Revolución y Derechos Humanos (XVIII), Rolando Ferrer Espinosa.

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Camino a Vegas Nuevas, Santa Clara, Villa Clara, 13 de diciembre de 2013, (FCP). También la cultura en Cuba está en función de la política del régimen. No se aceptan expresiones culturales fuera de los intereses del totalitarismo castrista, toda creación pasa por el filtro de la censura estatal antes de ser expuesta públicamente. Muchos creadores han sido apartados del escenario público por ser señalados, por la Seguridad del Estado, de tener “desviaciones ideológicas”.

La cultura ocupa un lugar importante en la espiritualidad de los seres humanos. Para el pleno desarrollo multifacético de los individuos es necesario llenar el espacio de la psiquis y el entretenimiento, lo cual conforma las bases sólidas que apoyan los puntos de vista y modos de apreciar los fenómenos sociales y naturales por cada persona.

El régimen teme por la influencia de la cultura en la mente de los ciudadanos. Con el desarrollo de la mentalidad los cubanos pueden arribar a conclusiones respecto a la política, y colocarse en el punto de apreciar la verdad del sentido, que oculta el totalitarismo detrás de su demagogo discurso, sobre la Democracia y la Libertad.

Las normas internacionales protegen el Derecho de todos a la cultura. En el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, inciso (1), encontramos: “Toda persona tiene Derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”.

Para su inciso (2) refiere: “Toda persona tiene Derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”. A pesar de que también la Constitución de la República regula el tema de la Cultura y su interacción con todos los individuos, el régimen viola ambos Cuerpos Legales.

Todos los gobiernos están comprometidos a establecer un Orden Social capaz de proteger los Derechos de cada individuo. El orden jurídico debe estar en función de los intereses del colectivo, y por ende debe proclamar y defender las libertades contempladas en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

En el Artículo 28 de la Declaración se regula el tratamiento que debe darse por cada nación a dicho Derecho. El mismo expresa: “Toda persona tiene Derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los Derechos y Libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”.

Los cubanos adolecemos de un Estado de Derecho que permita y garantice el cumplimiento del contenido de este precepto. En primer lugar, no existe la voluntad política del régimen totalitario para implementar la ejecución de proyectos legales que respalden la proclamación del orden social necesario e imprescindible para cumplir con todos los Derechos Humanos.

El Artículo 66 de la Constitución de la República dice: “El cumplimiento estricto de la Constitución y de las leyes es deber inexcusable de todos”. Sin embargo, el régimen de los hermanos Castro viola y hace caso omiso de todas las normas jurídicas establecidas oficialmente, cuando de hacer su voluntad se trata.

La cultura en Cuba está en función de la política del régimen, por ello artistas como Porno Para Ricardo no son aceptados por el oficialismo
La cultura en Cuba está en función de la política del régimen, por ello artistas como Porno Para Ricardo no son aceptados por el oficialismo.

 

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