio”. Luego el inciso 3 precisa: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene Derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.

Traemos a colación con el tema del Matrimonio y la Familia, lo que regula la Constitución de la República de Cuba sobre este precepto. La Ley de Leyes cubana, en su Artículo 35 dice: “El Estado protege la familia, la maternidad y el matrimonio. El Estado reconoce en la familia la célula fundamental de la sociedad y le atribuye responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones”.

Entonces, ¿por qué el régimen cubano viola flagrantemente el Artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Artículo 35 de su propia Constitución? Esto ocurre cuando ataca a la familia indefensa de los opositores pacíficos y les causa daños morales, económicos y físicos, que atentan contra la integridad personal de los individuos.

Además afectan la estabilidad del matrimonio de los opositores con la creación de rumores de supuestas infidelidades y otras cuestiones de índole moral. Existen casos en que la relación de pareja no ha soportado los embates de la Seguridad del Estado cubana contra la familia y se han tenido que separar, causa actual de niños sin la crianza de la figura paterna.

Incluimos también cuando ordenan el entorpecimiento directo del buen desenvolvimiento del parto de las esposas de opositores en los hospitales maternos. El ejemplo referido se manifiesta en el caso del autor de este artículo, quien fue víctima de este cruel actuar de los asesinos asalariados del régimen.

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