Revolución y Derechos Humanos (XII), Rolando Ferrer Espinosa.

Ferrer.jpg

Camino a Vegas Nuevas, Santa Clara, Villa Clara, 25 de octubre de 2013, (FCP). La Declaración Universal de Derechos Humanos propone en su Artículo 17 el Derecho de todo ser humano a la Propiedad Individual y Colectiva, asegurada por este precepto desde el instante mismo en que ocurre el nacimiento de cada individuo, y dice en el inciso 1: “Toda persona tiene Derecho a la propiedad, individual y colectivamente”.

Continúa el Cuerpo Legal con el inciso 2: “Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. La manipulación de la Ley por el régimen cubano de los hermanos Castro hace posible que cualquier conducta de una persona sea objeto de un enfoque delictivo o vinculado a delito, lo cual condiciona la aplicación de algún tipo de privación arbitraria de la propiedad.

El Sistema Político y Socioeconómico implantado en Cuba, el Comunismo a lo Fidel Castro, desde su planteamiento teórico elimina la posibilidad de la propiedad individual, y acepta sólo la propiedad colectiva. Debemos acotar que esta teoría es una farsa total, es una ilusión, una pintura que sirve de fachada a una tiranía de las más crueles y sanguinarias conocidas en la historia de la humanidad.

Esta tesis comunista, contraria a la propiedad privada, es aplicable sólo para la población. Los dirigentes cubanos son los dueños de toda Cuba, la familia Castro y otras de las altas esferas del país tienen propiedades hasta en el extranjero, con cuentas bancarias resultado de la explotación al pueblo, lo que aseguran con nacionalidad de los países donde están las cuentas bancarias.

Como es sabido, la Ley es rígida en su aplicación contra “conductas delictivas” de ciudadanos que traten de ignorar el precepto legal de la propiedad colectiva. Estos emprendedores individuos son presentados ante la sociedad como vulgares e inescrupulosos delincuentes que atentan contra la sociedad socialista y como negativo ejemplo de capitalismo brutal, que se debe combatir.

Con la aplicación de esta táctica psicológica de influencia en el pensamiento del pueblo, convierten a los ciudadanos en enemigos de ellos mismos, y los segregan en dos bandos. En uno están los atrevidos y emprendedores que con mente abierta buscan la prosperidad, y en el otro bando quedan los errados, adoctrinados del régimen que siguen su política y también atacan a los suyos.

Los cubanos en realidad nunca son propietarios de los bienes materiales, ya sean muebles o inmuebles. En la mayoría de los casos las personas pasan su vida laboral pagando al Estado los bienes materiales de los que hacen uso, con el pensamiento de que al menos sus descendientes tendrán el disfrute de los mismos, pero los mecanismos legales cambiantes fuerzan a volver a pagar lo ya pagado por los progenitores, ejemplo la vivienda, y nunca se obtiene verdadera propiedad.

Para los cubanos prima el sentimiento de inseguridad en cuanto a la propiedad individual. No se puede asegurar que se sea propietario de algo, cuando la legislación en el tema cambia periódicamente y lo que hoy es, mañana puede no ser. Cada cierto tiempo se realizan modificaciones legales que introducen mecanismos estatales de Confiscación y Embargo de bienes.

Nuestra Ley está articulada como una tela de araña, con hilos no muy visibles y de uso estratégico para el régimen. Desde el punto de vista legal, la posibilidad es amplia para los represores, y de ser necesario hasta se hacen reformas legales en consecuencia con las necesidades del momento.

La Constitución de la República se encarga de crear condiciones jurídicas para la posterior emisión de leyes particulares que amparen los intereses del régimen contra la población. Muestra de lo expresado está en el Artículo 21 de la Ley de Leyes cubana, el cual prepara el camino para la represión mediante la Ley de la Vivienda y el Código Penal en el tema de la Propiedad.

Dice textualmente este Artículo 21 de la Carta Magna: “Se garantiza la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros procedentes del trabajo propio, sobre la vivienda que se posea con justo título de dominio y los demás bienes y objetos que sirven para la satisfacción de las necesidades materiales y culturales de la persona”.

Continúa señalando: “Asimismo se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno”. “La Ley establece la cuantía en que son embargables los bienes de propiedad personal”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s